LA ASOCIACIÓN CRISTIANA DE JÓVENES (YMCA)
presenta un renovado y excelente NATATORIO en el Microcentro
El 13 de febrero tuvo lugar el acto de reinauguración del natatorio ubicado en Reconquista 439, que se ha convertido en uno de los mejores de su tipo. La obra que se llevó a cabo durante todo el mes de enero consistió en la reparación integral de la cuba, cambio del piso perimetral, cambio total del sistema eléctrico y de iluminación, nuevos filtros, instalación de aire acondicionado, revestimiento del recinto, pintura general, nueva escalera de acceso al vestuario de damas y salida de emergencia.
Si no sabes a dónde vas,
vuelve para saber de dónde vienes Proverbio Africano
Año 1605. En la fallida expedición a la legendaria Ciudad de los Césares, ese sitio de maravillas con torres de oro y plata habitadas por inmortales -que sólo existía en la codicia, las esperanzas y los sueños de nuestros antecesores-, el gobernador Hernandarias descubre el macizo de los Andes. Y entiende, un año más tarde al leer El Quijote, que esa cordillera con resplandores crepusculares y reflejos nevados es precisamente el origen de la leyenda de la Ciudad de los Césares. Porque han sido los deseos, la desesperación y las necesidades, los que han trastrocado cumbres por torres, crepúsculos por oro y nieve por plata; del mismo modo que el desgraciado Quijote trastrocó los molinos por gigantes. Hernandarias ve las montañas, los ríos y las llanuras tal como son. Abandona la persecución de leyendas, y concibe un proyecto para satisfacer las necesidades, las esperanzas y los sueños de nuestros primeros vecinos: tender una red de ciudades entre los Andes y el Atlántico para recoger con el trabajo agrícola ganadero, la industria y el comercio, la riqueza de una tierra tan vasta.
Hernandarias confía en asimilar a criollos, indígenas y españoles en ese proyecto poblacional. Tiene experiencia. Ya había participado en las fundaciones de Buenos Aires, Concepción del Bermejo, y Corrientes, que son aldeas de campesinos y pequeños comerciantes. Y sabe que es necesario lograr un desarrollo económico sustentable en la región (como se diría ahora) porque la Corona abastece sólo con dos navíos anuales a la extensa gobernación del Río de la Plata. Hernandarias impulsa el proyecto a través de Buenos Aires, Santa Fe, Concepción y Corrientes, hace una expedición a la Banda de los Charrúas (Uruguay) en 1608 y escribe al rey Felipe III detallando un plan para poblar esa tierra. No recibe respuesta. La estrategia de Hernandarias encuentra un obstáculo.
La gobernación del Río de la Plata era la parte austral, y menos importante para España, del virreinato del Perú. A la Corona le interesaba, más que poblar y desarrollar economías regionales, el enriquecimiento instantáneo y mágico: la extracción de metales preciosos. Otra leyenda, la del «Cerro que mana plata» se estaba haciendo realidad en la parte norte del virreinato. Este Cerro, un desprendimiento de los Andes en la actual Bolivia, tenía ya decenas de minas, cientos de túneles. Era el complejo minero más productivo del Nuevo Mundo y estaba cambiando la economía española.
A 4000 metros de altura, en un páramo de difícil acceso atravesado por fuertes vientos, con escasez de agua y a bajas temperaturas, se edificaba la Villa Imperial de Potosí. Una ciudad inverosímil proyectada desde la codicia, que se construía a toda prisa mediante el trabajo forzado indígena y el trabajo esclavo africano. El Cerro Rico costeaba las guerras religiosas del imperio español, la vida opulenta y disoluta de la nobleza y el clero, y también a los grandes artistas, artesanos y arquitectos que le dieron al período el nombre de Siglo de Oro (aunque tal vez hubiera sido mejor llamarle Siglo de Plata). Se calcula que durante ese siglo se extrajeron del Cerro 15.000 toneladas de plata pura,1 equivalente al triple de las reservas en moneda de todos los países europeos, suficiente para tender un puente entre Potosí y Madrid. Pero la plata no manaba graciosamente y sin esfuerzo como decía la leyenda. También podría tenderse ese puente con los cuerpos de los indígenas y los africanos que dejaron sus vidas en el trabajo minero y la construcción de la Villa Imperial de Potosí. Ocho millones de personas.
Potosí a principios del siglo XVII era un lugar populoso en medio de la nada. Tenía 160.000 habitantes, más que Roma, Londres, París o Madrid. De ser un páramo, se convertía en pocas décadas en una ciudad de calles medievales adoquinadas, edificios con arcadas, frentes barrocos de granito, balcones labrados en madera, profusión de tejados como en Madrid, plazas, teatros, iglesias imponentes con retablos de plata, palacios venecianos, posadas, garitos, bancos, prostíbulos, cárceles. Todo estaba en continua expansión conforme aumentaba el número de los filones, las perforaciones y los túneles. El Cerro Rico parecía inagotable.3 Sí se agotaba la fuerza de trabajo que cavaba, extraía el metal, que tallaba piedras, maderas, cocía tejas, construía calles y paredes, que impulsaba y sostenía ese crecimiento vertiginoso. Los indígenas y los africanos hicieron esa obra faraónica, trabajaban día y noche con tecnología rudimentaria en condiciones climáticas y sanitarias adversas. Morían de a centenares en túneles y andamios. Muchos se suicidaban. Por cada 6 kilos de plata pura arribada a Sevilla moría un indígena o un africano en Potosí.4 Las tropas españolas hacían batidas de 200 leguas para arrear indígenas hasta el Cerro. Potosí demandaba constantemente fuerza de trabajo. Y en este sentido tuvo gran influencia en la historia de Buenos Aires.
Por eso llegaron a Buenos Aires los contrabandistas de esclavos africanos. Eran mercaderes judíos y portugueses, hijos de quemados por la Inquisición, perseguidos, aventureros, conversos. Ellos abrieron clandestinamente la ruta del Atlántico, para importar mano de obra esclava desde Angola a Potosí pasando por Buenos Aires. Las ganancias, como en casi todos los negocios ilegales, eran fantásticas: un esclavo africano que costaba 150 pesos en Buenos Aires podía venderse a 700 pesos en Potosí. No había industria ni cosecha capaz de ese rinde. El tráfico ilegal de esclavos crecía junto a la corrupción de los funcionarios porteños. Mientras el gobernador Hernandarias comandaba la expedición en la Banda de los Charrúas, un oficial real traicionaba su confianza pactando en secreto con los contrabandistas en Buenos Aires. Se trata de Juan Vergara, un funcionario que (paradójicamente) investigaba el contrabando y será luego teniente de gobernador. En 1609 Vergara fundó con Diego de Vega -un portugués naviero, tratante y banquero-, con Simón Valdez -un corsario de familia noble promovido a tesorero de la Real Hacienda-, y con Mateo Leal de Ayala -descendiente de conquistadores y capitán del rey- una organización ilegal llamada Cuadrilátero, dedicada al tráfico esclavo en gran escala. El modo de operación era el siguiente. Una empresa holandesa cazaba los africanos y los remitía directamente a Buenos Aires o a los navíos de Vega en Brasil. El Cuadrilátero compraba la «carga», se ocupaba de burlar la Aduana. Los esclavos llegaban a Buenos Aires durante el verano, se reponían del viaje atroz, ganaban peso, y al fin del invierno partían en largas caravanas. El Cuadrilátero también se ocupaba del albergue y la manutención durante la «invernada», del traslado en carretas que duraba cerca de un mes, con tropa armada, capataces y ganado en pie, y del remate en Potosí. Pasaban por Buenos Aires 2400 esclavos y esclavas por año, casi el doble de lo que era la población estable de la aldea (1250 habitantes).5
Las ganancias del contrabando son enormes. Sin embargo, esta actividad no beneficia a la mayor parte de la población de Buenos Aires. Hay notables desigualdades económicas entre los contra-bandistas recién llegados y los porteños establecidos.6 Esto provoca resentimientos e intereses adversos que desembocan en la contienda de «beneméritos» y «confederados». Es la primera lucha política de este país, la más olvidada, y tal vez la más significativa por las consecuencias y derivaciones que llegan hasta nuestros días. Los «beneméritos» son criollos, campesinos, colonos, descendientes de los fundadores de esta Ciudad que llaman al río marrón, tan ancho que sus orillas se pierden en el mar: «La Puerta de la Tierra». Los «confederados» son europeos, soldados, mercaderes, funcionarios corruptos, y contrabandistas de esclavos, que habían llegado a la aldea con afán de hacer fortuna y volver a Europa, éstos llaman al río marrón: Río de la Plata. La lucha por el poder político entre los dos sectores será encarnizada y durará más de veinte años.
