Un 9M que ya empezó

En Buenos Aires, la marcha del Día de la Mujer Trabajadora empieza mucho antes de que la primera columna avance por Avenida de Mayo. Comienza a cocinarse en las asambleas, en los grupos centros de estudiantes, en los gremios, en las redacciones, en redes sociales que no duermen, en los carteles que se secan sobre el piso de un centro cultural, en las discusiones que se repiten en oficinas, escuelas y hospitales. La ciudad late en un compás distinto cuando se acerca el 8 de Marzo, y este año, ese puño en alto se agigantó.

La decisión de marchar el lunes 9, y no el domingo 8, fue uno de los primeros acuerdos que surgieron de las asambleas transfeministas. No fue un gesto menor: fue una definición política. En su convocatoria pública, el colectivo Ni Una Menos explicó que la fecha busca «garantizar mayor participación y visibilizar el impacto en los espacios laborales» . Marchar un día hábil es, para el movimiento, una forma de mostrar que sin el trabajo —remunerado y no remunerado— que sostienen mujeres y diversidades, el país se detiene.
En redes sociales, la organización fue aún más explícita: «Necesitamos movilizarnos frente al ajuste, la pérdida de empleo y el endeudamiento que afecta a amplios sectores».

La cocina del documento: discusiones que arden y acuerdos que sostienen
En una de las últimas asambleas, realizada en Carlos Calvo 1378, más de cien personas se sentaron en ronda. El aire estaba espeso, no por el calor, sino por la intensidad de las discusiones. Cada párrafo del documento que se leerá en Plaza de Mayo se debatió como si fuera una pieza de un rompecabezas político y emocional.
Una trabajadora de la salud tomó el micrófono con la voz cansada pero firme: «No podemos hablar de derechos si no tenemos insumos para trabajar».
Desde el sector sindical, otra participante pidió reforzar el eje laboral: «La reforma laboral nos pega de lleno. Si no lo decimos fuerte, nadie lo va a decir por nosotras».
Las estudiantes insistieron en sumar un apartado sobre educación sexual y violencia en ámbitos educativos. Hubo tensiones, silencios incómodos, aplausos espontáneos. Pero también hubo algo más difícil de narrar: la sensación de que, a pesar de las diferencias, todas estaban empujando hacia el mismo lado. Cuando finalmente se aprobó el documento, el aplauso fue largo, casi un suspiro colectivo.

El  mapa del presente y un clima social que anticipa multitud
Este año, las consignas no solo se abocan a reclamos históricos: trazan un mapa del momento político. Entre los ejes consensuados se destaca el Rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Nuevamente, se denuncia el ajuste y la reducción de presupuestos orientadas a las políticas de género. También, como en cada marcha se reclama: Igualdad salarial y reconocimiento del trabajo de cuidados.
El Rechazo a la baja de la edad de punibilidad y la Defensa de la Ley de Glaciares, son dos de las consignas que se suman este año. En este sentido, un reciente comunicado de Ni Una Menos volvió a marcar el tono: «Después del patético y violento discurso del presidente Javier Milei (en el la apertura de sesiones del Congreso de la Nación) necesitamos movilizarnos». La combinación de crisis económica, reformas estructurales y recortes en políticas de género generó un clima de movilización transversal. Las asambleas lo confirman: hay preocupación, pero también determinación. Hay enojo, pero también organización. Y sobre todo, hay una convicción compartida de que el 9M será una jornada masiva.

La previa: mateadas, cultura y organización
El domingo 8, mientras el calendario oficial marca el Día de la Mujer, el movimiento feminista eligió otra forma de ocupar el espacio público. En Parque Centenario, Ni Una Menos organizó una mateada abierta bajo el lema:
«Nos endeudan para disciplinarnos, nos organizamos para desobedecer». La previa es preparación, encuentro, tejido colectivo.
La marcha todavía no empezó, pero ya está en movimiento. Se siente en cada volante, en cada cartel que se seca al sol, en cada discusión que atraviesa oficinas, escuelas y hogares. El lunes, esa energía se hará visible en las calles del centro porteño, cuando miles de voces confluyan en un mismo reclamo: trabajo, derechos y vida digna.

El recorrido: del Congreso a Plaza de Mayo
La marcha partirá el lunes 9 de marzo a las 16:30 desde el Congreso de la Nación, donde se concentrarán las principales columnas sindicales, estudiantiles y de organizaciones sociales hasta Plaza de Mayo,  donde se realizará el acto central y se leerá el documento consensuado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *