El republicano y la gesta de la Vuelta de Obligado

En las profundidades del río Paraná, a la altura de la localidad bonaerense de San Pedro, yace un testigo silencioso de un capítulo crucial en la historia argentina: el barco de la flota nacional “Republicano”. Este bergantín goleta, que enfrentó valientemente a la poderosa escuadra anglo-francesa durante la emblemática batalla de la Vuelta de Obligado en 1845, fue descubierto casi en el mismo lugar donde su comandante decidió hundirlo para evitar que cayera en manos enemigas.

La batalla de la Vuelta de Obligado, librada el 20 de noviembre de 1845, representa uno de los episodios más significativos de la resistencia argentina ante la intervención extranjera. En aquella heroica defensa, las tropas argentinas se plantaron firmes frente a una escuadra combinada británico-francesa que buscaba abrirse paso por el río Paraná, una vía estratégica para el comercio y el control regional. En este contexto, el “Republicano” cumplió un papel fundamental. Ubicado por el general Lucio Mansilla en uno de los extremos de la hilera de cadenas tendidas a lo largo del río para impedir el avance enemigo, el barco se convirtió en una pieza clave de la defensa.

El comandante de la nave, Tomás Craig, al mando de 40 hombres y seis cañones, se enfrentó a una situación crítica cuando agotaron sus municiones y un incendio provocado por el fuego enemigo comenzó a devorar la proa. Frente a este panorama y para evitar que la nave fuera capturada por las fuerzas anglo-francesas, Craig tomó la decisión táctica de hacer estallar el “Republicano”, sumergiéndolo en las aguas del Paraná y convirtiendo el barco en un símbolo de sacrificio y resistencia.

Durante años, el paradero del “Republicano” permaneció envuelto en la incertidumbre y el misterio, hasta que, el 23 de octubre de 2016, un equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, liderado por José Luis Aguilar, su hijo Felipe, junto a Javier Saucedo y Marcelo Duca, logró su hallazgo en pleno fondo del río. La detección fue posible gracias a una inspección rutinaria mediante un sonar de barrido lateral que captó la presencia de un elemento delgado y recto, que resultó ser un mástil, y una base rectangular relacionada con la popa del casco semienterrado.

El equipo describió cómo, a unos 8,50 metros de la superficie y a una profundidad de 18,5 metros, se pudo identificar claramente la estructura del mástil y la parte del casco, estimando que la longitud del navío era de unos 11 metros. Este hallazgo no sólo fue una sorpresa, sino que también reforzó la hipótesis de que aquel navío era efectivamente el “Republicano”. Aguilar señaló que, a diferencia de otras embarcaciones en la batalla, el “Republicano” fue el único que dispuso de mástil en la custodia de la cadena defensiva, y que no hay registros de naufragios posteriores en la zona que pudieran confundirse con esta estructura.

La importancia del descubrimiento fue subrayada por el comandante del área naval fluvial de la Armada Argentina, Germán Cibeira, quien enfatizó que las evidencias encontradas resultan “más que elocuentes” para certificar que el “Republicano” fue parte activa de aquella crucial defensa nacional. Cibeira valoró en gran medida la oportunidad histórica que representa encontrar un navío hundido intencionalmente como táctica de combate hace casi dos siglos.

El hallazgo del “Republicano” significó la recuperación simbólica de un momento en el que la voluntad y el coraje nacional se impusieron frente a la amenaza externa. En las aguas del Paraná, el pasado emerge silencioso pero firme, recordándonos la valentía de quienes defendieron la soberanía argentina con su vida y su ingenio. A 180 años de la batalla de la Vuelta de Obligado, la noticia del descubrimiento es un homenaje vivo y presente a la memoria histórica del país.

La gesta heroica de la Vuelta de Obligado: un capítulo revalorizado de la historia argentina

Durante muchos años, la batalla librada en la Vuelta de Obligado permaneció casi en el silencio del olvido oficial, opacada por otras narrativas históricas y conflictos memorables para la nación argentina. Sin embargo, en 2012, esta batalla adquirió un protagonismo renovado cuando el Estado instituyó el 20 de noviembre como el Día de la Soberanía Nacional, una fecha que celebra la valentía y resistencia de las tropas argentinas frente a una invasión extranjera.

El contexto de este enfrentamiento se sitúa en la primera mitad del siglo XIX, durante un período en el que la joven nación argentina aún consolidaba su soberanía y debía hacer frente a diversas amenazas externas. El 20 de noviembre de 1845, en parajes de la provincia de Buenos Aires a orillas del río Paraná, fuerzas argentinas se enfrentaron a una poderosa flota anglo-francesa que pretendía imponer un bloqueo fluvial con intereses económicos y geopolíticos, confirmando con ello la intromisión en el territorio nacional.

A pesar de la notable superioridad numérica y tecnológica del enemigo, las tropas argentinas desplegaron una resistencia férrea y organizada. Fortificaron la angostura del río mediante cadenas tendidas y artillería situada estratégicamente a lo largo de la costa, con la intención de impedir el paso de la armada extranjera. Tal acto de defensa no solo evidenció el coraje de los combatientes, sino también un profundo sentimiento nacionalista y de defensa del territorio propio.

Aunque el resultado táctico fue una derrota debido a la insuficiencia de medios y recursos, la batalla de la Vuelta de Obligado se transformó en un símbolo de la soberanía nacional y la defensa del derecho a la autodeterminación frente a las potencias extranjeras. El coraje puesto en este combate inspiró a generaciones futuras, y su reconocimiento oficial en 2012 representó una reparación histórica y un llamado a honrar aquellos valores patrios.

Desde entonces, cada 20 de noviembre se conmemora y difunde esta historia de resistencia ejemplar, permitiendo que el sacrificio de quienes lucharon en la Vuelta de Obligado ocupe el lugar que merece en la memoria colectiva argentina, reafirmando la importancia de la soberanía nacional como un pilar fundamental de la identidad y unidad de la nación.

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