Grave precarización del trabajo de prensa en AMBA

El relevamiento anual del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), realizado en el mes de mayo de 2026, volvió a poner en números lo que se palpa en las redacciones: en el AMBA el trabajo de prensa funciona en modo supervivencia. Más de mil trabajadores y trabajadoras participaron de la encuesta, y el resultado fue un diagnóstico contundente: salarios por debajo de la línea de pobreza, endeudamiento creciente, pluriempleo como norma y una adopción acelerada de inteligencia artificial sin regulación ni compensación.

Cada 7 de junio, Día del y la Periodista, el (SiPreBA) publica esta cartografía de la supervivencia en el AMBA. La edición 2026 trae dos señales nuevas, casi alarmantes: por primera vez, el endeudamiento aparece como un problema central —siete de cada diez periodistas tuvieron que pedir crédito para pagar comida, servicios o alquiler— y el pluriempleo dejó de ser un recurso provisorio para convertirse en una obligación incluso para los jubilados. Más del 65% sigue trabajando porque la jubilación no alcanza.

La leve mejora salarial respecto de 2025 es apenas un espejismo estadístico. El derrumbe provocado por el shock cambiario de diciembre de 2023 —una decisión deliberada del gobierno de Milei que licuó ingresos— dejó una base tan baja que cualquier repunte parece alivio. Pero no lo es. Menos aún en un contexto donde se intenta derogar el Estatuto del Periodista Profesional, se eliminó la ley de teletrabajo, se desfinancian los medios públicos y se multiplican los ataques a comunicadores.

Pluriempleo: la regla que organiza la vida laboral
El pluriempleo dejó de ser una estrategia individual para convertirse en la estructura misma del trabajo periodístico. Más de la mitad del gremio tiene dos o más empleos remunerados; casi una cuarta parte tiene tres o más. El motivo es directo: el 86% declara que lo hace porque el sueldo principal no alcanza.
Este fenómeno tiene efectos concretos sobre el ejercicio profesional y se traduce en jornadas de trabajo extendidas que reducen el tiempo para investigar, chequear y producir con profundidad. Situación que provoca fatiga crónica, impactando la calidad del contenido que se produce y afectando a la salud mental de trabajadores y trabajadoras de prensa.

Salarios que no alcanzan, deudas que asfixian, trabajos y deudas que se acumulan
Las diferencias entre ramas son brutales. En radio, casi nueve de cada diez trabajadores cobran por debajo del costo de la Canasta Básica Total (CBT). En prensa escrita, tres de cada cuatro. En televisión, el porcentaje baja, pero aun así un tercio necesita otro empleo o estira su jornada de manera informal.
Como explicamos más arriba, el pluriempleo dejó de ser una excepción: más de la mitad del gremio tiene dos o más trabajos, y casi una cuarta parte tiene tres o más. La razón es simple y contundente: el sueldo no alcanza.
El endeudamiento, en cambio, es el dato más nuevo e inquietante. Más de la mitad del gremio se endeudó para cubrir necesidades básicas en el último mes. En promedio, se destina el 40% de los ingresos a pagar deudas. Tres de cada cuatro superan el umbral internacional de sobreendeudamiento. Uno de cada cuatro tuvo que dejar de pagar servicios esenciales para poder comer.
El salario mediano en prensa, en abril de 2026, fue de 1.200.000 pesos: insuficiente para no ser pobre. Solo el 6,2% puede vivir de un único empleo. Y casi un tercio destina entre el 58% y el 83% de su sueldo al alquiler.

Precarización, medios comunitarios y un gremio altamente formado
Casi uno de cada cinco periodistas trabaja en condiciones precarias en su empleo principal. Entre quienes están precarizados, tres de cada cuatro tienen más de un trabajo. El 60% de los colaboradores no recibió aumentos en seis meses.
Los medios comunitarios, alternativos y populares representan casi el 10% del universo, pero sus ingresos institucionales cayeron en un tercio. Los programas estatales de fomento apenas alcanzan al 3,3%.
En paralelo, el nivel educativo de la mayoría de los agremiados y agremiadas es alto: casi la mitad tiene estudios universitarios o de posgrado. Pero esto no se traduce en mejores salarios.
Entre colaboradores y freelancers, la pobreza es la norma: el 80% está por debajo de la línea. En los medios comunitarios, el 96,8%.

Género: desigualdades que persisten y violencias que se profundizan
Las mujeres y disidencias se concentran en los sectores más precarizados: casi la mitad en radio, más del 40% en medios comunitarios. En televisión, donde las condiciones son mejores, apenas representan el 27,7%.
Además, las mujeres tienen más trabajo que los varones y cargan con más horas de cuidados: más de la mitad dedica más de seis horas diarias a esas tareas. También sufren más violencia: casi el 15% en el último año, mayormente en el ámbito laboral y ejercida por superiores.
Una de cada cinco trabajadoras de prensa declara cobrar menos que sus colegas varones por las mismas tareas. Casi la mitad no sabe si existe brecha salarial en su lugar de trabajo, lo que sugiere que la desigualdad podría ser aún mayor.

Juventud: precarización duplicada y expulsión silenciosa
Los menores de 30 años conforman un universo de apenas el 11% del gremio, porcentaje que cae año tras año. Entre ellos, la precarización duplica la media general. Su salario mediano es casi un 20% menor que el del resto. Ocho de cada diez jóvenes son pobres incluso en su empleo principal. Dos tercios buscaron otro trabajo en el último mes.

El oficio bajo presión: libertad de prensa, IA, teletrabajo y salud
La percepción sobre la libertad de expresión es contundente: casi nueve de cada diez periodistas creen que empeoró con la gestión de Javier Milei. Más del 90% rechaza la derogación del Estatuto del Periodista. Uno de cada cuatro sufrió agresiones o amenazas por ejercer su trabajo.
La violencia tiene género: las mujeres y disidencias reciben ataques mayormente digitales; los varones, físicos.
La adopción de inteligencia artificial crece a un ritmo vertiginoso: del 8% en 2023 al 58% en 2026. La mayoría la usa varias veces por semana y un cuarto produce más piezas gracias a ella. Pero casi la mitad de las empresas no tomó ninguna medida ante el avance del software generativo. Solo un tercio ofreció capacitación.
El teletrabajo retrocedió tras la derogación de la ley que lo regulaba. Apenas uno de cada cuatro recibe compensación por los gastos que implica esta tarea, como por ejemplo el costo del servicio de Internet, mantenimiento de equipo de computación, programas, etc.
En materia de salud, más de uno de cada cinco trabajadores de prensa reporta problemas vinculados al trabajo: tensión, insomnio, ansiedad. También abundan las reestructuraciones sin consentimiento y las presiones editoriales.

Jubilados: trabajar para sobrevivir
La situación de los jubilados es quizás la más cruda. Casi siete de cada diez siguen trabajando porque la jubilación no les alcanza. Más de un tercio tiene más de un empleo. Y aun así, no llegan a fin de mes. Recortan gastos esenciales, se endeudan, se privan de alimentos. El relevamiento lo resume con precisión: jubilados pluriempleados por necesidad.

Un diagnóstico que es también un llamado
La Encuesta #Sipreba2026 no es solo un informe técnico. Es un documento político. Muestra que la crisis del periodismo es parte inseparable del deterioro general del trabajo en Argentina. Y funciona como lo que debe ser: una herramienta para la acción sindical y una advertencia sobre las condiciones materiales en las que se produce la información pública.

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