¿Cuáles eran las ideas esenciales y las formas de organizar el territorio que estaban en juego? El modelo «benemérito» impulsado por Hernandarias consistía en el desarrollo agropecuario, comercial e industrial de la región, en aumentar la población, el número de ciudades y la integración indígena. Era un modelo de inclusión con desarrollo económico de «puertas adentro». Los «confederados» no tenían un modelo propiamente dicho de territorio o república sino intereses particulares. Ellos querían tomar el poder para hacer sus negocios sin interferencias ni retenciones de la Corona. En todo caso, puede decirse que provocaron un modelo de exclusión con desarrollo económico de «puertas afuera»: dependiente de una economía externa al territorio (los esclavos africanos, la plata potosina, el mercado europeo).
En 1610 sucede a Hernandarias el gobernador Diego Marín Negrón. Negrón intenta perseguir al contrabandista Vega por su condición de judío, pero los «confederados» tienen influencia en el Santo Oficio y paralizan la causa. Entonces Negrón implementa un severo control aduanero y desplaza de sus funciones a Simón Valdez, el tesorero de la Real Hacienda en Buenos Aires y miembro del Cuadrilátero. La reacción «confederada» es terrible. El 26 de julio de 1613 el gobernador Diego Marín Negrón muere envenenado por orden de Juan Vergara. Y se nombra gobernador interino a Mateo Leal Ayala, miembro del Cuadrilátero. Obtenida la Gobernación y con el apoyo del clero que se beneficia con las prebendas del contrabando, a los «confederados» sólo les resta controlar el Cabildo para ejercer un poder total en la aldea. La ocasión aparece el 1° de enero de 1614 cuando los miembros del Cabildo debían elegir por votación a sus sucesores. Los «confederados» encarcelan a dos «beneméritos», compran a otros dos, y manipulan la sesión para alcanzar la mayoría. Cometen un fraude electoral, el primero en estas tierras.7 Con el Cabildo, la Gobernación, y la Iglesia a favor, el contrabando crece sin obstáculos. Y con el contrabando crece la exclusión, la pobreza del sector rural.8 Los «beneméritos» piden justicia al rey, a la Real Audiencia de Charcas, y a Hernandarias que vive en Santa Fe.
Aunque a la Corona no le interesa demasiado el proyecto de Hernandarias ni la penuria de nuestros primeros porteños, sí le interesa vivamente frenar el tráfico ilegal de la plata -correspondiente a la venta de esclavos- que fluye desde Potosí a Buenos Aires reduciendo los ingresos de la Real Hacienda y las ganancias de los mercaderes y los nobles asociados en la ruta del Pacífico. La Real Audiencia de Charcas envía un visitador a Buenos Aires. Asistido por los «beneméritos», el visitador descubre inmediatamente los manejos «confederados» y además, que el gobernador Negrón ha sido asesinado por orden de Juan Vergara. Enterado Vergara -que es alcalde y notario del Santo Oficio- de las diligencias del visitador, le monta una causa por herejía y lo envía preso a Córdoba. Esto provoca la reacción del virrey del Perú, que no se mete en cuestiones religiosas pero interviene Buenos Aires, destituye al gobernador Ayala y envía a Francés Beaumont como sustituto, provisto de fuertes ordenanzas para detener el tráfico. Pero las cifras del contrabando y la codicia son muy grandes. Los «confederados» compran a Beaumont.
Cuando los «beneméritos» son prácticamente reducidos a vecinos de segunda y la lucha política parece llegar a su fin, ocurre algo extraordinario: el rey destituye a Beaumont y nombra gobernador a Hernandarias. El 23 de mayo de 1615 llega Hernandarias a Buenos Aires encabezando una tropa armada. Toma el Fuerte, presenta sus credenciales, e inicia un proceso devastador a los «confederados».
(Continuará...)
Alfredo Moffatt
SOLOS Y AMONTONADOS
Por: Mariane Pécora
Discípulo directo de Enrique Pichón Riviere, autor de Estrategias para Sobrevivir en Buenos Aires (1967), Psicoterapia del Oprimido (1974), usado en numerosas universidades latinoamericanas, Terapia de Crisis (1982) y En Caso de Angustia Rompa la Tapa (2004). Es creador de experiencias terapéuticas alternativas, entre ellas: La Peña Carlos Gardel en el Hospital Borda, el grupo Cooperanza, que derivó luego en Radio La Colifata y los espacios de atención terapéutica gratuita llamados: Bancadero, Bancapibes y Bancavida, este último creado para darle contención psicológica a las víctimas de Cromagñon. Desde hace seis años puso en marcha Las Oyitas, un sistema autogestivo alternativo en La Matanza organizado con las madres de una villa que da de comer a más de 500 niños. Y desde hace 18 años coordina y dirige la Escuela de Psicología Social en el barrio de Balvanera, donde hicimos esta entrevista.
Cierta familiaridad sorprende cuando uno entra a la casona de avenida Rivadavia donde funciona la Escuela y el espacio Bancavida. Dos perros se adelantan y bajan la escalera ladrando, Alfredo Moffatt abre la puerta de hierro y nos da la bienvenida. Hace frío esa mañana, pero un sol cálido se filtra por la ventana del estudio, consultorio, oficina y dormitorio donde Alfredo Moffatt organiza su existencia, da vida a sus proyectos y atiende con diligencia y afecto a la gente que viene a consultarlo o a pedirle un favor.
P.VAS: ¿Cómo ve Ud. la salud mental de la sociedad argentina?
A. Moffatt. Mal. Muy mal. Cada vez peor. La salud mental de una sociedad depende de una estructura vincular, comunitaria, familiar, vecinal, que sostiene a la subjetividad de cada uno de nosotros. Creo que en nuestra sociedad se han roto muchos vínculos. Entonces nos encontramos solos y amontonados, que es peor que estar solo y con un poco de distancia. Sentimos que el Otro está demasiado cerca, entonces irrita. Y está más cerca de lo que tiene que estar, porque es un desconocido.
P.VAS: ¿Cómo incide ese Otro en nuestra subjetividad?
A. Moffatt. La subjetividad es muy lábil. Cuando Sartre plantea: «La mirada del otro me define». Nos está diciendo que si yo no soy mirado por el Otro no sé quien soy, el Otro me define. Traducido al criollo: si perdemos los vínculos sociales la salud mental se deteriora mucho. Esta pérdida no siempre se manifiesta a través de locura, sino también a través de la violencia o la depresión.
P.VAS: ¿Cómo se desarrolla esa estructura vincular?
A. Moffatt. La conciencia se paraliza si no está en diálogo con el Otro. Porque la conciencia existe a través del lenguaje. Es el diálogo que mantenemos con el Otro, lo que nos sostiene y nos cuida de la locura. El tiempo es el conflicto con el Otro. Si es un conflicto creativo es algo muy bueno, porque -por ejemplo- permite la construcción de una sociedad. Pero repito, es el lenguaje lo que sostiene los vínculos: yo existo porque hablo y si hablo aparece una historia, y esa historia soy yo. Y esa historia la hago con el Otro. El Yo está arrojado a la sorpresa de lo que le va suceder. Pero lo que le va a suceder depende de una historia con Otro, que se sostiene porque el lenguaje construye historicidad, y la historicidad es identidad. Somos una historia que quiere proyec-tarse, continuarse, pero para eso necesitamos el diálogo con un Otro Real.
P.VAS: ¿El diálogo con un Otro Real?
A. Moffatt. El vínculo con el Otro Real (sujeto) sostiene al hombre en el juego de la contradicción y en el devenir de una historia con otros. En este momento nuestra cultura sustituye al Otro Real por el Otro Virtual. El vínculo se establece no con una persona sino con el televisor. Ese Otro Virtual nos ofrece violencia, consumo frustrante y es mejor que nada; pero te deja solo, porque no te contesta. Actúa como un psicópata que te induce a hacer cosas. Se ha instalado a nivel social el mundo virtual que no se distingue mucho del delirio psicótico. ¡Desde hace mucho tiempo los locos chatean con los marcianos sin necesidad de ningún aparato!
Hasta hace poco, la familia -por ejemplo- era un grupo operativo muy grande que contenía al sujeto. Ahora se pasó de esa familia tradicional a la familia nuclear: papá, mamá y dos nenes. Pero papá quedó desocupado y dejó de ser proveedor, entonces no existe, se fue del hogar. Mamá tiene que ir a trabajar y los chicos quedan solos. Pero no quedan solos, se quedan con el tío psicópata: que es el televisor.
Por eso te digo, como sociedad cada vez estamos más solos y amontonados. No conocemos al que tenemos al lado. Lo percibimos como una cosa. Y si el Otro no es un sujeto sino un objeto, con un objeto uno puede hacer lo que quiera. El caso extremo es el de esos pibes que mataron hace poco a una nena de dos años.
P.VAS: ¿Qué nos pasó como sociedad?
A. Moffatt. ¿Cómo llegamos a esto desde aquella sociedad criolla que era solidaria, donde existía «la gauchada»? ¿Cuánto hace que vos no pedís una gauchada? Ahora no existe más la gauchada, existe el sponsor (risas) ... Creo que el Proceso Militar nos quitó la calle y no la recuperamos más. Las conse-cuencias del Proceso Militar fueron mucho más allá de los 30.000 desaparecidos, porque después de los asesinos vinieron los ladrones. Había que matar mucha gente y atemorizar al resto para poder vender el país... Perdimos la cultura criolla y compramos carísimo la cultura norteamericana de consumo individualista. Como no tenemos identidad tampoco nos pudimos resistir demasiado a la venta del país. Hicimos una guerra para recuperar las Malvinas y regalamos una cuenca petrolífera patagónica a la British Petrolean a través de la concesión de explotación de Cerro Dragón, que Kirchner hizo el año pasado.
Lo cierto es que quedamos muy solos. Ya no existe prácticamente el barrio, porque el vecino puede ser peligroso. La policía te dice: «si usted se va de vacaciones no avise a sus vecinos», ¡cada vecino cree que el otro le va a afanar! No se puede ver sino a través del sistema. La clase media sigue negando la pobreza extrema. El chico de la calle es invisible, no existe. Y peor, niega que existe y niega que niega. Entonces el Otro desaparece.
P.VAS: ¿Y por qué lo niega?
A. Moffatt. A la clase media le da miedo aceptar la pobreza por varias razones: porque puede caer en cualquier momento en ese lugar –es el futuro probable de la clase media en este sistema–, porque de alguna manera se siente responsable de esa miseria, o porque teme que ese marginal le robe... Es decir, la clase media experimenta una mezcla de miedo y culpa. Esto es parte del carácter depresivo que tenemos los argentinos. Somos «melancoloides». Ahí, puede estar una razón de la destrucción de nuestra sociedad: en el comportamiento autoagresivo de los depresivos. Tenemos una tendencia muy fuerte a marginar todo aquello que nos molesta, y a exterminar todo aquello marginamos.
P.Vas: ¿Hay motivos en nuestra historia que explican estos comportamientos?
A. Moffatt. Creo que somos todavía un país muy joven y tenemos que buscar nuestras raíces en una identidad que hay que fabricar. El 25 de mayo de 1810 una clase social declaró una independencia relativa, porque la independencia económica nunca se alcanzó: pasamos de los patrones españoles a los ingleses y de los ingleses a los norteamericanos.
Nuestro sentido de pertenencia tal vez esté en el gaucho, o el compadrito. Tendríamos que recuperar la cultura criolla, para lo cual habría que reivindicar desde Rosas hasta los caudillos del Interior. El Martín Fierro es un texto muy interesante, con denuncias y con un personaje con fuertes valores y principios. El tango es el testimonio de esa inmigración que fracasó, porque venían a «hacer la América» y quedaron marginados en los conventillos. Solos, lamentando la perdida de la mina. Y quedó un pueblo melancólico compuesto de inmigrantes y usurpadores. Los inmigrantes -pobres- no se integraron al país, quedaron mirando el puerto. Y los usurpadores desterraron al indio, no lo integraron. Perón fue el único que lo integró. Le dio existencia política a un sector que hasta el partido socialista y el comunista en la argentino des-conocían. La clase media so-cialista se asustó mucho el 17 de octubre de 1945, con decirte que la vanguardia socialista escribía en sus periódicos: «hordas de analfabetos alcoholizados han invadido nuestra ciudad». Esa es la izquierda que todavía sigue en nuestro país: revolucionarios que nunca miraron a un pobre...
Entre sus multiples profesiones Alfredo Moffatt es también dibujante y fotógrafo, algunos de sus trabajos ilustran esta nota.
CRÓNICA DE UNA LOCURA COTIDIANA
por María de los Angeles Alemandi
Licenciada en Comunicación Social
"Todos los hombres están locos, y el que no quiera reconocerlo, debe encerrarse en su cuarto y romper el espejo" Marqués de Sade
Hoy en día creo que estamos todos un poco locos. Si no que levante la mano quien viva un «estado de completo bienestar mental, físico y social, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia», como define la OMS a la salud. Uno puede no estar enfermo, pero eso no implica estar sano. Uno puede no estar depresivo ni ser esquizofrénico, puede no sufrir trastornos bipolares ni ataques de pánico, pero eso no garantiza que uno disponga de salud mental. Es iluso hablar de pleno bienestar en un contexto sociopolítico donde resuenan palabras como retenciones, inflación, corrupción, violencia, miseria, desocupación.
En la vorágine de la vida cotidiana muchos sentimos por momentos que nos volvemos locos. Vivimos en un mundo injusto, deshumanizado, ficticio y acelerado. Y sabemos que algo anda mal porque la angustia crece.
"Sólo enfermando al vecino, es como uno se convence de su propia Salud" " Dostoyeski
I- DE TRATOS Y MALTRATOS
«Trabajo en una empresa de salud como recepcionista y no resulta fácil. La gente es agresiva, intolerante, mal educada. El paciente nos mira y no nos reconoce, no ve individuos del otro lado del mostrador, no dialoga y tampoco escucha, no admite cuando se equivoca porque es más cómodo echarnos la culpa, si necesita un favor lo exige y siempre peca de mal agradecido. La mayoría sólo valora su tiempo y no tiene tolerancia en la sala de espera, pero en el consultorio se enfada si el médico la atiende rápido. Dicen que los que trabajamos en atención al cliente no tenemos tolerancia ni derrochamos sonrisas… pero tenemos nuestras razones». María
La locura se siente en el cuerpo. En la actualidad los antidepresivos y los ansiolíticos se consumen como si fuesen analgésicos; los trastornos alimenticios se incrementan, como los disturbios en el sueño, la digestión, la respiración, y son frecuentes las dolencias. Se padecen estados de miedo, ira, envidia, celos, ansiedad, resentimiento y angustia.
II- UN TRABAJO DE LOCOS QUE TE DA COHERENCIA
Para Freud la salud se resumía en dos palabras: amar y trabajar. Tener un empleo nos permite planear un proyecto de vida, nos da identidad, nos posibilita relacionarnos con otros, discutir diferentes temas, conocer nuevas perspectivas, encontrar nuestro potencial y nuestro lado creativo. Cuando llega la noche, uno puede hacer un balance del día y apostar por un mañana mejor.
La desocupación es nociva para nuestra salud mental. Nos desequilibra, nos margina. Impide el desarrollo de nuestra subjetividad. Por eso, a pesar de que a veces tenemos un «trabajo de locos» estamos más plenos que nunca.
