Corrientes respira, despierta y se despliega

Hay noches en las que Buenos Aires parece recordar quién es. No necesita decirlo: le basta con dejar que el aire tibio de febrero se deslice entre los edificios y permitir que la avenida Corrientes —esa columna vertebral de neón y memoria— vuelva a latir con intensidad. Así nace otra edición de Corrientes 24 HS, como el gesto de una ciudad que abre los ojos cuando el resto del mundo empieza a cerrarlos.

Entre Callao y el Obelisco, la avenida se estira como un escenario que desconoce de telones. Los restaurantes huelen a platos recién horneados, a café nocturno, a helado que se derrite lento. Los bares murmuran, las pizzerías chisporrotean, las heladerías brillan como pequeñas constelaciones. Más de treinta locales se suman a esta vigilia luminosa, ofreciendo menús especiales y promesas de madrugada.

El sábado 7 de febrero, la ciudad inaugura el ciclo de cine al aire libre en la intersección de Corrientes y Callao, donde las sillas se alinearán bajo el cielo urbano, porque a las 21.30 se proyectará «Elijo creer: El camino del campeón». Más tarde, será la hora de «Campamento con mamá».

Unas cuadras más allá, entre Libertad y Cerrito, el tango se adueñará de la calle. A las 23, los bailarines dibujarán figuras que parecen emerger del empedrado mismo. Hay algo en ese abrazo, en ese giro, que hace que la noche se vuelva más porteña que nunca.

La música seguirá su propio recorrido en la esquina de Corrientes y Uruguay. En Lucrecia Bar, el piano sonará a las 23 como si le contara una historia íntima al oído de la avenida. Y cuando el reloj marque la medianoche, los DJs Cele Arrabal y Michael BM encenderán un pulso nuevo: la calle vibrará, la gente se moverá y la avenida se convertirá en una pista improvisada donde a nadie le importa la hora.

Corrientes 24 HS es ya una forma de habitar la noche porteña, de caminarla, de descubrir que, cuando quiere, la calle ancha puede ser una fiesta que se despliega entre luces y sombras. Porque en febrero Buenos Aires vuelve a ser esa ciudad que no duerme: está demasiado ocupada viviendo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *