Libertad de Expresión ¿Qué era eso?
Tres informes dan cuenta y evidencian que la libertad de expresión está en peligro en nuestro país, en paralelo crecen la desinformación, los discursos de odio y la violencia política. Pero eso no es todo: ambos estudios señalan también que la participación de las mujeres y diversidades en los medios de comunicación va en descenso. Profundizando aún más la brecha de género. ¿Cómo resistir?
por Jesica Farías.
En tiempos en los que una mayoría, la que gobierna, se llena la boca con la palabra libertad, parece ser que opinar, decir, expresar sin censuras no es tan fácil, ni tan simple. Así lo demostraron periodistas y comunicadoras de diferentes puntos del país, quienes se reunieron en la Fundación Heinrich Böll Stiftung – Buenos Aires para conversar sobre lo que pasa en los medios. Durante el encuentro, Ana Cacopardo, Gabriela Pellegrini, Sandra Chaher, Marcela Gabioud, María Soledad Ceballos y Pate Palero analizaron la situación, expusieron datos y convidaron reflexiones a partir de la presentación de Anatomía de la crueldad. Desinformación de género, discursos de odio y violencia política en la era Milei. Y cómo Argentina resiste, realizado por la organización Comunicación para la Igualdad, y el Proyecto Monitoreo Global de Medios 2025 (GMMP) en Argentina.

“Llevamos varios años dando cuenta del deterioro del debate público generado por el aumento de los discursos de odio, los prejuicios y las estigmatizaciones. También observamos cómo este retroceso en la libertad de expresión estuvo vinculado al ascenso de las extremas derechas en la política argentina”, indicaron desde Comunicación para la Igualdad al presentar el informe que tomó cuatro casos. “Los llamamos campañas de ataque. O sea, son momentos en que el Gobierno decidió voluntaria y coordinadamente atacar a un sector político”, arrancó Chaher, comunicadora feminista y directora de esa organización. De ese modo, examinaron tres episodios con una temporalidad específica durante 2025. El discurso presidencial en el Foro Económico de Davos que apuntó dura y falsamente contra la diversidad sexual y los feminismos, esto ocurrió en enero y días después, una gran movilización resistió esos dichos. En el mes de abril, durante una larga entrevista que Javier Milei mantuvo con Alejandro Fantino arrancan los ataques a las y los periodistas, que se materializa el 9 de mayo con la denuncia del primer mandatario ante la Cámara Federal por calumnias e injurias contra Carlos Pagni, Viviana Canosa y Ari Lijalad. Y, en junio una cuenta libertaria publica una deepfake -imagen falsa creada con IA de Julia Mengolini junto a su hermano sugiriendo una relación incestuosa, que tiene su punto más álgido el 15 de julio cuando la periodista expone la campaña de ataque anta la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara Baja y en la Facultad de Derecho.
A todo esto se sumaron una narrativa más atemporal que desde su asunción, el Gobierno utiliza para cuestionar la Ley de Interrupción Legal del Embarazo.
Chaher explicó que el objetivo del informe es “documentar”, para sistematizar, clasificar y saber quiénes están detrás de ese sistema aceitado e inspirado en experiencias globales de la extrema derecha, conocer sus roles, la complicidad con los medios, las estrategias y tácticas. “Javier Milei y LLA no inventaron el odio al periodismo ni la estigmatización del progresismo, pero son ejemplares en su implementación”, reforzó.

“Hicimos -explica Chaher- otra investigación sobre la comunicación política del Gobierno en 2024, y en ese entonces todavía circulaba bastante la idea de que el Presidente era un producto de las redes sociales; pero nosotras veíamos que eso no era así, que Milei no era solo eso, sino que había un ecosistema que lo estaba sosteniendo. En ese sistema hay trolls muy conocidos, como el propio mandatario, el asesor presidencial Santiago Caputo, el tuitero Daniel “El gordo Dan” Pasarini, entre otros. También hay quienes amplifican todos esos mensajes provocadores para molestar, desviar la atención pública o desinformar. Entre ellos, hay periodistas, Esteban Trebucq, Luis Majul, varios medios y otros influencers”.
Desde hace varios años Comunicación para la Igualdad alerta sobre el deterioro del debate público generado por el aumento de los discursos de odio, los prejuicios y las estigmatizaciones. Como también ha mostrado que el retroceso en la libertad de expresión está vinculado al ascenso de las extremas derechas en la política argentina. De ahí la importancia del informe Anatomía de la crueldad, que da cuenta de cómo se pretende controlar la agenda pública, el sometimiento de quienes no piensan igual, el ahogo frente a la falta de pauta, la estigmatización y deshumanización, y la violencia política. En síntesis, que evidencia las campañas de odio y violencia impulsadas desde LLA como parte de su estrategia de comunicación política.
Mucho se habla de la libertad, pero ¿para quién es? En diciembre, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) presentó los resultados del segundo informe anual sobre libertad de expresión en Argentina, donde se da cuenta del grave deterioro de las condiciones para el debate público y el ejercicio del periodismo bajo el gobierno de Javier Milei. En materia de ataques, relevó que el último año un 27% de los trabajadores y las trabajadoras de prensa recibió agresiones por ser periodista, de los cuales un 33% fue víctima de represión y un 20% sufrió ataques por parte funcionarios del Gobierno. El 78,05% de estos ataques fueron de forma virtual. En paralelo, el informe da cuenta del empeoramiento de la situación laboral: El 70% de los periodistas en el Área Metropolitana de Buenos Aires perciben salarios por debajo de la línea de pobreza. En lo que respecta a la prensa escrita, esta situación alcanza al 80% de los trabajadores, afectando al 92,12% de los redactores, de los cuales tan solo un 4,8% puede vivir de su salario, mientras que el 55% tiene múltiples empleos. Este combo, precarización y represión, explicaría el incremento de problemas de salud, síntomas de ansiedad, estrés o depresión que registra este sector.

