3% de inflación mensual en CABA
La inflación de marzo en la Ciudad de Buenos Aires fue del 3%, por encima del 2,6% de febrero, con servicios creciendo 3,1% frente a bienes en 2,8%. El 79,6% del aumento se debió a rubros esenciales como vivienda, transporte y alimentos.
por Melina Schweizer
Los servicios empujan y exponen el verdadero costo de vida
La dinámica inflacionaria volvió a tensionarse en marzo y dejó en evidencia un problema de fondo: el proceso de desaceleración no es homogéneo ni estructural. El dato de la Ciudad de Buenos Aires, con un incremento del 3% mensual, marca un quiebre respecto a la tendencia previa y expone con mayor claridad dónde está concentrada la presión inflacionaria.
El punto central no es solo la suba del índice, sino también su composición. A diferencia de otros momentos, la inflación actual está dominada por rubros que tienen impacto directo en el gasto cotidiano y menor posibilidad de sustitución: vivienda, transporte, servicios y alimentos.
El dato clave: inflación concentrada en gastos esenciales
Según el informe, el 79,6% del aumento mensual se explica por cinco rubros: vivienda y servicios (luz, gas, agua, alquileres); transporte; alimentos; educación y salud. Esto implica un cambio cualitativo: la inflación ya no se distribuye, se concentra en gastos inevitables. Cuando esto ocurre, el impacto sobre el poder adquisitivo es mayor, incluso con tasas moderadas.
Servicios vs bienes: la nueva estructura inflacionaria
El comportamiento de marzo refuerza una tendencia estructural, con un aumento de los servicios de +3,1% en contraposición con el alza de los bienes, que fue de +2,8%. En el acumulado del año, estos guarismos se traducen en que los servicios aumentaron (+9,9%) por encima del incremento de los bienes (+7,2%). Y en términos interanuales, esto se representa con un incremento de los servicios del 35,9%, casi diez puntos por encima de los bienes, que registran el 26%. La brecha es clara: los servicios crecen más rápido y tienen mayor peso en el gasto actual.
El problema de fondo: tarifas, alquileres y transporte
El principal motor de la inflación en marzo fue el bloque de vivienda: fueron las subas en los alquileres, el aumento de las expensas y los ajustes en las tarifas de servicios. A estos incrementos se suman: el aumento en el transporte de +6%, en educación de +8,6% y en salud de +2,4%. Estos rubros tienen una característica clave: no se pueden postergar. Por eso, su impacto sobre el ingreso real es directo.
Alimentos: menor ritmo, pero con núcleos calientes
El rubro alimentos creció 2,6%, pero con una dinámica interna desigual: la mayor suba se registró en las carnes con un incremento de +6,3%; en panificados y lácteos, con subas moderadas, mientras que frutas y verduras experimentaron una leve caída. Esto muestra que, aunque el promedio se modere, algunos componentes siguen presionando con fuerza. La carne, en particular, continúa marcando el pulso del consumo básico.
Diferencia con el INDEC: qué está midiendo cada uno
El dato de CABA introduce una diferencia clave respecto a la medición nacional, dado que pondera el mayor peso en los servicios. Esto implica que refleja mejor el gasto actual de los hogares, capta el impacto de tarifas y transporte.
Mientras que el índice nacional mantiene ponderaciones más bajas en los servicios y subestima su impacto relativo. Esto genera una divergencia entre la inflación “real” percibida y la inflación promedio medida.
Inflación y poder adquisitivo: el vínculo directo
El tipo de inflación actual tiene una consecuencia específica: erosiona más rápido el ingreso, porque afecta a los gastos fijos, al consumo básico y a los servicios esenciales. A diferencia de otros períodos, no hay margen de ajuste vía sustitución.
La inflación cambia de forma, no de fondo
El dato de marzo no marca una aceleración descontrolada, pero sí un cambio relevante en la estructura del proceso inflacionario. La dinámica muestra una menor presión en los bienes y una mayor presión en los servicios. Al tiempo que denota una concentración en gastos esenciales. Esto redefine el problema: la inflación puede desacelerarse en promedio, pero empeorar en términos de impacto social, porque cuando suben los precios que no se pueden evitar, la economía no se ordena. Sino que se vuelve más restrictiva.