«En este Call Center atendemos 82 operadores, cubrimos la guardia telefónica durante las 24 hs. Recepcionamos al mes un promedio de 2500 llamadas cada uno. Ser operadora de 0800 no es tarea sencilla. Y menos si se trata de una empresa de seguros. Trabajamos con gente que muchas veces se encuentra en situaciones límites, que llaman y no recuerdan ni su nombre, que han tenido accidentes gravísimos, y que esperan de nuestra parte una respuesta inmediata. Nuestra primera obligación es llenarnos de paciencia y contener lo máximo posible a la persona que tenemos del otro lado de la línea. Suena complicado, pero es un trabajo que yo disfruto» Melisa
III- AISLADOS EN UN MUNDO SATURADO DE COMUNICACIÓN
En la actualidad «nuestra cultura sustituye al otro real por el otro virtual» dice Alfredo Moffat. Los niños empiezan a conocer el mundo no por jugar a las es-condidas como antaño, embarrarse las manos, escuchar un cuento leído por mamá, con-versar con el hermano cuando se apaga la luz o por participar de la conversación familiar durante el almuerzo. Hoy el afuera se descubre a través de la pantalla del televisor y de la PC.
«En mi condición de maestra puedo decir que basta conocer los entornos familiares de los alumnos para darse cuenta de cuan inmersos y expuestos están en esta sociedad confusa, acelerada, que no da tiempo para procesar, cuestionar o reflexionar. Los de la primaria son solidarios, alegres y adoran jugar pero pasan mucho tiempo frente a la computadora o con la televisión. Los papás no saben qué hacen sus hijos. Los cuadernos de comunicaciones vuelven sin firmas. En el secundario la mayoría está asilada en un mundo saturado de comunicación. Se retraen con sus mp3, se internan en sus fotologs, se conectan al msn. Son competentes con las tecnologías pero socialmente limitados. No saben lo que ocurre afuera, no pueden establecer un compromiso, no tienen sentimientos de pertenencia, y siempre están a la defensiva». Cristina
"El de la locura y la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encustras en el territorio de uno o de otro" Arturo Graf
IV- TRISTES HOMBRES TRISTES
"Soy productor televisivo. Lo que veo en mucha gente, en la calle, en los subtes, en el trabajo, es algo que puede tomarse como «locura»; pero para mí se trata de crisis y angustia. No sé si es cosa de los porteños, pero hay mucha gente que estando bien... no lo está. Yo no veo locos por la calle... veo gente triste, per-dida, insegura, gente que no sabe qué le depara el destino y que no tiene idea de porqué hace las cosas, y gente que cree saber pero que no entiende nada. Esto tiene que ver con el mundo emocional de cada uno pero también con la situación actual de nuestro país." Gonxalo Collado.
La salud mental se define en la vida cotidiana. Tiene que ver con el modo en que nos relacionamos con los otros, con los proyectos propios, con nuestra historia personal, con nuestra identidad. Y con las herramientas que cada quien en-cuentra para enfrentar la adversidad, para seguir y desear, para superar la soledad y la tristeza.
LEY ANTITERRORISTA O VIVIR BAJO SOSPECHA
por Mariane Pécora
En medio de los fuegos de artificio de la campaña electoral porteña, casi subrepticiamente, el presidente Kirchner envió al Congreso un proyecto de ley que modifica el Código Penal. Incorpora la tipificación del delito de terrorismo y castiga su financiamiento. Pese a las diatribas éticas que se propinan los políticos en “temporada electoral”, la aprobación de este proyecto deja al descubierto el contubernio que reina en nuestra la clase política. La reforma fue aprobada en forma inmediata por el Senado (50 votos a favor, 1 en contra: el del senador socialista Rubén Giustiniani). Y una semana después fue aprobada por Diputados (102 votos a favor, 35 en contra).
¿Qué necesidad tenía el gobierno nacional de hacer aprobar tan rápidamente -y sin debate previo- una modificación al Código Penal, incorporando la controvertida figura de “asociación ilícita terrorista” y el delito de "financiamiento del terrorismo"? Ocurre que e sta ley es una exigencia del gobierno de los Estados Unidos y del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). GAFI había advertido al gobierno nacional que consideraría a la Argentina como "país no confiable para las inversiones" ni para realizar transacciones de dinero (básicamente financieras), si no sancionaba la norma antes del 23 de junio.
De la diligencia legislativa ante la advertencia del organismo internacional, se podría inferir que el problema del terrorismo moviliza a nuestros representantes a través de sus finanzas. Esto puede resultar cierto. Pero, paradójicamente, la realidad es mucho más terrorífica. Esta modificación del Código Penal no solo significa una vergonzosa concesión a la política militar de los Estados Unidos. Es también un gravísimo avance en materia represiva y en la criminalización de la protesta social. A partir de ahora, podrá ser considerada "terrorista" cualquier persona que participe o haya participado en alguna organización que oriente su plan de acción a la propagación del odio étnico, religioso o político; que esté organizada en redes operativas internacionales, y que disponga de armas o de cualquier medio idóneo para poner en peligro la vida o integridad de un número indeterminado de personas. En tan ambiguo encuadre pueden ingresar personas de las más variadas organizaciones, desde asambleas ambientalistas hasta agrupaciones vecinales. Bastará que se interprete cualquier exhortación o texto de volante como expresión de "odio", que se considere "peligrosa" una bomba de estruendo, o que haya en una organización personas de varias nacionalidades, para que la definición de "terrorista" calce como un guante.
Dijo Osvaldo Bayer* a Periódico VAS.
La aprobación de esta ley es una concesión al clima especial del mundo configurado por el presidente Bush. Todo aquello que reprime sin dar un concepto moral pone en peligro la democracia. Con la ley antiterrorista se retoman términos desusados con los cuales Estado puede ejercer poderes especiales. Lo que limita la democracia. Al terrorismo se lo neutraliza terminando con la violencia de quienes ejercen el poder. En la medida que haya violencia de arriba, habrá violencia de abajo. De manera que sancionando leyes represivas no se arreglará nada. Los países que aplican la pena de muerte tienen exactamente el mismo nivel de violencia que los países que no aceptan la pena de muerte.
*Historiador
Dijo Adolfo Pérez Esquivel* a Periódico VAS.
Esta ley se sancionó en forma antidemocrática, porque introduce modificaciones en el Código Penal sin una consulta previa. La reforma del Código Penal requiere de prudencia, de consenso y de sabiduría. Esta ley no tiene nada de eso. Servirá como instrumento para criminalizar la protesta social, a las organizaciones sociales, y a todo aquel que no esté de acuerdo con el Sistema. ¡Sucede que un gobierno que se dice defensor de los derechos humanos pone en riesgo el funcionamiento democrático! Después de esto, uno se pregunta: ¿qué cambió en el país? Cambió el discurso, pero no cambiaron los hechos. Existe una incoherencia permanente entre el decir y el hacer. Si bien uno apoya determinadas medidas del gobierno, hace otras cosas que son terroríficas. Esta ley no es ecuánime, porque no contempla el terrorismo de Estado, no lo tipifica. Ni habla de los abusos de poder por parte del Estado. Casualmente Estados Unidos está presionando a todos las países de América Latina para que sancionen este tipo de leyes.
