#25N. Un femicidio cada 26 horas

Una de cada tres mujeres en el mundo es víctima de algún tipo de violencia física, sexual o psicológica. El abuso económico, emocional o sexual, la explotación laboral o sexual, el maltrato físico o psicológico, la discriminación, la desigualdad salarial y de oportunidades respecto a los hombres, son las distintas formas en que se manifiesta la violencia cotidiana hacia la mujer.

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas, definió como violencia hacia la mujer a todo acto de la vida privada o pública que dé lugar a un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, incluyendo la amenaza, la coerción o la privación arbitraria de la libertad. En 1999 se designó el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en memoria de las hermanas Mirabal, activistas políticas dominicanas asesinadas por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo. En ese mismo acto, las Naciones Unidas instó a los gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a llevar a cabo actividades dirigidas a sensibilizar a la sociedad al respecto, y hacer de esta fecha una toma de conciencia internacional.  Cada Estado tiene la obligación de erradicar, prevenir y tratar las causas de la violencia contra la mujer, como también investigar, enjuiciar y castigar a los agresores.

En nuestro país la violencia contra la mujer es cotidiana y permanente. Las políticas de ajuste económico, el desempleo y la precariedad laboral son algunos de los factores que inciden a diario en la vida de las mujeres. Si bien desde 2009 está vigente la ley 26.485 de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, las políticas tendientes a garantizar un plano de igualdad respecto a los hombres son nulas. El Registro Nacional de Femicidios elaborado por el Observatorio de las violencias de género “Ahora que sí nos ven”, da cuenta de que la cifra de femicidios ha ido en aumento en estos últimos dos años. Mientras que en 2017 cada 30 horas una mujer era víctima de  violencia machista. En noviembre de este año, el número de femicidos creció exponencialmente: cada 26 horas una mujer es víctima de femicidio en nuestro país.

Desde el 1 de enero al 20 de noviembre se registraron 290 femicidos en todo el territorio nacional. Uno por día. De esta cifra, 264 casos corresponden a femicidios íntimos de mujeres; 10 corresponden a mujeres y niñas; 20 a hombres y niños. El 44% de estos crímenes fueron cometidos por las actuales parejas; el 19% por ex parejas; el 14% por algún familiar cercano y el 6% por algún conocido de la víctima. Esta referencia guarda una estrecha relación con la información vertida por la Organización de las Naciones Unidas, que da cuenta que casi la mitad de los femicidios en todo el mundo son llevados a cabo por la pareja o por un familiar de la víctima. Con el agravante que, en el actual muestreo, 39 de las mujeres habían denunciado previamente a su agresor y 27 habían interpuesto instancias judiciales.  Son 202 los niños y las niñas que perdieron a sus madres a raíz de estos crímenes. Y, en algunos casos,  debieron presenciar estos asesinatos, dado que el 63% de los femicidios fue cometido en la vivienda de la víctima. 

Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba,  Tucumán, Misiones y Chaco registran los índices más altos de femicidios. Estas cifras dan cuenta de las nulas políticas de prevención aplicadas desde el Gobierno nacional y sus pares en las provincias. Nación asigna presupuesto paupérrimo a las áreas responsables de ejecutar políticas públicas de prevención contra la violencia hacia las mujeres. Las campañas de sensibilización y prevención de alcance nacional para combatir la violencia hacia las mujeres son nulas.

Entre las modalidades usadas para cometer los femicidios,  el 47% de las víctimas fueron asesinadas a golpes, el 27% con armas blancas, el 1o% asfixiadas, el 6% con armas de fuego, el 6% quemadas. No existen datos del 4% de estos crímenes.

Este es el panorama con el que arribamos en nuestro país al Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora con una concentración, con asambleas y con una marcha de protesta. Para las mujeres, en estos últimos cuatro años, las cosas no han cambiado. Empeoraron.

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