Los hijos del silencio
En la imagen granulada del archivo, la mujer no grita: arde. Es junio de 1978 y Buenos Aires es un decorado de banderas, bocinas, multitudes que celebran goles como si la felicidad fuera un deber patriótico. En ese teatro de euforia obligatoria, una Abuela —nadie recuerda cuál, todas podrían ser ella— mira a la cámara y dice: “¿Dónde están los niños que nacen en cautiverio?” La pregunta cae como un vidrio roto en el piso encerado del Mundial. Nadie responde. Nadie puede. Nadie quiere. La pregunta que no dejaba dormir (Leer más…)
Post-terremoto en Venezuela
El riesgo de una ocupación militar disfrazada de reconstrucción por David Fonseca, desde Venezuela Venezuela ha declarado el estado de emergencia tras los potentes terremotos del pasado 24 de junio, los cuales provocaron el colapso de numerosos edificios en distintas zonas del país, dejando un trágico saldo de al menos 1,943 muertos y cerca de 10,000 heridos (para la fecha de publicación de este artículo). Ante la magnitud de la tragedia, varios países han expresado su solidaridad con el pueblo venezolano y han comenzado a coordinar a la mayor brevedad (Leer más…)
Relatos Indómitos
Morondanga por Marta García Cuando me enteré, maduré en sentido contrario a las agujas del reloj. El sol que había iluminado al caballo de madera en Troya era el mismo que me iluminaba sentada en la pelela de plástico en casa. Si era el mismo, ¿por qué ningún poeta griego de aquella actualidad se interesaba en cantar mi épica forma de no hacerme encima contemporáneamente? Además, lo hacía a cielo abierto ante la mirada de parientes, visitas y el sodero y no escondiéndome dentro de un caballo de madera. Al (Leer más…)
Crónicas VAStardas
Violinistas sin tejado por Gustavo Zanella Los veo de lejos. Son dos niñatos, un pibe y una piba de no más de veinte pirulos. Pilcha formal. Pulcros, arreglados. Y con 2 violines. No son habitués de la fila, pero hoy casi nadie lo es. Están entre los quichicientos mil estudiantes que vinieron a la marcha universitaria, luego se fueron a tomar algo y decidieron enfilar para sus ranchos justo justo, a la misma hora que yo salgo del laburo. La cola llega hasta la esquina de Salta y Brasil, da (Leer más…)
