Acá no sobra nadie

El primer sábado de febrero se realizó la segunda Marcha Antifascista Antirracista LGTBIQNB+, que ya se instaló desde el año pasado cuando Milei vinculó a la homosexualidad con la pedofilia en Davos, entre otros ataques a los feminismos y diversidades. ¿Cómo se vivió la Marcha y cómo se sigue?

Por Jésica Farías.

Poco antes de la segunda Marcha Antifascista Antirracista LGTBIQNB+, se conocieron más horribles detalles de los delitos cometidos en el marco de la causa contra Jeffrey Epstein, el delincuente sexual al que se vincula con muchísimos heterosexuales poderosos de Estados Unidos y del resto del mundo, entre ellos con Donald Trump, el ídolo de nuestro presidente, Javier Milei. En tres millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos publicados a fines de enero, se continuó demostrando la violencia y los ataques contra la integridad de niñas, adolescentes y mujeres adultas por parte de varones blancos, adinerados y heterosexuales. Sí, he-te-ro. ¿Por qué lo digo así? Porque hace un año, Milei dijo en el Foro Económico Mundial de Davos que “en sus versiones más extremas, la homosexualidad constituye lisa y llanamente abuso infantil”, y relató el caso de una pareja de dos hombres gay que abusaron de sus hijos adoptivos; como si esa fuera la norma, cuando numerosos estudios y el propio caso Epstein demuestran lo contrario. Todo lo contrario: según indica un estudio de Unicef, “las estadísticas indican que la mayoría de los abusadores son varones heterosexuales adaptados socialmente”.

Fueron los dichos de Milei y toda la caterva de odio que despliega su Gobierno, la chispa que comenzó la llamarada antifascista y antirracista. Pronto, en el verano de 2025, se hicieron asambleas en la Ciudad de Buenos Aires y varios otros puntos del país para demostrar que ese discurso era otro golpe a las diversidades. Así se dio aquel 1F, como un freno ante políticas públicas, planes y programas vaciados por La Libertad Avanza (que retrocede en derechos). Este año, el 7 de febrero se hizo la segunda marcha. “Es más condenada una madre de una infancia trans que respeta a su hijo, tildada de enferma y pedófila, que un multimillonario con archivos que lo vinculan con trata, pedofilia y canibalismo”, dice al respecto Tomás, un varón trans de 19 años que hace unos días participó de la movida.

Somos la resistencia
“Me pareció que fue una marcha inesperada, una especie de falla en la Matrix. Venimos de poca movilización callejera; fue la primera marcha de este 2026. Fue transversal y no por una cuestión sectorial o específica, sino por oposición al Gobierno y a su política de descarte, que es cotidiana. Desde que Millei ganó las elecciones en 2023, supimos que iba a gobernar solamente para unas pocas personas y en estos dos años ya se ve”, evalúa Euge Murillo, de la comisión organizadora de la Marcha Antifascista y Antirracista LGTBIQNB+.
Pero mientras las calles de la Ciudad de Buenos Aires, Bahía Blanca, Chivilcoy, Junín, Mar del Plata, Miramar, Necochea, Villa Gesell, San Antonio de Padua, San Nicolás de los Arroyos, Chaco, Corrientes, La Pampa, Formosa, Neuquén Capital, Oberá, Paraná, Rosario, Salta, El Bolsón, Fiske Menuco, Furilofche, Trelew y Tierra del Fuego se copaban, este Gobierno —que vino a destruir el Estado desde adentro— cocinaba una reforma laboral que, lejos de modernizar, vuelve a tiempos donde los derechos escaseaban, y parece ponernos un grillete en las piernas: banco de horas, jornadas que podrán durar medio día, vacaciones cuando pinten y un artículo —el 44— que fue la polémica de la semana, porque pretendía reducir al 50 o 75 por ciento el salario por licencias de enfermedad o de accidentes no laborales, algo que finalmente se descartó en las últimas horas en la Cámara baja. Algo que leí en X resume esa brutal norma que ahora volverá al Senado: “Quieren que la gente coja y tenga hijos, pero también que tenga 3 trabajos, trabaje 12 horas y no se pueda enfermar. No veo compatible una idea con otra”. También por eso fue tan importante la última marcha antifascista antirracista, porque puso en escena lo concreto: la deshumanización de este Gobierno.

Hablé con Fanu Santoro, comunicadora en Revista Cítrica y en el suplemento Las 12. Ella, que marchó y cubrió, remarca: “Tuvo fuerza, consignas que nos atraviesan como: no a la reforma laboral, no a la baja de punibilidad, no a la reforma de Ley de glaciares. Y la sensación que me quedó es que, justamente, hay un protagonismo de la comunidad LGBT que está encabezando luchas, marchas, acciones en contra de las medidas que está tomando este Gobierno liberal. Y a diferencia de las grandes centrales sindicales, somos nosotres quienes estamos poniendo el cuerpo en la calle y estamos luchando para frenar todo esto”.

