Buenos Aires marchó en defensa de los glaciares
por Cristina Peña
¡La Ley de Glaciares no se toca! Fue la consigna con la que, la tarde del sábado 4 de abril, miles de personas marcharon por las calles de la ciudad desde la esquina de Callao y Corrientes, donde asambleas ambientales, vecinos y organizaciones sociales habían comenzado a concentrarse desde las 18 h. La movilización formó parte de una Acción Plurinacional por el Agua, convocada ante la inminente votación en Diputados prevista para el 8 de abril. Lo que configura una señal de alerta respecto a la preservación y provisión del agua en todo el país, razón por la que llaman a sostener una presencia masiva en las calles ante la “inminente votación” del 8 de abril.
En la ciudad de Buenos Aires, la modalidad de protesta consensuada fue una marcha de antorchas, símbolo de alerta y de resistencia. Los manifestantes avanzaron por Callao hacia el Congreso, rodeados de un fuerte operativo policial. Las voces y los carteles repetían las consignas: “El agua vale más que todo” y “No tienen licencia social”. Mientras que en la cabecera de la marcha se montó un escenario móvil donde se alternaron micrófonos abiertos, lecturas y música en vivo. Entre los independientes del circuito ambientalista que participaron, destacaron las actuaciones de La Chilinga (ensamble de percusión), de Marta “La Chaski” Gómez (cantautora latinoamericana) y del Colectivo de Músicxs por el Agua. Este último interpretó versiones acústicas de temas propios y de autores latinoamericanos vinculados a luchas territoriales.
Pero la protesta por las calles porteñas fue solo una de las decenas de acciones realizadas ese mismo día en todo el país. En Córdoba, Río Negro, Chubut, San Juan, Tierra del Fuego y otras provincias hubo concentraciones, festivales, sillazos y radios abiertas. La articulación nacional logró mostrar que la defensa de los glaciares —considerados reservas estratégicas de agua— excede lo local y atraviesa territorios muy diversos.
La preocupación no es infundada; desde hace tiempo, especialistas en medioambiente vienen advirtiendo sobre la grave situación de los glaciares en Argentina. Según un informe del Inventario Nacional de Glaciares, en los últimos 30 años el país perdió el 42% de su superficie glaciar, debido al calentamiento global y a la presión de actividades extractivas. En este sentido, la Ley de Glaciares, vigente desde 2010, es señalada por los investigadores como un freno parcial a ese deterioro, pero se teme que la reforma impulsada por el actual Gobierno habilite proyectos mineros en zonas periglaciares, fundamentales para la regulación hídrica. Uno de los puntos más críticos se sitúa en la zona de la Puna, en el norte de nuestro país; así lo advirtió Josué “Kuntur” Vargas, representante del Parlamento de Comunidades Indígenas de Jujuy, quien sostiene que si la reforma avanza sin consulta previa, libre e informada, tal como exige el Convenio 169 de la OIT, existe el riesgo de que la región pierda las únicas fuentes de abastecimiento de agua que son los periglaciares.
Entre los manifestantes se escuchaban testimonios de preocupación y determinación. Integrantes de asambleas socioambientales del AMBA que habían llegado en “trenazos” desde Tigre y otras localidades del conurbano relataban que la defensa del agua se volvió un punto de unión entre luchas territoriales diversas. “Si tocan los glaciares, tocan nuestra agua. Y sin agua no hay vida”, repetían desde los micrófonos improvisados en la cabecera de la marcha.
Con el correr de las horas, la concentración se volvió masiva. A la protesta ambientalista se sumaron jubilados que realizan su marcha semanal, estudiantes, sindicatos y familias enteras. La consigna común: defender los glaciares como reservas estratégicas de agua y frenar una reforma que, según denuncian, favorece a actividades extractivas. La desconcentración fue lenta, con la sensación compartida de que la votación del 8 de abril sería un punto crítico en la disputa por la protección de los glaciares.
Foto de portada: Gabriel, Asamblea Plaza Dorrego
