Judiciales toman tribunales
Denuncian que el Gobierno cierra la Justicia laboral para crear una «a medida de las empresas»
Empleados de la Justicia Nacional del Trabajo mantienen una toma en el edificio de Diagonal Norte y un paro por 48 horas. Rechazan el traspaso del fuero a la Ciudad, que dejará en la calle a más de 1700 trabajadores y desguazará 80 juzgados para reemplazarlos por 10. «Es un vaciamiento», aseguran.
El edificio de la Justicia Nacional del Trabajo, en Diagonal Norte 760, amaneció con las puertas cerradas y trabajadores en el hall central. No es un lunes cualquiera. La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) decidió profundizar el conflicto con una medida extrema: la toma de las instalaciones y un paro por 48 horas en todo el fuero.
El detonante fue el acuerdo que sellaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, para transferir la competencia laboral a la Ciudad. Lo que el oficialismo vende como un «hito de autonomía», los judiciales lo viven como una sentencia de muerte para su fuente de trabajo.
«Acá no hay traspaso, hay cierre. Van a eliminar 80 juzgados nacionales para crear 10 porteños. Es imposible que eso no termine con 1700 puestos de trabajo», denunció Valentino Franzani, delegado del Juzgado N°46, en diálogo con este medio, mientras sostenía una bandera argentina a la entrada del edificio.
El corazón del conflicto no es solo gremial, sino también ideológico. La justicia nacional del trabajo, especializada en conflictos individuales (despidos, indemnizaciones), tiene fama de ser «garantista» con el empleado. El nuevo fuero porteño, aseguran los trabajadores, nacerá con otro ADN.
«No les gustan los jueces laborales, no les gustan sus inclinaciones. Quieren designar otros magistrados en la Ciudad y adoctrinarlos», disparó la camarista Andrea García Vior, una de las vocales más duras contra el traspaso.
Hoy, el fuero nacional cuenta con 80 juzgados de primera instancia y 10 salas de cámara. La Ciudad, en cambio, aprobó una estructura inicial de apenas 10 juzgados. La cuenta es simple: sobran 70 juzgados y cientos de empleados. El convenio firmado entre Nación y Ciudad establece una «disolución progresiva» del fuero nacional, pero no garantiza el pase a planta ni la continuidad laboral para los empleados judiciales actuales.
Del otro lado, el Gobierno porteño intenta bajar los decibeles. «Es un servicio de justicia propio, ágil y moderno», posteó Tapia en su cuenta de X. Desde su entorno aseguran que los juicios en trámite seguirán en la justicia nacional hasta su finalización, y que solo las causas nuevas irán al fuero porteño. Un consuelo para quienes, aseguran, se quedarán sin juzgados en pocos años.
La pulseada ahora se traslada al Congreso. El oficialismo quiere aprobar el convenio de traspaso este viernes en el Senado, atado a la reforma laboral. Si lo logra, luego deberá pasar por la Legislatura porteña.
Mientras tanto, los judiciales se preparan para una larga semana. La toma sigue, el paro también, y para mañana está convocada una movilización al Palacio de Justicia. «No nos vamos a quedar quietos viendo cómo vacían la justicia del trabajo», cerró Franzani, antes de volver a la puerta del edificio, donde el mate y la bronca se comparten en partes iguales.
