La 2ª Marcha Antifascista y Antirracista ganó las calles

por Cristina Peña

A un año de la movilización que siguió al discurso de Javier Milei en la cumbre de Davos —donde el presidente vinculó a las personas homosexuales con la pedofilia—, miles de manifestantes volvieron a ocupar las calles porteñas este sábado en la segunda marcha antifascista y antirracista. La convocatoria reunió a organizaciones LGBTIQ+, agrupaciones sociales, sindicatos, centros de estudiantes y colectivos de derechos humanos, en un contexto marcado por el inminente debate de la reforma laboral en el Senado y el aumento de denuncias por crímenes de odio.

La jornada tuvo réplicas en Chubut, Río Negro, Neuquén, Rosario, Córdoba, Chaco, Misiones, Formosa, Mendoza, Salta, Tierra del Fuego y Corrientes, entre otras provincias. La consigna central fue rechazar lo que los convocantes describen como una “ofensiva represiva y antitrabajadora” del Gobierno, y exigir a las centrales sindicales la convocatoria a un paro general. También se llamó a movilizar nuevamente el próximo miércoles 11, coincidiendo con el tratamiento legislativo de la reforma laboral.

La marcha se desarrolló en medio de un clima de creciente preocupación por los ataques hacia la diversidad sexual y las comunidades migrantes. Organizaciones participantes denunciaron que el Gobierno ha convertido los discursos de odio en una política de Estado, legitimando prácticas discriminatorias y hechos de violencia.

La diputada nacional del Frente de Izquierda Romina Del Plá sostuvo que “para las diversidades y para las comunidades migrantes era imperioso salir a las calles frente a un gobierno que ha adoptado como ideología oficial la misoginia, el desprecio a la diversidad y el racismo”. La legisladora advirtió sobre el aumento de transfeminicidios, la persecución a migrantes y el uso de estos sectores como “chivo expiatorio de la crisis social”.

Del Plá también cuestionó el proyecto oficial para bajar la edad de punibilidad, al que calificó como una medida orientada a reforzar el aparato represivo, y criticó la intención de modificar la ley de glaciares en un contexto de incendios en la Patagonia sin respuestas estatales.

Por su parte, la legisladora porteña, Vanina Biasi —también del Frente de Izquierda— afirmó que la comunidad LGBTI, los trabajadores, los jubilados y los migrantes “están siendo atacados” y llamó a fortalecer la organización en los barrios y lugares de trabajo. “Mientras la CGT y las CTAs se dedican a una rosca infructuosa con los gobernadores, el activismo está concentrado en ganar las calles”, señaló.

Benja, integrante de la Agrupación LGBTI+ 1969, remarcó que el ajuste del Gobierno “afecta a las diversidades en todos los planos: la precarización laboral, el hostigamiento, la discriminación, el vaciamiento de la educación y la salud pública”. Entre los reclamos específicos se destacaron la aplicación del cupo laboral trans, el cumplimiento de la **ley de identidad de género**, el fin de los crímenes de odio y la violencia policial.

El reclamo por un plan de lucha y la convocatoria a un paro general atravesó toda la movilización, en rechazo a lo que los convocantes describen como una “reforma esclavista” que precariza aún más las condiciones laborales.

Esta segunda edición de la Marcha Antifascista y Antirracista fue impulsada por activistas y agrupaciones LGBTIQ+ junto a organizaciones sociales, políticas y sindicales. Participaron sindicatos de la CGT y las CTA, como UTE, Ademys y AGD, además de centros de estudiantes de la UBA. Entre las organizaciones convocantes se encontraron Las Históricas, Jubiladxs Insurgentes, Pan y Rosas, Agrupación 1969, Libre Diversidad, Disidencias en Lucha, AMMAR y la columna Mostri.

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