Recaudación y Coparticipación en CABA
Enero 2026
En enero de 2026, la recaudación de la Ciudad de Buenos Aires volvió a caer. No se trató de un derrumbe abrupto, sino de la confirmación de un declive que viene profundizándose desde hace dos años. El nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y del Observatorio Económico de la Ciudad funciona como una radiografía de ese desgaste: números que se achican, transferencias que no llegan y un conflicto por la coparticipación que parece no encontrar cierre.
Un termómetro que marca frío
Los recursos propios de la Ciudad sumaron 1.124,9 mil millones de pesos en enero. En los papeles, el número muestra un crecimiento real del 17,2% interanual. Pero detrás de esa mejora aparente se esconde una historia distinta.
la recaudación en Ingresos Brutos —el corazón de la recaudación porteña— volvió a dar señales de debilidad. Representa casi siete de cada diez pesos que recauda la Ciudad, pero cayó un 3% real. Y lo más preocupante: desde octubre de 2023 acumula una baja del 33,5%. Es un descenso persistente, casi obstinado, que acompaña la retracción económica nacional y los cambios en la política monetaria. El informe describe una curva que se volvió negativa en marzo de 2024, tocó un fondo de -35% en octubre de ese año y recién ahora, en enero de 2026, parece haber frenado la caída, aunque sin recuperar terreno.
Mientras tanto, otros tributos crecieron de manera explosiva: los planes de pago se dispararon más de 1.200%, el Inmobiliario subió 161,8% y Patentes, 89,4%. Son aumentos que hablan más de regularizaciones y revalúos que de una economía en movimiento.
La Nación, cada vez más lejos
Si los recursos propios muestran desgaste, los fondos nacionales directamente se desploman. En enero, la Ciudad recibió 128,8 mil millones de pesos, un 46,8% menos en términos reales que un año atrás.
La Coparticipación Federal —que debería ser un flujo relativamente estable— cayó 26,3%. Aun así, tuvo un pequeño respiro: creció 18% respecto del mes anterior. El resto de las transferencias completa un cuadro irregular: el Financiamiento Educativo duplicó su monto porque en enero de 2025 no se había ejecutado, mientras que el FONAVI volvió a achicarse.
Pero el dato más contundente es otro: desde enero de 2023 hasta agosto de 2024, la Ciudad dejó de recibir unos 3,1 billones de pesos en recursos nacionales. Una cifra que, por sí sola, explica buena parte de las tensiones financieras actuales.
La coparticipación, una herida que no cierra
La historia reciente de la coparticipación porteña es una montaña rusa. En 2015, el coeficiente era de 1,4%. En 2016, el Gobierno nacional lo elevó a 3,75%. En 2018 lo redujo a 3,5%. En 2020 volvió a bajar a 2,32% y se creó un mecanismo adicional para financiar los gastos de seguridad. Meses después, ese porcentaje regresó al 1,4%.
En 2022, la Corte Suprema intervino y fijó un coeficiente provisional de 2,95%. Pero la Nación nunca transfirió ese monto completo.
El último capítulo llegó en septiembre de 2024, cuando ambas partes acordaron un esquema transitorio: 1,4% más un 1,55% adicional por el fallo judicial, pagado en transferencias semanales de 20 mil millones de pesos.
Sin embargo, la brecha entre lo que debería llegar y lo que efectivamente llega sigue creciendo. Desde ese acuerdo, la Ciudad acumula un saldo negativo de 480 mil millones de pesos. Solo en enero de 2026, la diferencia fue de 142 mil millones. Y en los últimos seis meses, el desfasaje totaliza 562 mil millones.
Si se mira el panorama completo —incluyendo los fondos adicionales que la Ciudad recibió entre 2016 y 2020— el saldo neto negativo asciende a 6,9 billones de pesos.
Un futuro condicionado por la economía y la política
El informe de CEPA y el Observatorio Económico describe un escenario donde la economía y la política se entrelazan. La caída de la recaudación en Ingresos Brutos refleja la contracción de la actividad. La baja en los fondos nacionales responde tanto a la recesión como a decisiones del Gobierno central. Y el conflicto por la coparticipación agrega un componente institucional que agrava la incertidumbre.
La Ciudad enfrenta así un doble desafío: recuperar su recaudación propia en un contexto económico adverso y resolver un conflicto con la Nación que lleva años sin una solución definitiva.
Mientras tanto, los números siguen cayendo, como si la Ciudad caminara por una escalera mecánica que baja, obligada a esforzarse cada vez más para no retroceder.
