Tomando el Té en la Richmond

Hoy miércoles 5 de septiembre a las 17 la Red de Organizaciones por la Defensa del Patrimonio Urbano y Ambiental, convocó a los vecinos y vecinas de la Ciudad con el objetivo de  juntarse  a Tomar el Té en la Confitería Richmond, de calle Florida 468.
Esta confitería formaba parte del Patrimonio de Buenos Aires. Pese a esto hace un año cerró sus puertas con lo que la Ciudad perdió uno de sus iconos más emblemáticos. Lo cierto es que la confitería ya formaba parte de un listado de 600 edificios con protección cultural –ley 2.548–, era un “bar notable” de la Ciudad y, en medio del conflicto que se hizo público, fue declarado “sitio histórico” por la Legislatura. En junio, un juez hizo lugar a una acción de amparo de la legisladora María José Lubertino (FpV) y determinó que “no se podrá tomar ninguna medida de enajenación, transferencia, modificación o destrucción del edificio sin la autorización expresa y fundada” del Ministerio de Cultura porteño.

Establecida en la planta baja de un edificio diseñado por el arquitecto belga Jules Dormal junto a la Residencia Peña, la Richmond rápidamente se transformó en una de las confiterías preferidas de la clase alta porteña. En 1924, comenzó a publicarse la revista Martín Fierro, estaba a cargo de un grupo de intelectuales y escritores que se identificó como el Grupo de Florida, opuesto ideológicamente al Grupo de Boedo en un período dorado de la literatura argentina. Fue elegida como lugar de reunión para este conjunto integrado por Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Pablo Rojas Paz, Leopoldo Marechal, Ernesto Palacio, Conrado Nalé Roxlo, Francisco Luis Bernardez, Córdova Iturburu y la presencia tutelar de Macedonio Fernández.

Famosa por su boiserie de roble de Eslavonia, sillas y sillones estilo Chesterfield tapizados en cuero, sus mesitas Thonet y sus arañas de bronce y opalina traídas especialmente de Holanda. Lo mismo que  por sus mesas de billar y su destacado menú, o carta, con recetas exclusivas, como la torta Richmond, el sándwich Richmond (preparado con blanco de pavita, lomo ahumado, queso gruyère, rodajas de tomate y hojas de lechuga), o la ensalada Richmond (preparada con camarones, rodajas de manzana, huevo duro en rodajas, apio, palmitos y la sazón con salsa golf) .

A mediados de 2011, sus nuevos propietarios provocaron una decadencia acelerada en el servicio y mantenimiento de la confitería, con el objetivo de finalmente cerrarla para establecer en el generoso local una sucursal de la cadena de indumentaria deportiva Nike. Ante la difusión de sus intereses, se vieron apurados a concretar el cierre, ya que la Legislatura de Buenos Aires trató aceleradamente la declaración de la confitería como Patrimonio Cultural, impidiendo modificar el local o reformar la fachada. El día domingo 14 de agosto, vaciaron el local de su mobiliario y pintaron la vidriera de blanco para impedir la visión del interior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *