Ni una Menos y el Chineo
por Marcelo Valko El pasado 17 de abril, en la Legislatura de Salta se aprobó la “Ley Octorina” para tipificar de manera explícita y autónoma en el Código Penal la figura del “Chineo” como una práctica sistemática contra mujeres, adolescentes y niñas originarias. “Chinear” o “ir de chinas” significa ni más ni menos que atrapar a alguna joven indígena y violarla. Así de simple, directo y trágico. La vigencia lingüística del término llevó al Superior Tribunal de Justicia de Formosa a explicitarlo en una sentencia: “Chinear, mantener relaciones sexuales no (Leer más…)
El alma no come vidrio
La crudeza del encierro y la potencia de la escena En escena, pequeños gestos denotan vestigios de violencia en los cuerpos. Un dedo que se mueve de manera repetitiva, ojos que buscan ser mirados, músculos tensos ante bombas continuas que explotan cerca de la piel. Cuerpos que tiemblan y respiran, pero que también danzan y cantan en la crudeza del encierro. Cuerpos que hablan. Cuerpos con hambre que no pierden la ternura y que resisten al despojo de aquellos que regentean el hospicio. por Mei Kisz Una médica psiquiatra trabaja (Leer más…)
Nunca fui a una Misa Ricotera
por Marcelo Valko Es verdad, nunca fui a una misa ricotera de esas multitudinarias concentraciones que se hicieron en Tandil, Salta, Mar del Plata, Olavarría y tantas otras, pero hoy estuve en Plaza de Mayo en el comienzo de su velorio. Lo conocí por su disco “Oktubre”, que me acercó mi hermano Alejandro, de un oído musical del que carezco. No estuve en sus Misas por esa tendencia oscura y alejada de mi esencia, cosa que lamento. Hoy presencié en la Plaza de Mayo un ritual multitudinario. Había muerto un (Leer más…)
Adiós a un ídolo pagano
por Mariane Pécora Este viernes amaneció raro. Era un día gris, espeso, lluvioso: un día suspendido en una niebla honda. Como si el cielo hubiera quedado en pausa, tomando las ventanillas opacas de los trenes, el curso de las vías, el líquido peso del agua del río marrón. La noticia empezó a correr temprano, primero en susurros, después en mensajes reenviados, después en la radio. “Murió el Indio”. Tres palabras que parecen un malentendido, una frase que no puede pertenecer a esta realidad inmunda. Pero pertenece. Conmueve y atraviesa, como (Leer más…)