*Premio Nobel de la Paz
UN RETROCESO DE LA DEMOCRACIA
Escribe: Ricardo Monner Sans
La libertad no se define. Lo que se define son las prohibiciones. Ello explica la presencia de las normas penales. El mayor triunfo del Derecho Penal Democrático ha sido el que la conducta antijurídica esté rigurosamente prefijada con claridad, prohibiéndose toda interpretación por analogía. El Código Penal, por ser norma inferior a la Constitución Nacional, tiene que ajustarse a ésta. Si algo hay que reconocerle a la política criminal argentina -especialmente en los últimos años- es su “ciclotimia”. La blumberización fue el momento del endurecimiento de las penas, tras la vana ilusión de que la pena resuelve la causa del delito. Luego vino la contracara: el excelente anteproyecto de Código Penal Argentino, prontamente archivado por el Poder Ejecutivo, porque… se había trabajado en serio, con rigor sistemático y con variables para la regeneración del delincuente. Se sumó una modificación al Código Penal: la posibilidad de que prescriban las causas penales se ha transformado en una realidad cotidiana. Los procesos contra el poder político y económico se atrasan y prescriben. Ahora, en nombre de la ideología oficial de soberanía y de derechos humanos, se ha sancionado otro remiendo al Código Penal, impuesto por los “demócratas” que luchan contra el terrorismo aniquilando al mundo. Se ha abierto las puertas para cualquier cosa con una ley “antiterrorista” de ocho artículos. Nuevo emparche. Una huelga de solidaridad internacional puede ser delito. Se mezcla la idea de “asociación ilícita” (que es acuerdo para delinquir) con la efectiva comisión de delitos, que es otra cosa. Mientras la asociación ilícita “común” requiere de tres personas como mínimo la novísima “asociación ilícita antiterrorista” no define cantidad de personas. Salvo que se interprete que “igual” deben ser tres o más personas. Democráticamente, un retroceso. Políticamente, una abdicación. Metodológicamente, un mamarracho.
Tuve el placer de ver a uno de los tantos Dylan imaginables en el décimo BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires). Parecía de una verdad tan contundente como la que rara vez pueden ofrecerte las películas sobre artistas esenciales. Fueron muy pocos segundos de filmación en vivo de un concierto del descomunal músico y poeta. Así terminaba una película que nos había mostrado siete versiones de ficción en busca de Bob Dylan y desplegadas desde él. En el camino actores, director y colaboradores varios pudieron iluminar aspectos relevantes de la vida de Dylan: las distintas expresiones de su genio musical, su veta lírica, las arduas disputas en torno a las posiciones que asumió públicamente. El final de esta película te hace sentir que el tiempo se suspende y que, en la butaca, levitás. Son instantes eternos que justifican tu existencia o dan cuenta del milagro. El título «No estoy allí», como si se tratara de un manifiesto, señala paradójicamente la cualidad de haber estado en todas las encrucijadas musi-cales, poéticas y políticas relevantes, a lo largo de cinco décadas. Esas que te dejan una marca antes de nacer. Podés pensar que naciste en 1967, un año después de la aparición de «Blonde on Blonde»: vinilo doble, con una inolvidable canción llamada «Muchacha de los ojos tristes de las tierras bajas» (que se escucha fugazmente en la película) y muchas otras gemas. Aparecen en «I’m not there» las múltiples facetas socioculturales, artísticas y espirituales de Dylan: himnos de protesta folk, letras surrealistas y elec-trificación del sonido, distan-ciamiento del movimiento por los derechos civiles y de las acciones que cuestionaban la invasión estadounidense a Vietnam, el llamado «período cristiano» del cantautor, entre otras. La película debe recor-tar mucho y, afortunadamente, lo hace muy bien. Otro tanto sucede con la elección de las canciones que cuentan la historia: no salís con la idea de que hubieras elegido otras, más allá de que existan infinidad de ellas dignas de ser seleccionadas.
Ver «No estoy allí» no resultó fácil. Había corrido a un par de funciones, pero no llegaba a las ventanillas del BACIFI antes de que las entradas se agotaran. Finalmente pude verla en el «Teatro 25 de Mayo», de Villa Urquiza, después de intentos fallidos en Abasto y Recoleta.
El carácter independiente del que se jacta el festival nunca se sostuvo demasiado. Esto quedó demostrado con la proyección de un «corto experimental» filmado en Bolivia: iba acompañado por una lista de sponsors que, por su mera enunciación, parecían obstaculizar cualquier intento emancipador, incluso en el plano estético. De todos modos, la publicidad «vení a ver lo nuevo» marginó notoriamente a la «categoría» independiente, aun en la versión gráfica con colores estridentes que te hacía saber que estabas en las «zonas BAFICI». Ningún cartel hablaba de «Stalker - La Zona», del gran Andrei Tarkovski. Después de todo, sólo la pasaron en el «Cosmos 70». Además, si todos nosotros ya vimos a Woody Allen, a Fellini y a Tarantino, se puede construir mejor a un espectador imaginario que se desplaza desde los treinta hacia los veinte años. A todo esto, teniendo cuarenta y uno, no vi casi nada de Tarantino. Me gustó poco, además. De todos modos, debo confesar que disfruté la publicidad de «ya viste a Tarantino»: entendí que los jóvenes también cumplen años y que, al cabo de cierto tiempo, lo serán un poco menos.
Volviendo a Dylan, la película me conmovió y aquella imagen final me embriagó y dejó en silencio. Eso pasó después de que escuchara muchas palabras dichas por las figuras de ficción de alguien a quien podemos ver, pese a que no termina estando del todo en ninguna parte. Esos 40 segundos de filmación con un Bob Dylan «verdadero», cerrando un tema con su armónica, conforman un momento en que el eterno trovador nos hechiza (como poeta, compositor e intérprete). Había visto a Dylan en Vélez el 15 de marzo y, como pueden suponer, siempre que llegaba a comprar las entradas había algún problema que me impedía hacerlo. El recital fue memorable y justificó con creces la ansiedad acumulada, presagiando lo que ocurriría con la película. Vale la pena insistir para vivir ciertas cosas. Coherencia, integridad, oportunismo, compromiso, contradicción son palabras que se seguirán usando para tratar de entender a Bob Dylan. Mientras tanto, podré disfrutar de su talento, yendo al cine una vez más. «I’m not there» se estrenó el 19 de junio en las salas comerciales y también se puede conseguir en formato DVD.
La doctrina del mal menor
Todo el mundo me dice que tengo que elegir entre A y B. A me jura que me sacará los ojos. B me asegura que sólo me sacará uno. Yo pienso: "Con un ojo todavía puedo ver". Elijo a B y me quedo tuerto. Más tarde, nuevamente debo elegir entre A y B. A promete sacarme el ojo que me queda y arrancarme además la lengua. B, siempre más moderado, me tranquiliza diciéndome que sólo me sacará el ojo que antes me había perdonado. Reflexiono: "Me quedo ciego, pero por lo menos aún podré hablar". Elijo a B. Sucesivas elecciones terminan con el resultado que se puede prever: ni ojos, ni lengua, ni manos... Lo gracioso del caso es que mi elección ha sido siempre, no sólo legítima, sino verdaderamente racional y razonable. Sin embargo con esas elecciones "serias", "inteligentes", y "realistas" me quedé manco, ciego y mudo. ¿Pude hacer otra cosa? Siempre que alguien me recomendó participar en grupos o asambleas vecinales, integrar redes solidarias, juntarme con otros para tratar de resolver un problema concreto del barrio, y no resignarme a elegir entre A y B lo miré (antes de perder mis ojos) y le dije (mientras tuve lengua): "Es muy lindo lo que decís, pero..." o "¡Dejáte de joder con esos utopismos, esto es la vida real!" o "¿Sabés lo que pasa?, si no elegís le estás haciendo el juego a A." o "Crecé, pibe. Aceptá al mundo como es y sé adulto". Ahora estoy escribiendo esto con mi pie derecho. Dicen que en la próxima elección A promete sacarme las piernas. B también promete sacarme las piernas, pero a cambio me regalará unos botines. ¿Será así la democracia representativa que tenemos?; como los botines, digo.
VECINOS MEMORIOSOS
Hasta el año 2000, las construcciones de la ciudad autónoma de Buenos Aires eran controladas por inspectores municipales. Durante décadas se detectaron innumerables irregularidades: mayores superficies y alturas que las registradas en los planos, invasión de los centros libres de las manzanas, incumplimiento de medidas de seguridad en la vía pública y linderos, roturas e invasión de veredas y calles con materiales, etc.
