Oda al clítoris y sus afines

Por Ximena Schinca
@ximenaschinca

 Mariela Acevedo dice que ella no llegó al feminismo ni se hizo feminista, a ella el feminismo le entró allá por el año 2007 cuando fue a cubrir el Encuentro Nacional de Mujeres. Comunicóloga de carrera y curadora de la revista/libro de historietas, ensayos y culto Clítoris, cuenta también que, al regresar de su primera experiencia encuentrista en la provincia de Córdoba, pensó que las feministas exageraban bastante y que ¡nada que ver!  Y como la burla empieza por casa, Mariela se ríe de sí misma  (sobre todo de sí misma) y dice, destaca y repite que a los pocos días tuvo que apagar la televisión porque veía sexismo, machismo, violencia y patriarcado a toda hora y en todos los canales. Se sabe, los encuentros nacionales son una experiencia iniciática en el viaje libertario del feminismo.  Mariela no fue la excepción, y por eso, ya lleva (bromea) una década ganada.  

 ¿Cómo pasamos de ese ‘no soy feminista ni machista’ que tantas veces escuchamos en boca de compañeras, a la aparición de feministos que vienen a explicarnos nuestras luchas?, interroga el prólogo de la última edición de Clítoris, sintetizando con su encanto taponesdepunta el derrotero de los feminismos de la Argentina en los últimos años. En esta segunda antología titulada Relatos gráficos para femininjas, que llega tras un año de parate en épocas de ajuste sexista, Mariela le pone cuerpa, letra y dibujo a los debates internos del feminismo: abolicionismo/reglamentarismo, hombres/feminismo, prostitución/trabajo sexual, homosexualidad de derecha, transfobia/cupo laboral, son algunos de los temas que el Clítoris recorre con humor y sin medias tintas. 

“El mundo de la historieta no es una excepción en cuanto al sexismo. Todas, alguna vez, estuvimos en una situación claramente sexista. Y todavía cuando levantás la voz y señalás, parece que sos la que viene a molestar, a hinchar, a romper la armonía”, lanza Mariela, levantando el dedo que apunta al Patriarcado. No pasa un rato hasta que Mariela vuelve a reír: “¡Y pensar que yo no había escuchado el término Patriarcado en toda mi carrera de Ciencias de la Comunicación!” Mariela hizo de los términos tabúes su banquete de comunicadora, y así fue que bautizó a su publicación Clítoris como respuesta irreverente a que nunca le enseñaron que “las mujeres tenemos un órgano que se llama así, que se lo puede estimular y que produce placer”.  Por eso, y aunque la tilden de biologisista, Mariela sostiene Clítoris por su dimensión deseante y censurada. “La idea era pensar ese lugar en su dimensión física, pero también en su dimensión simbólica; exponer el trabajo de las autoras vinculado al placer de construir, crear y mostrar, y preguntarle si tiene clítoris a cualquiera”. 

Así todes pueden tener sus Clítoris, bromea, porque la publicación no se erigió como una revista de mujeres para mujeres, sino como producción feminista que reivindica el placer desde el campo de la historieta para cuestionar las identidades binarias y los estereotipos. “Ojo, pero tenemos cupo para los autores. No los excluimos, siempre que trabajen desde un enfoque feminista”.

Sexo oral para todes

En 2010, cuando Mariela pensó la revista, su principal desafío era explorar el feminismo desde un lenguaje que no fuera ni académico ni solemne; un lenguaje que pudiera recurrir a la sátira, el humor, la parodia y hablar de temas sensibles en un tono accesible. Hoy ese espíritu original se reproduce en un libro de historietas que aborda los noviazgos violentos con profundidad y simpleza, cuestiona el sexismo al que son sometidos lxs niñes desde la infancia más temprana, y despliega narrativas sobre el aborto, el transicionar de género y la prostitución.

“Han criticado que las historietas tienen un tono pedagógico. El arte tiene una dimensión pedagógica y nosotros justamente buscamos desarrollar una contra-pedagogía a lo que los medios de comunicación hacen todo el tiempo”, destaca Mariela y agrega que cupo laboral trans, retracción de derechos, abolicionistas/reglamentaristas, minorías LGTBIQ de derecha, lesbianas/lesbianas trans, son discusiones que recorren a Clítoris desde su primera edición hasta su última página.

“Costó mucho incluir autores, tuvimos que coachearlos mucho. Queríamos una historieta que el disparador fuera ‘matá al macho que hay en vos’ pensada desde varones, su relación con el feminismo y qué pasa cuando tienen que cuestionar sus privilegios. Y a los tipos les cuesta, viste, pueden hablar fácilmente de las mujeres  y narrarlas, pero les cuesta mucho cuando tienen que narrarse y criticarse”, explica Mariela, conforme con el resultado de “Extra-Power-Men”, la historieta del guionista Javi Hidelbrandt y el dibujante Nahuel Sagárnaga.

En sus páginas, Clítoris aloja también una “TransTopía”, trabajo de la ilustradora Julia Inés Mamone y el escritor Maximiliano Blanco, como narrativa ilustrada del transicionar de un personaje y su lucha por el cupo laboral. “Julia y Maxi piensan que la prostitución es una forma de trabajo sexual. Yo no pienso así, pero no voy a indagar en eso ni va a ser un condicionamiento para que alguien labure”.

¿Cómo se decide la línea editorial? Para Mariela, el límite es el respeto y la escucha de todas las voces. Más cercana a posturas abolicionistas que reglamentaristas, la comunicóloga asegura que al feminismo de hoy le faltan figuras como Lohana Berkins y Diana Sacayán, al tiempo que cuestiona al abolicionismo porque “no leyó nada de la teoría feminista de los últimos 15 años, o sea, no leyó teoría queer” y se quedó en  el “victimismo” y la identidad mujer exclusivamente.  

“Mientras las feministas discutimos si es empoderamiento, trabajo o explotación, los varones no se cuestionan ese lugar de ir, comprar y pagarse una pendeja. Nosotras nos estamos sacando los ojos, y los que se benefician con la explotación del cuerpo de la mujer siguen siendo los tipos”, concluye apuntando –otra vez– al Patriarcado.  

 

Clítoris se presentó los primeros días de agosto en Buenos Aires. Se consigue en librerías y para más info podés consultar en http://hoteldelasideas.com/
Ilustración de portada: Cecilia ‘Gato’ Fernández. FB: gatofernandezHistorietas

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