Premiada por repartir «indios y chinas»

por Marcelo Valko

Doña Micaela Cascallares de Paz fue esposa de Marcos Paz, quien fuera gobernador de Córdoba y Tucumán, vicepresidente y presidente en ejercicio mientras Bartolo Mitre estaba en el “frente paraguayo”, donde moriría su hijo Francisco, primo de Julio Roca. Igual que hoy en día, también en aquellos tiempos todo quedaba en familia. La doña Cascallares fue madre de Máximo Paz, quien será gobernador de la provincia de Buenos Aires y que tuvo un accionar lamentable al malvender el Ferrocarril Oeste a un grupo británico, es decir, clásico negociado de un corrupto que se quedó con bastante más que un 3%.

En sus ratos libres, la ilustre señora Cascallares además de integrar la Comisión Directiva de la Sociedad de Beneficencia, la presidió durante 1878. Esa institución, tal como lo denuncié en “FUI ROCA UN BRONCE HERIDO DE MUERTE”, era la encargada de repartir “indios y chinas a las familias de esta ciudad” en tiempos del general y luego presidente Julio Roca. Los indígenas, tras ser capturados, fueron trasladados de a miles a la ciudad de Buenos Aires, donde serían derivados al Litoral o Tucumán como esclavos o distribuidos como peones o sirvientas por la Sociedad de Beneficencia, que era manejada por las señoras de los señores, donde encontramos apellidos como Alvear, Vernet, Pacheco, Campillo y Argerich, además de Clara Funes de Roca, esposa de don Julio…

Hoy un pueblo de la provincia de Buenos Aires rinde homenaje a su memoria y lleva su nombre, al igual que una estación de tren, una escuela y hasta un club de fútbol. El poder se retroalimenta premiándose a sí mismo y convierte a héroes de clase en próceres argentinos. Obvio, doña Micaela no estaba sola ni lo hizo por su cuenta… En el libro expongo a las presidentas de los años 1877/1885 donde aparecen otras dos mujeres integrantes de la familia Cascallares. Otra de estas damas repartidoras, Emma Van Praet de Napp, presidió la Sociedad en 1879, 1881 y 1884, el período más tremendo de la Construcción del Desierto, que no fue ninguna Conquista, sino una Construcción al vaciarlo de seres humanos. Diseminados a lo largo del país, tenemos individuos en altos pedestales que merecen prontuarios y son los que justamente reivindica este gobierno que está desguazando el país. Ya lo dijo en su momento Hernández Arregui: “La historia oficial es la obra maestra de la oligarquía”; es una llave que tergiversa el pasado, cerrando el camino hacia un futuro posible, emancipador, justo y solidario. Como vengo planteando hace años, el poder tiene pánico de recordar, sueña con el silencio, anhela suprimir la memoria; por eso reelabora un pasado acorde a su presente para que todo siga igual en el futuro, el dolce status quo de las élites. El poeta republicano español León Felipe, refiriéndose al genocidio perpetrado por Francisco Franco, afirmó: Las estrellas no duermen / y un día pedirán tu sangre. Agrego: Las estrellas cada vez están más despiertas. Es lento, pero viene…

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