Nueva marcha del orgullo antifascista y antirracista
El sábado 17 de enero, Parque Lezama se convirtió en escenario de la primera asamblea abierta antirracista y antifascista que se organizó de forma autoconvocada con vistas al próximo 1 de febrero, cuando se cumple un año de la movilización que respondió a los dichos discriminatorios de Javier Milei en Davos. Algo que empezó como un repudio puntual y luego se transformó en un encuentro que articuló diversas luchas contra el ajuste y sus efectos sobre las mayorías: desde el acceso al trabajo y la salud hasta la represión y los desalojos.
La convocatoria reunió a referentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, asambleas barriales, organizaciones sociales y políticas, agrupaciones LGBTIQ+ y sindicatos como UTE y Ademys, además de activistas autoconvocados. En la asamblea se acordó una doble cita de protesta: una marcha del orgullo antifascista y antirracista para el 7 de febrero y una “semana de lucha” coincidente con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso.
Las intervenciones pusieron el foco en cómo la reforma laboral profundizaría la precarización y la discriminación laboral que afecta con fuerza a travestis y personas trans. “Si pasa la reforma, estará cada vez más lejos la posibilidad de conseguir un trabajo que permita cubrir las necesidades básicas”, alertaron colectivos por la diversidad. Para quienes ya sufren empleos precarios, dijeron, esta reforma significará la normalización de menos derechos y salarios más bajos.
El temario de la asamblea fue amplio: se denunció el desfinanciamiento de la salud pública, con recortes que alcanzan programas clave como la respuesta frente al VIH; la ausencia de cumplimiento de la ley de emergencia para la discapacidad; la política de desalojos impulsada por el municipio de Jorge Macri; y la escalada represiva, con casos de gatillo fácil. También hubo críticas por la falta de presupuesto para combatir los incendios en la Patagonia. En paralelo, los oradores pusieron en evidencia una política estatal que, dijeron, oficializa y alimenta el odio contra las personas LGBTIQ+, con un aumento documentado de ataques y hostigamiento.
También confluyeron posicionamientos internacionales: hubo un pronunciamiento unánime y explícito en rechazo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela y al “genocidio en Palestina”, donde se denunciaron la ofensiva imperialista de la administración Trump —mencionando bombardeos, detenciones y persecuciones contra migrantes, con casos extremos como el asesinato de Renee Goods durante una redada del ICE— como parte de un escenario global que repercute en las luchas locales.
La culminación del encuentro fue una votación colectiva: movilizar como asamblea el 7 de febrero, en conmemoración del 1F y en el día previsto para el tratamiento de la reforma laboral. Además, se convocó a una nueva asamblea para el 24 de enero a las 17:00 en Plaza Garay, con el objetivo de seguir debatiendo las estrategias para volver a las calles y definir los reclamos centrales que atraviesan estas distintas organizaciones y colectivos.