“Las consignas me parecen básicas y necesarias: basta de ajuste, basta de rendirle tributo al FMI, basta de racismo. Todo esto es algo que venimos gritando, que venimos proponiendo desde hace siglos las comunidades que han sido minorizadas y excluidas de la historia nacional, de la construcción de la vida y de la sociedad argentina. Tenemos muchas generaciones resistentes y resilientes en este territorio y en toda la Abya Yala. Somos la resistencia”, me responde Jessica Salinas Lamadrid, activista afrodescendiente argentina y militante por los derechos humanos, el reconocimiento y la reivindicación del aporte afrodescendiente, afroargentino y africano en la construcción de la identidad del país, cuando le consulto cómo vivió la marcha. E insiste: “Cuestionar, problematizar, charlar, volver a encontrarnos, volver a construir bases de resistencia y fortalecernos entre nosotros en las calles, que son nuestras y donde nos reprimen, donde no nos permiten ser; todo eso me parece fundamental e importante en estas épocas”.

Tomás forma parte de Varones Trans y No Binaries Buenos Aires —que surge a raíz de Varones Trans Santa Fe— y el 7 de febrero también participó. “Me motivó a ir a la marcha —cuenta— la situación mundial. Convocaba más de una causa y siento que nada puede verse de manera aislada. Por un lado, nosotros, como comunidad trans, estamos sufriendo un montón de ataques latentes desde que asumió el Presidente: desde recortes en hormonas, hasta dificultades para cambios registrales; en menores de edad es casi imposible acceder a los derechos de la ley de identidad de género; hasta vivir cuesta más. El odio está en los medios, en las calles, en las redes”, se pregunta. ¿Cómo no sentirse así? Si “hay una Reforma laboral que propone esclavizarnos, un desfinanciamiento de la educación y pretenden bajar la punibilidad a 14 años” —la Ley Penal Juvenil tuvo media sanción en Diputados al cierre de este artículo y se tratará en el Senado en la tercera semana de febrero—.

La crueldad avanza
Con Fanu Santoro conversamos sobre cómo son las coberturas en las calles en tiempos libertarios. Unos días antes del jueves 19, día de tratamiento de la reforma antitrabajadores y del paro general, el Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso una serie de medidas para periodistas, fotorreporteras y fotorreporteros, que sólo restringen su trabajo e intimidan, al tiempo en que cercenan el derecho a la información de la población. Cabe recordar que, en la discusión en el Congreso, también está en juego la derogación del Estatuto del Periodista Profesional y del Estatuto del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas. “Un ataque al periodismo: la Reforma laboral busca borrar un siglo de derechos”, expresaron desde el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

“Cubrir este tipo de acciones en la calle siempre genera un poco de temor por la represión, por la posible represión, aunque el sábado 7 no hubo. La realidad es que cuando somos muchas, muchos, muches en la calle, el protocolo represivo que instaló Bullrich no se cumple. Pero siempre está la duda, obviamente, entonces siempre vamos con más cuidados”, señalan. Hace una semana, Rocío Bao, fotorreportera de InfoNews, sufrió balazos de goma cuando retrataba la realidad fuera del Senado mientras se discutía la Reforma que deforma las relaciones laborales en nuestro país. A fines de 2025, SiPreBA presentó los resultados del segundo informe anual sobre libertad de expresión en Argentina, donde da cuenta del grave deterioro de las condiciones para el debate público y el ejercicio del periodismo bajo el gobierno de Javier Milei.

Pero, sin ánimos de perder la alegría, Fanu agrega sobre la Marcha Antifascista Antirracista: “Cubrir este tipo de acciones es también una forma de generar un halo de esperanza. Estar en las calles siempre es una forma de resistir”. ¡Sí, coparlo todo para también dar cuenta de ese racismo en nuestro país que se siente blanco y europeo! Al respecto, Jessica señala que el racismo se profundizó. “El avance de la derecha en Argentina y en el mundo propone exclusión, propone racismo, xenofobia, perseguir a las personas que la sociedad marca como una otredad, aunque seamos parte histórica de la raíz. Más que profundizar, se legitimó, porque hay un montón de discursos que ya se habían callado un poco, que habían bajado la voz y hoy volvieron a empoderarse y a surgir con más fuerza porque están legitimados, porque los organismos del Estado están legitimando la otredad como un virus, como algo menos humano. Y muchas personas se agarran y repiten ese discurso”.

¿Cómo seguimos?
“Creo que la marcha antifascista y antirracista marcó una huella que es importante seguir profundizando en relación a la presencia en la calle y a la protesta social. Tiene que seguir creciendo y tiene que ser transversal”, valora Euge. Y se acopla Fanu: “Vamos a seguir resistiendo en las calles, mirando al de al lado sin jugar el juego del individualismo y del ‘sálvese quien pueda’ que propone el gobierno nacional”. Tomás, por su lado, alarma: “Están arrasando al pueblo entero, no sé qué espera la gente para abrir los ojos”.
Cuando cada día se pone peor que el anterior y el peso en el pecho aplasta, recuperar la comunidad es la tarea.

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