Horacio Silva: La Memoria como instrumento de poder

por Marcelo Valko

Acaba de salir “De la Patagonia Trágica a la Patagonia Rebelde: Crónica de una película”, libro póstumo de Horacio Silva publicado por Anarres. Federico Mare, quien además de prologar y ubicarnos en los pormenores del texto, rescata el manuscrito y es responsable de esta fraterna edición junto al entusiasta beneplácito de Sonia Balzano, compañera de Silva. Esta investigación nos introduce en la historia de una historia de violencia y resistencia, con una descripción minuciosa sobre cómo se filmó la emblemática película, los problemas para autorizar su exhibición, los pocos meses que duró en cartelera en una época de violencia inusitada, hasta la “desaparición” del film y las amenazas a los realizadores, actores y, por supuesto, a Bayer, autor del libro en que está basado el film. Un dato que Silva rescata, y que no es menor, es la colaboración decisiva del gobernador santacruceño Jorge Cepernic para la culminación del largometraje. No en vano, en los créditos de La Patagonia Rebelde, consta en primer lugar y en mayúscula, el agradecimiento al Gobierno de Santa Cruz, “sin cuyo decisivo apoyo esta película no hubiera podido ser realizada”. Como sabemos, tal ayuda le terminó costando a Cepernic la pérdida de la gobernación y largos años de detención. Argentina era víctima de una violencia desembozada de las bandas parapoliciales de López Rega, ministro todopoderoso del gobierno de Juan Perón e Isabel, asesinando sin distinción militantes de base o figuras públicas como Ortega Peña o Silvio Frondizi. Baste como dato que, en las dos primeras semanas de enero de 1974, estallaron 22 bombas en locales de izquierda, mientras que, a mediados de febrero, 25 Unidades Básicas de la JP estallaron por los aires. Ese era el clima de aquel verano en que se filmó la película y que debemos leer en clave de la noche de sangre que arrecinaría con absoluto descontrol e impunidad durante la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica a partir de 1976.

La extraordinaria narración del libro rescata mil detalles que constituyen mucho más que meras notas de color. Desde el viento, un protagonista que aparecía de improviso con ráfagas que arruinaban tomas y decorados, las nubes de polvo que llovían sobre el vestuario, el alojamiento del elenco y técnicos, los problemas de las locaciones con enormes distancias filmando en Río Turbio, Río Gallegos, Güer Aike, La Anita, Jaramillo, Pico Truncado, Calafate y Lago Escondido, todos los sitios donde ocurrieron los hechos. Pero, por sobre todo, el gran mérito de la investigación de Silva es la impactante reconstrucción del clima de época del año 1974 hasta el exilio de Osvaldo Bayer, en 1976, mediante un rastreo fenomenal de archivos y entrevistas, donde el hilo conductor es la violencia real y cruda que se cernía de modo impune desde el corazón del gobierno peronista.

En 2011 Silva publica “Días Rojos, Verano Negro”, una investigación central sobre la Semana Trágica de 1919. Tuve el privilegio de que Horacio me invitara en aquel momento a presentarlo en la Biblioteca Popular José Ingenieros junto a Bayer, que le escribió un prólogo que titula “Explicar lo inexplicable”, donde señala que Silva recurrió a toda la documentación histórica existente. Años más tarde, fue coautor, junto a Roberto Perdía, de “Trienio en rojo y negro”. Pero este nuevo libro que acaba de aparecer, rescatando lo que ocurrió con la película, también tiene una historia que busca explicar lo inexplicable. Para un autor, que el manuscrito que le demandó un notable esfuerzo de investigación acabe durmiendo en un cajón es duro; mucho más doloroso es que la obra se publique de manera póstuma. Eso sí que es inexplicable. Hay quien dice que todo tiene su momento. Tal vez es apenas una frase para alentar náufragos a la deriva, pero quizás sea verdad. Que el texto de Silva salga a la luz en un tiempo de mentiras y tergiversaciones, donde buena parte del país aparece anestesiado, donde la misma palabra “libertario” fue usurpada y vaciada de sentido por los okupas del poder que se especializan en combatir todo atisbo de memoria y donde los secuaces mileistas se regocijan en la violencia, como sucedió con la destrucción del monumento al legado de Bayer en el ingreso a Río Gallegos, es un signo. En aquel momento, un irónico diputado José Luis Espert señaló:Mirá cómo terminó el monumento a Osvaldito, volado de un plumazo de Santa Cruz. Todo vuelve. Éxtasis” (Perfil, 27/03/2025).

El fallecimiento de Horacio Silva a los 62 años en 2023 sigue siendo un espantoso baldazo de injusticia. Su palabra, hoy, donde se han vaciado y travestido términos como “libertario”, sería más necesaria que nunca. En este contexto donde la memoria histórica es objeto de una feroz disputa y los recuerdos son instrumentos que manipula el poder, pienso que esta obra permite poner las cosas en claro y nos da motivos para recordarle a los Espert que “todo vuelve”. Termino con una cita de León Felipe: “La historia es larga, las estrellas no duermen y un día habrá rendición de cuentas”. Es lento, pero viene…

 

 

 

 

El viernes 5 de diciembre a las 18:30 Marcelo Valko presentará “De la Patagonia Trágica a la Patagonia Rebelde: Crónica de una película”, libro póstumo de Horacio Silva en Casa del Pueblo – Emilio Lamarca 2502, Villa del Parque. 

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