Nuevo y masivo corte electrico en la Ciudad y el AMBA

El escenario más temido ante la incesante ola de calor se produjo durante la madrugada del último día de 2025. Lo que comenzó como una calurosa noche de verano se transformó en horas de angustia para familias, trabajadores nocturnos y servicios esenciales.

Los primeros reportes en redes y llamadas a las centrales de emergencia alertaron sobre fallas en el suministro. En pocos minutos la oscuridad se extendió por avenidas principales y zonas residenciales; los semáforos dejaron de funcionar, las heladeras se convirtieron en incógnitas y los ventiladores, a los que muchos confiaban para soportar la ola de calor, quedaron inmóviles. Los cortes afectaron tanto a edificios altos como a viviendas unifamiliares: en barrios céntricos se escucharon sirenas y conversaciones alarmadas en portales; en los sectores periféricos, la temperatura dentro de las casas no daba tregua y la noche se hizo larga.
Las primeras horas fueron de desorientación y búsqueda de información. Las compañías eléctricas emitieron comunicados iniciales escuetos que hablaban de “averías” y “trabajos de restablecimiento”, pero sin plazos claros. Las autoridades municipales habilitaron centros de emergencia y algunos hospitales funcionaban con generadores, aunque con capacidad limitada. Las ambulancias reportaron aumento de llamados por cuadros de deshidratación, golpes de calor y exacerbación de enfermedades crónicas, en especial entre ancianos y personas con problemas respiratorios.
Una vecina de 72 años contó que pasó la noche en la terraza con un vaso de agua, pendiente de la batería de su teléfono para comunicarse con sus hijos; un conductor de colectivo narró que tuvo que interrumpir su recorrido al quedar sin aire acondicionado y con pasajeros que pedían bajar; una enfermera describió la tensión por mantener equipos médicos esenciales hasta que el generador del hospital entrara en funcionamiento. En muchos edificios, las plantas de emergencia se activaron, pero no todas funcionaron con normalidad: hubo casos en que generadores arrancaron tarde o no cubrieron la demanda.
El factor climático completó el cuadro: las temperaturas durante el día habían superado ampliamente los 38 grados. Expertos en energía señalaron que la confluencia de una ola de calor prolongada con picos de demanda eléctrica aumenta la probabilidad de sobrecargas en la red. Además, mencionaron la vulnerabilidad de infraestructuras envejecidas y la falta de inversión sostenida en mantenimiento preventivo como factores que agravan la posibilidad de fallas generalizadas.
Las consecuencias económicas y sociales comenzaron a asomarse desde temprano. Comercios que dependían de refrigeración tuvieron pérdidas por mercadería dañada; la cadena de transporte sufrió demoras; y la población, cansada por la noche tórrida, enfrentó el día siguiente con menos recursos físicos y logísticos.  La madrugada culminó sin víctimas fatales confirmadas en los primeros reportes oficiales, pero con lecciones claras: la conjunción de calor extremo y fragilidad del suministro eléctrico es una amenaza que exige respuesta integral. Para muchas familias, aquella noche quedó grabada como un llamado de atención hacia la adaptación a un clima más severo y la urgencia de sistemas que resistan esos embates. El último día de 2025 no solo cerró un año en el calendario; expuso una grieta en la resiliencia urbana que el gobierno y las empresas energéticas tendrán que cerrar cuanto antes.

Las empresas de energía son las grandes ganadoras del modelo libertario
Paradójicamente, las empresas energéticas fueron las grandes ganadoras del Gobierno de Milei, con aumentos que superan ampliamente la tasa de inflación al tiempo que perjudican a miles de usuarios. Sin embargo, este fin de año, en plena ola de calor, con temperaturas que superan los 37 grados, un millón de usuarios padecen corte de electricidad en el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires sufrió cortes de luz.
Las empresas del sector energético son de las grandes ganadoras en el primer año de Milei, tanto las empresas distribuidoras privatizadas como las generadoras y extractivas, beneficiadas por el fuerte aumento de las tarifas que habilitó el gobierno.  Edenor ganó casi $400 millones de pesos por día en el primer trimestre del año y Edesur obtuvo una ganancia operativa de $5.917 millones en el mismo período.

Tarifas cada vez más altas por un pésimo servicio.

Entidades de defensa del consumidor agrupadas en CUNRE denunciaron que casi 6 millones de usuarios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense fueron sorprendidos con el pago adelantado de facturas a raíz de un pedido de las empresas eléctricas habilitado por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), que mediante la resolución 730/25 cambió la medición de consumos de bimestral a mensual; según las entidades, ese adelanto se cobrará 50% en diciembre y 50% en enero bajo la leyenda “ajuste de migración mensual” junto al monto del mes correspondiente, lo que podría generar ingresos extra para Edenor y Edesur por más de 60 millones de dólares justo al cierre de los ejercicios 2025; las distribuidoras justificaron la medida por la cantidad de reclamos de usuarios que reciben por facturaciones con consumos de meses anteriores y prometen lecturas cada 30 días, aunque en la práctica, dada la falta de inversión en medidores inteligentes, las lecturas seguirán siendo presenciales o estimativas —con el consiguiente aumento de controversias cuando las estimaciones no coinciden con el consumo real— y además sostienen que evitarán costos de atención al cliente que implican envíos más frecuentes de inspectores.

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