¿A quiénes beneficia el cierre de Télam?

El cierre de la agencia de noticias estatal Télam ha generado preocupación no solo por los 750 trabajadores que quedan en una situación de incertidumbre laboral, sino también por el impacto que esto tiene en la democracia y la libertad de expresión en Argentina. Este hecho pone en riesgo la diversidad informativa y la pluralidad de voces en los medios de comunicación del país.  

por Mariane Pécora

Durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso el 1 de marzo, el presidente Javier Milei acusó a Télam de ser una herramienta de propaganda partidaria y anunció su cierre. La noticia conmocionó a referentes de la cultura, de derechos humanos y de la política, de la vida sindical, del periodismo y de distintos organismos de la sociedad. Todos ellos manifestaron su rechazo al cierre de la agencia y adhirieron a la convocatoria, impulsada por trabajadores y gremios de prensa, a realizar un abrazo simbólico en las dos sedes de la agencia el 4 de marzo al mediodía. 

Pero, la madrugada del lunes la agencia de noticias Télam fue vallada, intervenida y censurada. El operativo se desarrolló mientras algunos de sus trabajadores cumplían sus tareas dentro de los edificios. De forma que el último cable emitido da cuenta del operativo que incluyó, además, la censura del portal de noticias y de la cablera. Toda la planta de personal quedó eximida de sus tareas siete días con goce de sueldo, según un aviso recibido por cada cual mediante correo electrónico. No hay datos en la red. La única información a la que se puede acceder es a un cartel que dice: Página en reconstrucción. Término que remite al utilizado durante el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976: Proceso de reconstrucción nacional. 

«El Gobierno nacional está llevando adelante uno de los peores ataques a la libertad de expresión en los últimos 40 años de democracia. Esta noche, la policía de la Ciudad valló los dos edificios de la Agencia Nacional de noticias y publicidad Télam, para evitar el masivo abrazo e impedir el acceso al edificio», denunciaba en las redes sociales la Federación de Trabajadores de Prensa.

Entre vallas, lágrimas y acecho policial, el abrazo se concretó con mayor masividad a la hora acordada. Referentes de la cultura, de derechos humanos, y periodistas de todo el mundo se solidarizaron con los trabajadores de la agencia y valoraron la trayectoria periodística de Télam. 

El cierre de la agencia no obedece tanto a motivos económicos, sino a la convicción de pulverizar el Estado. Tarea que pretende llevar a cabo el presidente Javier Milei, en beneficio del empresariado y, sobre todo, del conglomerado mediático corporativo. Basta cotejar la trayectoria de la dupla interventora para entenderlo. Diego Chaher, hasta poco antes de ser designado interventor ‘oficial’, de los servicios Radio y Televisión Argentina SE y TÉLAM SE, de Contenidos Públicos SE, y de EDUC.AR SE, se desempeñaba como Gerente de Asuntos Legales del Grupo América Interior / América TV del grupo Eurnekian. Mientras que Diego Marías, designado interventor adjunto, proviene de la flor y nata de la casta política. Tras cumplir su mandato como legislador porteño por el partido fundado por Mauricio Macri, pasó a integrar el elenco del Consejo de la Magistratura vernáculo.  

Sin embargo, el destino de Télam aún está en manos del Congreso de la Nación, pues su intervención se sostiene gracias a la vigencia del controvertido DNU 70/2023. Ni Diego Chaher ni Diego Marías tienen potestad para cerrar la agencia. Así lo expresa el decreto que se los designa interventores “ad-honorem”, donde se señala que deben operar y mantener las sociedades estatales, de modo de optimizar la gestión administrativa con miras a tornar sustentables dichas empresas. Aunque sí pueden descomponer estos organismos hasta dejarlos irreconocibles.

En pocas palabras: La suerte de las empresas de comunicación estatal pende del polémico Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023.  Instrumento cuya legitimidad está en manos de la Corte Suprema de Justicia y de la Cámara de Senadores. 

Con 78 años de existencia, una producción diaria de 500 cables, 200 fotografías, contenidos de vídeo, radio y redes sociales, la agencia de noticias estatal Télam es la más grande de América Latina y la segunda en importancia de habla española, luego de la agencia EFE. Es también la única agencia de noticias del país que cuenta con una red de corresponsales en todas las provincias argentinas y mantiene convenios de cooperación con agencias internacionales que le permiten producir y proveer información de primera mano de los sucesos mundiales para diversos medios de comunicación, empresas, organismos e instituciones.

No merece un trágico y triste final.

 

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