
«Sexágono» de Norman Briski en Teatro Calibán
Un cruce entre geometría y deseo
“Sexágono”, escrita y dirigida por Norman Briski, regresa al Teatro Calibán. Esta crónica dramatizada de la condición humana en la postmodernidad explora los efectos de la tecno-vida en el deseo y las relaciones humanas, articulando marginalidad, ternura y peligro como ejes para recuperar la aventura del encuentro, en diálogo con la idea geométrica.
Briski sostiene que la mediación tecnológica oxida las vinculaciones personales; la comodidad que proporcionan las herramientas digitales va cerrando la posibilidad de la aventura de vivir. En este sentido, “Sexágono” abre, entonces, una grieta performativa en la que dos cuerpos buscan desesperadamente, y con ternura, un modo de resistir al sometimiento de la tecno-vida.
La palabra “sexágono” remite a la noción de seis lados, de cierta rigidez formal y a la fluidez del deseo que atraviesa a sus personajes. La obra presenta un diagnóstico cultural de la sociedad contemporánea: la tecno-vida, mediada por pantallas y algoritmos en un flujo continuo de información, provoca un efecto deshumanizante. Sostiene que cuanto más nos informamos y actuamos en función de mecanismos de mercado y atención, más nos “mutamos” en máquinas —máquinas deseantes, sí, pero máquinas al fin—, alejadas de la otredad y susceptibles a la manipulación algorítmica. Entramado, donde la marginalidad aparece como una estrategia de rescate: el margen es el lugar donde aún puede ocurrir lo imprevisible, lo íntimo, lo que la “comodidad” digital termina por anular.
En el centro de la obra está la experiencia del encuentro en los márgenes: una pareja que, fuera del techo del confort laboral y de las rutinas mediatizadas, explora la ternura como acto de riesgo. Esa ternura no es cursi ni complaciente; es un precio a pagar, un despojo consciente para hacer significado. La búsqueda de intimidad contrarresta la cosificación de las relaciones inherente al consumo afectivo, acercando a las personas a una experiencia vital auténtica, llena de riesgo y pasión.
En este sentido, la dramaturgia organiza este proceso de descubrimiento como un ritornello: una repetición que se resignifica, que permite a la escena retornar sobre sí para mostrar cómo el afecto y el deseo reconstruyen sentido ante la amenaza de la anestesia tecnológica. Mientras que la puesta propone una economía escénica que acompaña la idea de geometría: cierta simetría y precisión en los gestos, pausas que remiten a la medida y al diseño, pero siempre atravesadas por la fragilidad humana. La iluminación, la disposición escénica y el tratamiento del espacio sugieren un hexágono simbólico donde cada vértice puede ser una hipótesis sobre la vida contemporánea —trabajo, consumo, información, soledad, deseo, encuentro— y donde la escena es el núcleo que permite pensar sus intersecciones. Se advierte la pérdida, pero también se muestra la posibilidad de recuperar la experiencia auténtica del otro. La marginalidad, lejos de ser un mero refugio nostálgico, se proyecta como un ámbito activo de resistencia.
En tiempos en los que las relaciones humanas se reducen a likes, clics y algoritmos, “Sexágono” se presenta oportunamente crítica. No prescribe la vuelta a un pasado idealizado; más bien propone una práctica: despojarse de ciertas comodidades para experimentar la vulnerabilidad y la ternura como actos políticos. Es una invitación a preguntarnos cómo mediamos nuestras vidas y qué estamos dispuestos a perder —o a renunciar— para recuperar la aventura de vivir.
Para el público contemporáneo, la obra funciona tanto como espejo como alerta: muestra el efecto de la tecnología en el tejido relacional y plantea, desde la escena, la posibilidad de una ética relacional distinta, menos instrumental y más arriesgada.
Sábados a las 20 hs
Teatro Calibán – México 1428 / PB 5 – CABA
Entradas a la venta por Alternativa Teatral
Duración: 60 minutos