En función de estas irregularidades, el Gobierno de la ciudad decidió instrumentar un nuevo sistema de verificación. Creó el Registro de Profe-sionales de Obra (P.V.O), que cuenta con un Consejo Ejecutivo integrado por el Director General de Fiscalización de Obras y Catastro, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, el Consejo Profesional de Ingeniería Civil, la Sociedad Central de Arquitectos, el Centro Argentino de Ingenieros, la Facultad de Diseño y Urbanismo de la U.B.A. y el Consejo Profesional de Ingeniería Industrial. Este Registro está integrado por profesionales matriculados que anualmente reciben charlas explicativas del sistema, así como de actualización de las normas municipales vigentes o modificadas recientemente.
A través de este sistema todas las obras son verificadas en cuatro etapas de la mismas por cuatro profesionales distintos que surgen de un sorteo transparente y abierto. El profesional designado mide absolutamente toda la obra, verifica su coincidencia con los planos aprobados y el cumplimiento de todas las normas de seguridad vigentes. Firma sus informes y es responsable, junto a los pro-fesionales a cargo de la obra, de cualquier error u omisión que debiera haber señalado en el momento de la inspección. Como las sucesivas inspecciones de una obra son realizadas por profesionales distintos, cualquier contradicción es motivo de investigación, lo que diluye las posibilidades de arreglos inmorales. La experiencia de ocho años de funcionamiento (2000-2007) ha mostrado una enorme disminución de las transgresiones graves e intencionales. Se siguen encontrando imperfecciones pero suelen ser subsanadas en la inspección siguiente.
En el momento de la instrumentación de este Registro se fijaron como remuneraciones para las etapas 1 y 2 : $ 200, para la etapa 3: $ 250 y para la etapa 4: $ 300 que debían abonarse dentro de los treinta días.
A pesar de los reclamos de más de 1200 profesionales que forman parte del P.V.O. y de los Consejos Profesionales, los pagos se están haciendo con seis meses de atraso y nunca fueron actualizados los valores fijados en el año 2000. Al cierre de la presente edición los profesionales están haciendo una presentación en este sentido ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Lo curioso es que el sistema se financia por los constructores, resulta un porcentual insignificante de la obra, y no tiene costo alguno para el Gobierno de la Ciudad ni para los vecinos.
¿Cual es entonces el sentido de lesionar este Registro donde los profesionales que construyen, son controlados por otros que también construyen? ¿Molesta este sistema transparente que ha demostrado su eficacia? Si se abandona, los vecinos de Buenos Aires estarán más desprotegidos y sujetos a las arbitrariedades tradicionales.
Hugo Finkel, arquitecto
ZOOM HISTÓRICO
RESTAURANTE ZUM EDELWEISS
Libertad 431 (entre Av. Corrientes y Lavalle)
En 1580 el demiurgo Juan de Garay imagina la aldea Trinidad, futura ciudad de Buenos Aires, como una sencilla red rectangular. Garay tiende esa red junto al Río de la Plata, sobre una meseta desolada de gramíneas y tunales, entre dos zanjones que desembocan en el río. La zona que nos ocupa está en el ángulo formado por las actuales calles Libertad y Viamonte, y la cruza el arroyo Tercero del Medio. En 1690 se registra un crecimiento de la aldea pero como la zona suele inundarse permanece en relativo descampado. 1720. Las cuatro manzanas del ángulo tienen una docena de ranchos. No hay calles sino sendas, tampoco alumbrado. Viven allí cuchilleros, troperos eventuales, proxenetas, artesanos, el lugar se conoce como Barrio Recio. Allí se juega a la taba, se trabaja el cuero, se toma vino cuyano y, en 1744, llega una novedad: la cerveza, traída de una fábrica clandestina en la calle San Francisco. 1756. El barrio es desalojado y las tierras se anotan como fiscales.
Pinturería Artística Villalba
Fundada en 1935 por Jorge José Villalba en la calle Sarmiento 1185 del barrio San Nicolás. Ya estaban cerca de allí, la farmacia Lancestremere desde 1890 en la esquina de Sarmiento y Talcahuano, el Establecimiento Dietético Villares desde 1934 en Talcahuano 155, y Zanzi (1924), la casa de juegos de salón y juguetería en la esquina de Sarmiento y Libertad, a pocos metros de la Artística Villalba. En 1935 el barrio San Nicolás ya era El Centro. Se construía la Av. 9 de Julio y la Diagonal Norte, y se ensanchaba Corrientes. San Nicolás era el centro comercial más importante de Buenos Aires. Se decía que lo que no conseguía allí el país no lo tenía. Y era cierto. Había en El Centro los comercios más surtidos con especialidades en una diversidad de rubros.
La Pinturería Artística Villalbaera uno de ellos. Desde su inicio estuvo dedicada especialmente a los materiales artísticos, de dibujo técnico y de dibujo publicitario. Su permanencia por más de 70 años se debe a la dedicación al trabajo, la actualización constante de conocimientos y materiales, la venta personalizada, la formación de personal idóneo para asesorar amablemente en “charlas de mostrador”, y el aprecio a los clientes y sus obras. Hoy están al frente de Artística VillalbaAlicia, Beatriz y Marisa Villalba. Ellas han sido fieles a la premisa del fundador de la casa: "Nuestro material es un instrumento de trabajo, nuestro trabajo es ofrecer un servicio: el material adecuado para cada necesidad, la mayor cantidad de respuestas para su uso”. Y sienten el deber de agradecer a todos y a cada uno de sus clientes, el compromiso de proveerlos y asesorarlos, y el desafío del futuro.
Bar-Café "Mar Azul"
Tucumán 1700
Tras un cambio de dueños, reabre sus puertas el tradicional café Mar Azul en la esquina sureste de Rodríguez Peña y Tucumán (consultar plano del barrio). El lugar, instalado nítidamente en esa ochava desde hace más de 60 años, responde al estilo racionalista de la época y mantiene en buen estado su ambientación original. Debe su nombre a Arturo Cuadrado, poeta, maestro de poetas, y fundador de la célebre editorial Botella al Mar. En este café, Cuadrado escribió el poema Prohibido Mirar: “Mar azul. Cielo azul. Blanca vela...”
Navegan hoy por el Mar Azul , sus nuevos dueños Carlos Encina, su hija, y los clientes de siempre: la escritora y vecina Martha Mercader -autora de la novela Los que Viven de sus Manos-, la hija de Pepe Biondi, el escritor Enrique Syms –de la revista Cerdos & Peces-, los estudiantes de la Universidad del Salvador, de la Dante Alighieri, de la Escuela de Periodismo Deportivo. Y navegan los vecinos que despliegan sus diarios como velas blancas entre medialunas y tostados, o se cuentan historias azules o negras, y tratan de mirar lo prohibido como hacía Arturo Cuadrado.
LA CIUDAD QUE NO QUEREMOS
investigación: Hugo O. Finkel & Mariane Pécora
La construcción de un Centro de Salud en el barrio San Nicolás fue considerada como una necesidad prioritaria por los vecinos que intervinieron en el Presupuesto Participativo 2003. Es el barrio más concurrido de Buenos Aires con eje en el Obelisco y no tiene un local de asistencia médica municipal. En 2005 el Gobierno de la Ciudad inició la obra del Centro de Salud en la calle Viamonte 1747 (entre Av. Callao y Rodríguez Peña), que debería llevarse a cabo en un plazo de 310 días. Al día de hoy, 6 de marzo de 2008, la obra se encuentra en total estado de abandono y suciedad. A través de estas páginas y en distintas notas, hemos expuesto esta situación (VAS N°16). A mediados del año pasado Periódico VAS (N° 19) entrevistó al entonces director del CGP N°1, Dr. David Escobar, quien ignoraba la existencia del proyecto y la obra. Sin embargo nos contactó con la arquitecta Susana Toscano, funcionaria del Ministerio de Salud que nos recomendó enviar una nota solicitando información sobre el estado de la obra al arquitecto Miguel Ángel Galliverti, a cargo de la Dirección General de Recursos Físicos del Ministerio de Salud. El trámite se extendía y complicaba.