Pero, ¿y el vaso medio lleno? “En estos pequeños registros de estos cuatro episodios hay algunas claves para ver qué pudimos hacer, por lo menos frente a esos momentos que a veces son de mucho caos”, recordó Chaher sobre una de las respuestas ante las estocadas sistemáticas y bien coordinadas: la multitudinaria Marcha Antifascista en todo el país del 1 de febrero. Organizada por más de 800 organizaciones sociales, de derechos humanos y feministas; partidos políticos; universidades y sindicatos bajo la consigna “Al fascismo se lo enfrenta”, le respondió a los agraviantes dichos presidenciales en Davos.
Estamos, pero seguimos faltando: la brecha de género en el periodismo sigue en aumento
Además de Anatomía de la crueldad y del informe del SiPreBA, se presentó también el séptimo Monitoreo Global de Medios (GMMP), estudio coordinado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC). Esta iniciativa, que se realiza desde hace décadas, analiza la representación de mujeres y varones en las noticias para exponer la desigualdad de género en los medios a nivel mundial. Este relevamiento, donde participaron más de 60 voluntarios y voluntarios de todo el país se realizó el 6 de mayo, contó con el apoyo de Comunicación para la Igualdad, Católicas por el Derecho a Decidir y la Fundación Fundación Heinrich Böll Stiftung – Buenos Aires y la coordinación de las comunicadoras Marcela Gabioud, de Mar del Plata, y Soledad Ceballos, de Córdoba.
Según Gabiud, en nuestro país el estudio procesó 779 noticias y mostró grandes retrocesos. Solo el 31% de las noticias tiene a mujeres como protagonistas, con una participación mínima en economía y deportes donde el 94% y el 96% de las voces son masculinas. Además, solo el 1% aborda temas de género, mientras el Gobierno desfinancia políticas públicas, cierra programas y ministerios, ataca a las comunicadoras, cada vez hay menos presencia de mujeres en el gabinete y los discursos de odio aumentan. “Este estudio se hace cada cinco años y es una foto de las noticias de un solo día”, explicó durante la presentación. Otro dato llamativo: mientras que el Índice de Concientización de Violencia contra las mujeres -realizado por Fundación Instituto Natura y Avon- mostró que el 87% de las encuestadas atravesó alguna forma de violencia durante el relevamiento, ¡solo! tres noticias -de más de 700- abordaron la violencia de género.

Según Gabiud y Ceballos, las mujeres vamos desapareciendo lentamente de internet, como fuentes y como protagonistas. Ellas llevaron las voces de muchas más, que desde el sur, centro y norte del país revelaron qué está pasando en los medios de comunicación.
Tras el informe de estos estudios, se abrió una ronda de debate. Pate Palero, de Católicas por el Derecho a Decidir; Ana Cacopardo, periodista y productora; y Gabriela Pellegrini, periodista feminista, editora en género y ex trabajadora de medios públicos de Chaco, sumaron sus voces.
“Esta mesa fue bien federal, pero si pensamos en los retrocesos en materia de diversidad y de libertad de expresión, es que este país se cuenta desde los streaming de Palermo y de Villa Crespo”, apuntó Cacopardo. Tejer redes, amplificar voces, nutrir agendas en clave de género y pensar de conjunto fueron algunas de las ideas que salieron del debate. Porque acá nadie se rinde.

La reforma que deforma
“Un ataque a quienes trabajamos y al periodismo: la contrarreforma laboral busca borrar un siglo de derechos”, expresaron desde el SiPreBA luego de conocerse el proyecto de ley para modificar las normativas laborales y eliminar derechos como el Estatuto del Periodista y el Estatuto del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas, que son la base de los derechos del sector. “Y como dan una protección especial para ejercer la tarea de informar frente a las presiones de los intereses políticos y económicos. No sorprende que incomoden al presidente Javier Milei, que fomenta abiertamente el odio al periodismo”.
Según el Sindicato de Prensa, el proyecto también deroga artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, eliminando los gravámenes a las señales audiovisuales con las que se sostienen los medios públicos, medios comunitarios y micropymes. “De este modo, con una misma norma el Gobierno beneficia doblemente a las grandes empresas de medios: le quita derechos a quienes trabajan en sus compañías y las exime de impuestos que fueron pensados para posibilitar un arco de voces plural y democrático en la información. Paradójicamente, esas grandes empresas de medios son voceras de estas normas que flexibilizan aún más el trabajo periodístico, pero se niegan sistemáticamente a discutir una modernización laboral en cada paritaria, cuando desde el sindicato promovemos regular la inteligencia artificial, el teletrabajo y las nuevas funciones”.
