Curuza, a flor de piel
por Flor Cósmica
Una obra para reírse un poco de lo que nos pasa
Hay algo que pica. Y cuando pica, una quiere rascarse y saber por qué.
De ahí parte Curuza, a flor de piel, el unipersonal de Marina Castillo. De una molestia en la piel y de todas esas preguntas que surgen cuando el cuerpo empieza a llamar demasiado la atención.
En el camino aparecen el médico, la terapia, la alimentación, la medicina occidental y las terapias alternativas. Distintas formas de buscar una respuesta, de probar por dónde puede venir lo que nos pasa.
Porque cuando algo nos pasa, queremos entenderlo. Y con humor y bastante picardía, Curuza se ríe de esas vueltas que damos para entendernos un poco. También de las respuestas que nos ofrecen, de las que buscamos, y de esa necesidad de encontrar una causa clara cuando algo no termina de cerrar.
Mientras ella intenta descifrar qué le pasa con la piel, aparecen otras cosas: la familia, los recuerdos, aquello que viene de antes. Porque a veces lo que nos pasa en el cuerpo no arranca en nosotros, viene de más atrás, de lo que se repite sin que lo elijamos.
Y ahí Curuza deja de ser solo la historia de Marina, porque eso que ella busca entender en su piel también puede ser lo nuestro, lo que reconocemos desde la butaca, aunque no queramos.
Marina está sola en escena y sostiene todo el recorrido desde el cuerpo, la palabra y el humor. Hay algo muy disfrutable en verla pasar de una situación a otra, probar explicaciones, ponerse en esos lugares y llevarlos un poco al límite.
Y después viene el final.
No hace falta contarlo, porque es de esos momentos en los que vale más encontrarse con ellos en la sala. Es un homenaje a su abuela, pero también es uno de esos momentos en los que el teatro consigue algo sencillo y difícil a la vez: hacer que una historia, que es de otra persona, toque algo propio.
Curuza, a flor de piel, es una obra independiente, íntima y con mucho humor. Una de esas propuestas que no necesitan grandes artificios para llevarte de la risa a un lugar un poco más sensible.
Se exhibe todos los viernes, 20:30 h, en el Teatro NüN Teatro Bar. Ramírez de Velasco 419.
Más info y fechas en @curuza.laobra