Con fecha 28 de agosto de 2007, elevamos el requerimiento al funcionario en cuestión pidiendo respuestas en un plazo no mayor de 10 días. Tras meses de absoluto silencio y cuatro días antes del traspaso del gobierno, el 6 de diciembre de 2007, se nos notificó que tendríamos acceso a la tan anhelada información. ¡Allá fuimos! Pero había que esperar más. Hasta que el funcionario idóneo, Dr. Marcelo González Taboas, volviera de vacaciones: 28 de enero de 2008. ¿Qué encontramos? Un monstruoso expediente de 19 cuerpos daba cuenta de que la obra del Centro de Salud está efectivamente paralizada por problemas legales entre la empresa constructora y el Gobierno de la Ciudad. Y no está en mí resolverlos, dice el funcionario, la obra continuará sólo si media la voluntad política de hacerla. No depende de mí.
El Presupuesto Participativo es un proceso convocado por el Gobierno a través del cual los vecinos, a partir de los recursos disponibles y en el desarrollo de debates y consultas, definen los valores de los ingresos y gastos, y deciden en qué áreas deberán hacerse las inversiones, cuáles deberán ser las obras a realizar y, finalmente, controlan sus ejecuciones.
En absoluta asimetría con esta premisa, el Presupuesto Participativo lanzado por el gobierno de Ibarra en el año 2002 sirvió de trampolín para saltar sobre las Asambleas Vecinales y neutralizarlas, desgastando además una genuina herramienta participación ciudadana, El Centro de Salud de Viamonte 1747, surgió como necesidad prioritaria de un grupo de vecinos que «sanamente» creyó en el Presupuesto Participativo convocado desde el Gobierno. Pero el Gobierno los engañó. A los vecinos se les hacía creer que tenían injerencia sobre el 5% del presu-puesto total de la Ciudad.1 Tampoco les decían que sus decisiones no pesaban en absoluto sobre las genuinas arcas fiscales (los recursos disponibles), sino que cada prioridad elegida y ejecutada implicaría un mayor endeudamiento de ellos mismos. Efectivamente, la obra del Centro de Salud se financia(ba) con parte de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).2 Sin embargo, en ninguna de las reuniones de Presupuesto Participativo el gobierno propuso discutir con los vecinos si era conveniente o no, tomar o utilizar un crédito de un organismo internacional. Estos créditos comprometen los recursos por muchísimos años. Basta observar como el Presupuesto de la Ciudad de Buenos se cuadriplicó en los últimos seis años (ver cuadro) entre otras cosas para atender deudas, y cómo se profundizó el deterioro en la salud pública, educación, obras públicas, etc.
Lo cierto es que la obra del Centro de Salud formó parte de un paquete de 19 proyectos similares del Programa de Apoyo Institucional, Reforma Fiscal y Plan de Inversiones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires acordado con el BID, por $ 8.900.484. La Dirección General de Recursos Físicos de Salud del Gobierno de la Ciudad encaró la realización del proyecto y la licitación. La Empresa Constructora ECMA S. R. L. resultó adjudicataria y el monto de la obra a la fecha de la contratación fue de $ 2.149.288. ECMA S.R.L. inició las obras el 11 de octubre de 2005. Siete meses más tarde, el 30 de mayo de 2006 la Dirección de Fiscalización de Obras y Catastro de la Ciudad de Buenos Aires intimó a paralizar la construcción. Se estaba infringiendo el Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad de Buenos Aires.3 Es incomprensible que un proyecto surgido de un organismo público viole una reglamentación de ese mismo organismo. Pero sucedió así y el proyecto debió ser reformulado.
Modificado el proyecto, la obra se reinició el 16 de marzo de 2007. En octubre estaba paralizada otra vez a raíz de una presentación de la empresa constructora. ECMA SRL intimó al Gobierno de la Ciudad a: «regularizar los pagos suspendidos desde hace más de un año». La Dirección General de Recursos Físicos de Salud dice que ECMA SRL incumplió el contrato. Mientras dura esta suerte de reclamo cruzado, el expe-diente duerme en el Área Legal y Técnica de Centros de Salud y Equipamientos Técnicos. En resumen: la obra del Centro de Salud cuyo plazo de terminación se había fijado en 310 días y debió terminarse el 29 de diciembre de 2006, lleva según el último certificado de obra ( N° 12 del 31 de julio de 2007 ) un avance de solo el 14,49 %. Y nada se sabe del destino de los 2.149.288 pesos otorgados por el BID (ver recuadro aparte) que, seguramente, ya comenzamos a devolver a través del escandaloso aumento del servicio de ABL.
Conclusión: El barrio San Nicolás, limitado por las avenidas Callao-Córdoba-Madero-Rivadavia, un lugar donde moran, trabajan, y transitan a diario más de un millón doscientas mil personas, no tiene un Centro de Salud, no tiene un sólo hospital público. Recordamos las palabras del funcionario que nos atendió en el Ministerio de Salud. «La obra continuará sólo si media la voluntad política de hacerla». ¿Quién tiene esa voluntad política? ¿El jefe de gobierno Mauricio Macri? Nosotros enviaremos esta nota a Macri. ¿Usted qué piensa?
1. El Presupuesto 2003 para la Ciudad de Buenos Aires se calculó en $ 3.713.190.146 y se obtuvo un superávit fiscal cercano a los 160 millones de pesos. El Presupuesto 2004 fue de $ 4.129.762.273 y el superávit fiscal se estimó entre 700 y 800 millones de pesos.
2. El Banco Interamericano de Desarrollo otorgó un crédito a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1999 por 200 millones de dólares, para «contribuir al desarrollo económico de la Ciudad de Buenos Aires, procurando un marco de sustentabilidad fiscal y financiera a mediano y largo plazo, manteniendo un adecuado equilibrio fiscal a través de acciones, tanto por el lado de gastos como por el de los recursos, fortalecer y modernizar el desempeño de la administración de la CBA a través de: 1) incrementar la eficiencia y transparencia de los procesos de gestión. 2) promover la participación de la sociedad a través de procesos de descentralización y fortalecimiento del órgano legislativo, y apoyar el programa de inversiones para asegurar un adecuado nivel de la calidad y cobertura de los servicios públicos
3. No se respetó la reglamentación que exige no invadir con construcciones la línea de Frente Interno de la manzana.
Un detalle que no se puede dejar pasar a la hora de hablar del endeudamiento (ahora llamado déficit presupuestario) del Gobierno de la Ciudad, es que con el objetivo de hacer operativo el «Programa de Apoyo Institucional - Reforma Fiscal y Plan de Inversiones de la Ciudad de Buenos Aires», el BID otorgó en noviembre de 1999 el préstamo: 1107/OC-AR, por la suma de 200 millones de dólares, de los cuales, 2.149.288 pesos fueron destinados a financiar el Centro de Salud. Existe un informe realizado por la Auditoria General de la Ciudad de Buenos Aires en marzo de 2005, donde se evalúa la gestión de la Unidad Ejecutora del Préstamo BID en el Ejercicio Fiscal 2003 y se detectan 20 anomalías. La Auditoría General concluye que «de los elementos que surgen del informe se torna dificultoso emitir una opinión en términos de eficacia y eficiencia». Una forma elegante de decir que la ejecución del préstamo fue deficiente y que no se lograron los resultados esperados. ¿Ningún legislador leyó este informe? No se hizo un solo pedido de rendición de cuentas, tampoco presentaciones en la justicia. Lo que está a la vista es que las anomalías que continuaron.
por Liliana B. Costante*
El Convenio con el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias en Inversiones (CIADI) fue incorporado a nuestra legislación en 1994. Uno de sus artículos dice que los laudos finales del CIADI no serán revisados por los tribunales superiores del país. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación señaló que si un laudo resultara arbitrario podría revisarlo. Siempre y cuando el Estado, representado por la Procuración del Tesoro de la Nación, llevara el caso a la Corte.
