Evolución de Empleadores en la CABA
Buenos Aires, enero de 2026. En el mapa laboral de la Ciudad, las cifras recientes muestran señales de involución: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, los registros formales reflejan una contracción tanto en la cantidad de empleadores como en los puestos de trabajo. El estudio conjunto del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) y el Observatorio Económico de la Ciudad traza un panorama de pérdidas concentradas en sectores específicos y en determinados tamaños empresariales, y lo hace con números que invitan a preguntarse por las causas y consecuencias sociales de ese retroceso.
Los empleadores registrados pasaron de 122.155 a 120.175 —1.980 unidades menos, una merma del 1,61%—. Si bien la caída no se reparte en forma homogénea, sí apunta a áreas concretas: Servicios inmobiliarios fue el rubro que más cerró puerta, con 2.239 empleadores menos; Transporte y almacenamiento también mostró un retroceso notable, con 1.096 empleadores que dejaron de figurar. En términos relativos, la afectación más intensa se observó en los servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales y en transporte y almacenamiento, ambos con una caída del 15% en su cantidad de empleadores.
La contracción se replica —y se profundiza— al observar la nómina de trabajadores: el empleo registrado en la Ciudad retrocedió de 2.160.112 a 2.082.760 personas, esto es 77.352 puestos menos, una baja de 3,6%. La administración pública, defensa y seguridad social obligatoria concentra la mayor pérdida absoluta: 31.904 empleos menos. Transporte y almacenamiento perdió 14.015 puestos; la industria manufacturera, 10.615; y los servicios profesionales, científicos y técnicos, 8.929. Frente a estas caídas, el sector de Enseñanza fue la excepción: incorporó 10.404 trabajadores, el único aumento relevante en el período analizado.
El tamaño de las empresas ofrece otra lectura preocupante. El descenso de empleadores fue más marcado entre las unidades más pequeñas: aquellas con un solo trabajador registraron 734 cierres. Sin embargo, cuando se miden las tasas de variación, las empresas entre 1.501 y 2.500 trabajadores sufrieron una caída porcentual del 28,8%. Ese mismo tramo concentró la mayor merma en términos de empleo: 31.409 puestos perdidos, equivalentes al 27,9% de su dotación. No todo es pérdida uniforme: un grupo intermedio, las empresas con entre 41 y 50 empleados, incrementó su plantilla en 1.154 puestos (+2,3%), un dato que muestra heterogeneidad en la dinámica empresarial.
Las conclusiones del CEPA y del Observatorio señalan un retroceso claro en indicadores clave del empleo formal durante la gestión de Javier Milei. El informe subraya que la caída acumulada de empleadores —casi 1.990 unidades productivas— y la pérdida de más de 77.000 puestos de trabajo configuran el registro más negativo en 24 meses. Además, advierte la concentración de la pérdida: los sectores más afectados explican el 83% del total de puestos destruidos, con la Administración pública y el transporte como epicentros del ajuste.
Más allá de números y porcentajes, estas cifras dialogan con efectos concretos: comunidades que pierden, empleadores que pierden, no solo fuentes de ingreso: formación en el puesto y redes laborales; la contracción en empresas grandes sugiere ajustes a gran escala que pueden impactar en cadenas productivas y en la demanda interna; y la caída en sectores como transporte e inmobiliario remite tanto a cambios en la regulación como a dinámicas de consumo y financiamiento. El único rubro que sumó empleo, la enseñanza, plantea preguntas sobre prioridades presupuestarias, reubicación de recursos y necesidades sociales que persisten incluso en contextos de retracción.
El informe es, en suma, una radiografía de trecho adverso para el mercado laboral porteño: muestra dónde se concentró la destrucción de empleo y en qué eslabones productivos —y de tamaño empresarial— fue más aguda. Esa pieza de evidencia cuantitativa exige, además del registro, debates sobre políticas públicas, incentivo a la actividad productiva y estrategias de contención social para amortiguar el golpe sobre los hogares y la economía local.
