Filosofía

LA LIBERTAD

¿Nacemos libres o nos hacemos libres?

Según antiguos mitos, la humanidad ha adquirido su verdadero carácter mediante la desobediencia a mandatos divinos, por lo cual ha recibido diversos tipos de castigos.  La noción de libertad presenta así un doble carácter:  por un lado, liberación de viejas ataduras; por otro, pérdida de seguridad y protección.  Esa ambivalencia plantea muchas dificultades.
"¡Es tan cómodo ser menor de edad!  Si tengo un libro que piensa por mí, un consejero espiritual en lugar de mi conciencia moral, un médico que me prescribe mi dieta, y así en más, yo mismo no tengo que esforzarme por nada.  Me basta poder pagar para no tener que pensar; otros se ocuparán de esa tarea fastidiosa, en lugar de mí."
(Kant,  ¿Qué es el iluminismo?, 1783)
Ejercer la libertad implica riesgos, requiere capacidad para tomar las propias decisiones, tener que buscar otras maneras de relacionarse con los pares humanos.  Con intermitencias, la humanidad ha retomado la inacabada (tal vez inacabable) y compleja tarea de destruir las invisibles cadenas que impone el juego del poder, de mandar y ser mandado.
La analogía del desarrollo de la especie con el crecimiento del individuo resulta en este sentido una fuente muy rica de sugerencias. En defensa de la autonomía infantil, dijo el pedagogo italiano Francesco Tonucci en la conferencia que dio en Buenos Aires el 24/06/2003: "Los niños no pueden jugar vigilados. Cuando los padres no están se puede explorar, buscar, inventar, descubrir, maravillarse, tener miedo, encontrar obstáculos, vencerlos..."

Para seguir pensando...

Marta Abergo
Profesora de Filosofía U.B.A.
Tel. 4208 4126



Filosofía

La Importancia del Asombro

Nada más triste que no sentir el asombro. El mundo se vuelve opaco, de una uniformidad exasperante. Cuando todo resulta obvio y evidente, nada sacude la monotonía cotidiana. Todo parece parte de un mismo paisaje que creemos eterno. Y todo se "naturaliza" en ese paisaje: la frivolidad, la injusticia, la deshonestidad, la violencia...

Hace 2400 años, Aristóteles sostuvo que todos los hombres tienen el impulso de conocer y, en ese sentido, que son todos filósofos (amantes del saber). Aunque no hagan de la filosofía un oficio o un (dudoso) medio de vida.

El asombro es el primer paso. "En efecto, el asombro ha sido siempre, antes como ahora, la causa por la cual los hombres comenzaron a filosofar. Al principio se encontraron sorprendidos por las dificultades más comunes. Después, avanzando poco a poco, plantearon problemas cada vez más importantes, tales como aquellos que giran en torno a los fenómenos de la luna, del sol o de los astros, y finalmente los concernientes a la génesis del universo. Quien percibe una dificultad y se asombra, reconoce su propia ignorancia." (Aristóteles, Metafísica, I, 2, 982b)

Asombrarse es preguntar y preguntarse. Es el primer paso para no aceptar las respuestas habituales, "lo dado", lo que se nos aparece como la única realidad posible y con la cual no podemos sino conformarnos con distintos grados de resignación.

Sin embargo, a pesar de su importancia, el asombro es sólo el inicio de un arduo recorrido. Porque buscar nuevas respuestas a viejos males no es un camino sencillo ni que pueda emprenderse en soledad. Se torna imprescindible hacerlo con otros.

 

Marta Abergo
Profesora de Filosofía U.B.A.
Tel. 4208 4126



Filosofía

¿Cuánto pesa lo que hago?

-¿Cuánto pesa un copo de nieve? -le preguntó un colibrí a una paloma.

-Nada -respondió la paloma.

-Una vez -dijo el colibrí-, cuando empezaba a nevar, me posé en la rama de un pino. Como no tenía nada que hacer empecé a contar los copos mientras caían. El número exacto fue 3.741.952. Cuando cayó el siguiente copo, para ti sin peso, la rama se rompió y yo volé.

Este cuento de Kurt Kauter invita a una reconsideración de los gestos, las decisiones, las acciones cotidianas, a las que con frecuencia restamos trascendencia por considerarlas "pequeñas", sin mayor incidencia en la sociedad. Estas forman parte de nuestra conducta habitual, casi automática, impensada. Sin embargo, revisarlas críticamente, para ratificarlas o modificarlas, puede contribuir a nuestra autonomía.

En este sentido, Jean Paul Sartre advirtió que elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a la humanidad entera. "Eligiéndome, elijo al hombre."

Marta Abergo
Profesora de Filosofía U.B.A.
Tel. 4208 4126

Filosofía

Opinar y saber

Desde hace muchos siglos la humanidad se ha esforzado en distinguir las meras opiniones de un saber con fundamento. Sin embargo, no es ésta una tarea sencilla.

Retomemos el cuento de Kauter de la nota anterior 1 "¿Cuánto pesa un copo de nieve?", le había preguntado el colibrí a la paloma; y la paloma, creyendo saber, había respondido: "Nada". Entonces el colibrí le contó que una vez, estando posado en la rama de un pino cuando empezaba a nevar, había contado los copos mientras caían. ¿Y qué había pasado? Cuando llegó al número 3.741.953, la rama se rompió y tuvo que salir volando. Por lo tanto, según su experiencia, los copos pesaban.

¿Cuánto de la información que recibimos a diario no es más que un conjunto de opiniones? ¿Cuánto de lo que nosotros mismos pensamos y decimos es simplemente un parecer, algo que no nos hemos tomado la molestia de analizar y sin embargo afirmamos como si fuera una verdad evidente? ¿Cuántas veces, en realidad no hacemos más que repetir opiniones ajenas sin haberlas pasado por el tamiz de nuestro sentido crítico? ¿Cuántas veces, en fin, avalamos así decisiones que afectan no sólo nuestra vida, sino la de muchos otros?

Con palabras de Kant: "Puedo guardarme para mí la persuasión si me satisface, pero no puedo ni debo pretender que tenga validez fuera de mí". No sabemos si la paloma cambió de opinión, si fue convencida por el argumento del colibrí (¡y hasta buscó una balanza!), o si al menos comenzó a dudar de su anterior creencia y reconoció que debía investigar el asunto antes de hablar.

Marta Abergo
Profesora de Filosofía U.B.A.
Tel. 4208 4126

1 Ver Periódico VAS N° 10

 

 





 

 

















 
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