Pablo Grillo avanza como querellante

La causa contra el gendarme Guerrero se acerca al juicio oral

El fotógrafo Pablo Grillo dio un paso decisivo en la causa que investiga el disparo de gas lacrimógeno que lo dejó al borde de la muerte mientras cubría la protesta del 12 de marzo del año pasado frente al Congreso nacional. El 10 de febrero, desde el Hospital Manuel Rocca, donde continúa su rehabilitación, se presentó formalmente como querellante y solicitó profundizar la investigación sobre la cadena de mando de la Gendarmería Nacional.
La presentación realizada ante el Juzgado Federal Nº1 no desplaza a sus padres y a su hermano como representantes legales, dado que Grillo aún no se encuentra totalmente recuperado y requiere su acompañamiento cotidiano. Pero sí marca un cambio sustancial: por primera vez, la víctima directa del ataque interviene activamente en el expediente.

Un operativo bajo cuestionamiento
El 12 de marzo de 2025, durante una movilización frente al Congreso, mientras Pablo Grillo realizaba un registro fotográfico de los hechos, recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno disparado —en forma horizontal— por el cabo primero Héctor Jesús Guerrero, una modalidad prohibida por los protocolos de uso del arma. Tras largos meses de dilaciones y tras la presentación de pruebas irrefutables, la jueza María Servini procesó a Guerrero por lesiones gravísimas y abuso en el uso de armas, agravado por su condición de integrante de una fuerza de seguridad.
La investigación determinó que Guerrero efectuó seis disparos irregulares y que el cuarto impactó en la cabeza de Grillo. Según la querella, si los superiores hubieran intervenido tras los primeros disparos, el ataque podría haberse evitado.

La cadena de mando en la mira
La presentación de Grillo apunta a que el accionar de Guerrero fue parte de un operativo en el que distintos jefes presenciaron los disparos prohibidos sin intervenir. Entre los funcionarios señalados se encuentran:
– Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes, jefes de grupo que estaban junto a Guerrero y, según registros audiovisuales, no solo omitieron detenerlo, sino que incluso lo alentaron.
– Gerardo Ariel Perillo Scampini, comisario inspector de la Policía Federal, quien fiscalizaba el operativo y mantuvo comunicaciones constantes mientras los disparos continuaban.
– Néstor Germán López, jefe del Destacamento Móvil 6, responsable directo de los grupos desplegados.
– Gonzalo Gabriel Goulart, jefe del Primer Escuadrón Contradisturbios, encargado de impartir órdenes a Guerrero y a la otra agente que portaba un rifle lanzagases.
– Claudio Miguel Brilloni, Director Nacional de la Gendarmería, cuya llegada al lugar —según la querella— coincidió con un recrudecimiento de la represión.
La hipótesis central es que hubo una falla deliberada de supervisión que permitió que Guerrero continuara disparando incluso después de herir gravemente a Grillo.

El rol de Patricia Bullrich y el cierre exprés de la investigación interna
La querella también pidió investigar a la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por su intervención pública en el caso y por el aval político al cierre de la investigación administrativa en la Gendarmería. El sumario interno —cerrado en tiempo récord— concluyó que Guerrero actuó “conforme a las órdenes vigentes” y responsabilizó al propio Grillo por colocarse “en la línea de tiro”.
Bullrich sostuvo reiteradamente en los medios que el disparo había sido un accidente y defendió al gendarme, una postura que la familia de Grillo calificó como una agresión y un intento de instalar una versión falsa de los hechos.
Para la querella, esta narrativa oficial no solo buscó influir en la opinión pública, sino también condicionar la investigación judicial.

Un avance clave en la Justicia
El 20 de febrero de 2026, la Sala II de la Cámara Federal rechazó el recurso de casación presentado por la defensa de Guerrero y dejó firme su procesamiento. Los jueces Martín Irurzun, Eduardo Farah y Roberto Boico consideraron que la apelación no planteaba una cuestión federal válida y que no existía arbitrariedad en la resolución previa.
Con esta decisión, el cabo Guerrero quedó a un paso del juicio oral, en el que se debatirá no solo su responsabilidad individual, sino también el contexto operativo que permitió el ataque.

La recuperación de Pablo y el impacto humano del caso
Mientras avanza la causa, Grillo continúa con su rehabilitación neurológica. Su familia destaca que presenta avances significativos, aunque aún presenta secuelas severas. En una de sus primeras apariciones públicas, el fotógrafo envió un mensaje directo a Bullrich: “Acá estamos en el barrio, con la cabeza intacta”.
El caso se convirtió en un símbolo de la discusión sobre la violencia institucional y la responsabilidad política en el uso de la fuerza.

Fuente / Foto: CELS – LADH

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