En el año 2006 la Asociación de Abogados de Buenos Aires se entera de la renuncia por escrito de la Procuración del Tesoro al control de eventuales laudos adversos a la Nación Argentina en el CIADI; y, por ende, a llevar los casos ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esto ocurrió en el marco del laudo adverso que la Argentina tuvo en el CIADI frente a la demanda de Transportadora Gas del Norte (CMS). La renuncia a intervenir, firmada por el Dr. Guglielmino (Procurador del Tesoro) en una carta al CIADI, compromete irrevocablemente a la Argentina a cumplir con los laudos de ese tribunal. Y en el caso en cuestión, compromete el pago dictaminado por el CIADI a CMS. ¡CIENTO TREINTA Y TRES MILLONES DE DÓLARES! Argentina deberá pagar este dinero, que saldrá de una partida presupuestaria, e implicará desviar fondos sociales indispensables para concretar la vigencia de los derechos humanos en el país (art. 75, inc. 22 CN).
La Convocatoria No al CIADI, promovida por la Asociación de Abogados de Buenos Aires, envió sendas notas a la Procuración del Tesoro de la Nación, al Jefe de Gabinete, al Ministro de Justicia y DDHH, y al Procurador General de la Nación, solicitando: 1) que se emplace al Dr. Osvaldo Guglielmino (Procurador del Tesoro de la Nación) para que en breve término responda si lo actuado fue a partir de instrucciones recibidas de la Jefatura de Gabinete o de la Presidencia de la Nación; 2) si el Sr. Procurador del Tesoro de la Nación manifestara que obró sin recibir instrucciones, que se proceda entonces a la remoción del Dr. Osvaldo Guglielmino; 3) que el gobierno nacional declare el acto nulo de nulidad absoluta e insanable y, por ende, inexistente por las razones dadas, comunicándolo en forma inmediata al CIADI.
Firmaron esta nota, además de la Asociación de Abogados de Buenos Aires y la Convocatoria No al CIADI: Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Mirta Baravalle, Julio Gambina, Alejandro Olmos Gaona, Fernando “Pino” Solanas, Claudio Lozano, Mario Cafiero, Beverly Keene, Rina Bertaccini, y Alberto Kornblihtt, entre otros.
Para responder la nota el Dr. Guglielmino, acompañado por los Dres. Gabriel Bottini, Felipe González Arzac y otros colaboradores, fue a una reunión en la Asociación de Abogados, donde además de los funcionarios involucrados asistieron representantes de diversas organizaciones sociales. La reunión fue grabada, están a disposición las cintas para quien las requiera. El Dr. Guglielmino sostuvo como posición indeclinable, responder favorablemente a la aplicación del Convenio del CIADI en términos de no hacer revisar los laudos finales de ese organismo por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Dijo que el Convenio era una trampa pero que era constitucional ( sic ).
*Abogada - docente de la Facultad de Derecho UBA - Doctorada en Derecho Político. Miembro de organizaciones nacionales e internacionales por la efectivización de los Derechos Humanos. Conferencista y publicista, trabaja en la Convocatoria NO AL CIADI-SI A LA SOBERANIA NACIONAL.
LA INCLINACIÓN DE LOS PLATILLOS
M° de los Angeles Alemandi
Hugo Osvaldo Finkel
Enero de 2008 trajo, entre otras cosas, una nueva boleta de ABL. Bastó descu-brirla bajo la puerta para desintegrar el deseo de que el aumento no fuera tan alto. Se decía que éste variaría entre un 25 y 200% según el barrio, y a la mayoría nos dio la sensación de que vivíamos en una de las zonas más caras de la ciudad aunque la realidad lo desmintiera.
El ABL es una extraña mezcla entre el servicio de alumbrado-barrido-limpieza, y un impues-to territorial. Después de 14 años sin modificaciones, la legislatura porteña aprobó el incremento este impuesto en diciembre de 2007. Se espera-ba, al menos, que el mismo se realizara razonablemente y con criterio, atendiendo a las diferencias. Pero definitivamente sólo se tuvo en cuenta el valor de los terrenos, desconociendo el estado de las construcciones y los ingresos de los ciudadanos que los habitan.
Si bien el proyecto aprobado divide a la ciudad en 82 zonas donde se aplican diferentes coeficientes de aumentos, este gesto estuvo lejos de garantizar una justa imposición del gravamen porque se ignoraron las particularidades de cada caso. No se contempla, por ejemplo, el hecho de que en una misma manzana convivan construcciones con escalas muy variadas de antigüedad, lujo, equipamiento y ubicación. Tampoco se tiene en cuenta que algunos habitantes quizá pudieron asentarse en un determinado barrio de la ciudad durante el transcurso de una época en la que su situación económica personal fue distinta a la actual.
El aumento supera en ciertos casos el 200% (sin necesariamente pertenecer a Puerto Madero o barrio Parque) y traerá repercusiones en el costo de los alquileres de viviendas, cocheras y estacio-namientos, que los porteños deberemos enfrentar.
No obstante, lejos de caer en la resignación y aceptar sin resistencias este impuestazo, hay quienes buscan los modos de defender sus derechos. Un ejemplo: los Vecinos x Palermo. Este grupo de ciudadanos, que pugna por una democra-cia participativa, está recolec-tando firmas y sumando fuerzas para derogar el decreto que avala el aumento del ABL; y para tener una audiencia públi-ca donde discutir, junto con los funcionarios, acerca del destino de los fondos recaudados: cómo, cuándo y dónde se van a invertir; exigiendo licitaciones abiertas, libres y públicas para realizar las obras, y garantías en la calidad del trabajo realizado.
Si bien en la política fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos parecería pesar más la inmediatez por recaudar fondos que cualquier derecho o necesidad del pueblo, los ciudadanos no estamos dispuestos a permitir que el platillo de la balanza siempre se incline en beneficio de unos pocos. Por eso queda abierta la invitación para sumarse al trabajo de los Vecinos x Palermo: para acom-pañar la iniciativa, para presentar otras propuestas, para dejar la firma comprometida y adentrarse en el intento de vivir en una ciudad mejor.
LA CRISIS DE LOS CUARENTA
Con malestares pasajeros o francas depresiones, «Los 40» es una etapa en la vida de hombres y mujeres donde se produce lo que llamamos en psicología una «crisis vital».
La palabra crisis deriva etimológicamente de un vocablo griego que significa separación y elección. Es un momento en el cual no se puede enfrentar la nueva etapa con los recursos que hasta entonces se utilizaron.
Las crisis vitales implican cambios biológicos, psicológicos y sociales que requie-ren plasticidad para cambiar pautas de interacción por otras que correspondan al desempeño de nuevos roles o funciones. Se caracterizan por ser situaciones transitorias cuya duración permite la elaboración de los cambios necesarios para pasar a la siguiente etapa. En general tienen un valor positivo ya que implican maduración y crecimiento.
La Crisis de los Cuarenta sucede en la mitad de la vida. Cuando se producen cambios bio-psico-sociales. A nivel biológico se inician cambios en el cuerpo tanto en la gestalt del mismo como en su rendimiento. Comienzan a registrarse algunas limitaciones. Y se aproxima el fin de la edad reproductiva en la mujer, con todas las implicancias tanto físicas como psicológicas que tiene, haya tenido hijos o no.
Los hijos son precisamente los marcadores del tiempo. Les muestran a sus padres como en un espejo el adolescente que ellos fueron en otro momento. Respecto a los roles, la autonomía de los hijos va marcando la de los padres en su función. Si permanecen juntos como pareja, deberán reacomodarse a «volver a estar solos». También requiere un reposicionamiento del rol de hijos frente al envejecimiento de los padres.
Sería imposible intentar dar cuenta de todas las variables en relación a las circuns-tancias de vida diversas en las que se puede encontrar una persona a los 40, pero lo que indefectiblemente ocurre en cualquiera de ellas es lo que llamo: «Los 40 como Tope». Sería algo así como «el ahora o nunca». Es el momento de finalizar las postergaciones neuróticas que nos impiden tomar ciertas decisiones que pueden implicar «un giro en la vida». Es el momento del todavía estoy a tiempo … (¿de ser feliz?).
Más allá de los duelos, es una etapa de la vida que supone riesgos y conquistas. Es muy importante la flexibilidad para realizar las adaptaciones, rupturas y acomodaciones oportunas. Y reconocer si es necesario ser ayudado para realizar este tránsito.