“Somos trabajadoras, NO esclavas”

En Argentina el trabajo en casas particulares alcanza a 1,4 millones de personas, un 77% lo hace de manera informal y la mayoría son mujeres. Son quiénes se encargan de las tareas de cuidado, de la sostenibilidad de la vida. Y a pesar de eso, continúa siendo un trabajo invisibilizado; el maltrato y la falta de derechos son dos de sus características.

por Miranda Carrete

«El sueldo no alcanza para comer, los impuestos suben y a muchas trabajadoras les aumentó el alquiler. Además: el cuidado de los chicos, la ropa, la comida… y como mamás tenemos que dar prioridad al estudio y la salud de nuestros hijos”, señala María del Carmen Díaz, vocera de la agrupación Trabajadoras de Casas Particulares.
En abril se anunció un nuevo aumento para el sector, lo que implicaría un incremento total del 65% entre 2022-2023. A pesar de esto, María del Carmen asegura que no es suficiente, porque hace años vienen atrasados los valores; y además, porque la mayoría de las trabajadoras no tiene un empleo formal y la suba no se cumple. Es por eso que muchas trabajadoras participan activamente en organizaciones, donde pueden entender, poner en común la precarización y organizarse. “Se nos critica cuando nos movilizamos, cuando salimos a hacer un acampe nosotras acompañamos a las organizaciones porque nos ayudan para poder comer. Muchas mamás van a comedores, nos dan mercadería, nos ayudan a organizarnos”, agrega.

El trabajo en casa particulares es una de las principales ocupaciones de las mujeres asalariadas, sin embargo persiste la invisibilidad y la precarización. El salario quedó por debajo de la línea de la indigencia y es imposible llegar al valor de la canasta básica, valuada hoy en $95.000 para una familia de 4 integrantes. Durante la pandemia se agravó la situación. Las empleadas, al no contar con un convenio colectivo de trabajo, no tuvieron respaldo para defender sus fuentes de ingreso. Y muchas quedaron desempleadas.

Los números
En Argentina, alrededor de 1,4 millones de personas se desempeñan como trabajadoras de casas particulares. Según la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad (ECETSS) publicada en 2020, es una actividad casi exclusivamente realizada por mujeres, un 99,3%. Representan el 8% del total de la población ocupada del país y cerca del 20% de la población femenina económicamente activa trabaja en el servicio doméstico. Además, casi el 80% tienen un trabajo informal; una situación que las afecta en el acceso a derechos básicos, como tener una obra social, aguinaldo, seguro por accidente, vacaciones pagas, días por enfermedad, etc.

Un trabajo invisibilizado
María del Carmen trabaja desde los 15 en casas particulares, hoy tiene 54 años y está a cargo de cuatro adolescentes. Sale a las 7 de la mañana de su casa y vuelve 12 horas después. Durante el día desempeña su tarea en distintas casas y debe lidiar con el mal genio de lxs empleadorxs. “En nuestro rubro tenemos que aguantar muchas cosas para solventar a nuestras familias. Las empleadoras no toman consciencia de que nosotras somos trabajadoras y no esclavas”, comenta, y agrega que a veces van de un lado a otro sin comer, por falta de tiempo o de plata, y no se considera un momento de descanso.

Violeta es trabajadora de casas particulares en la Ciudad de Córdoba, como niñera y en el área de limpieza. “Nuestra situación es variada, se corre con la suerte de tener un patrón piola o no. Alguien que cumpla con las leyes laborales. A muchas compañeras las echan por estar embarazadas, poniéndolas en la disyuntiva entre comer o ser madres”, cuenta. Hoy una empleada en Córdoba cobra $275 la hora de trabajo, según Violeta el boleto vale 120 pesos, por lo tanto en una hora podría pagar solo el pasaje, porque sus empleadores no le pagan viáticos.

“Un día en la vida de una trabajadora de casas particulares es agotador”, dice Lorena, dirigente del Sindicato de Trabajadoras Particulares en San Fernando, Provincia de Buenos Aires. Es jefa de hogar, mamá de dos adolescentes y tiene 41 años. Trabaja desde los 15 como empleada doméstica; y asegura que hoy está atravesando un momento muy complicado, porque para llegar a fin de mes debe tener muchos empleos. Su día arranca a las 6.30 de la mañana y termina a las 19, cuando vuelve a su casa. “Después hay que limpiar, cocinar, lavar la ropa, y luego sentarse en la mesa, charlar con los hijos. Intento ser mamá en el poco tiempo que tengo para compartir”

Eso que llaman amor es trabajo no pago
Las tareas de cuidado, tanto para las empleadas de casas particulares, como para quienes realizan tareas domésticas en sus hogares de forma no remunerada, continúan invisibilizadas. A pesar de ocuparse de la sostenibilidad de la vida en el hogar y posibilitar que otrxs realicen su trabajo, estudien, críen a sus hijos o cuiden a los adultxs mayores, la informalidad sigue siendo estructural. Se naturaliza ese rol que ocuparon históricamente las mujeres, no es casualidad que el 99% de quienes ocupan estos puestos de empleo sean mujeres. Eso hace que en muchas oportunidades las empleadas sean contratadas para tareas de limpieza y terminen cuidado a lxs niñxs o haciendo las tareas de la escuela, sin recibir una remuneración extra por ese rol. Sumado al grado de afectividad que se pone en juego, en muchas ocasiones, con lxs empleadores, ya que las tareas de cuidado son dentro del hogar y esa intimidad construye un lazo de confianza que oculta una realidad: no es la chica que ayuda en tu casa, es tu empleada.

Las leyes
En 2013, el gremio de las empleadas particulares logró avances en materia de derechos con la Ley 26.844, que rige las relaciones laborales entre empleadores y empleadas en todo el territorio nacional, por el trabajo que prestan en casas o en el ámbito de la vida familiar. Pero, a casi 10 años de su sanción, el sector tiene apenas un 25% de trabajadorxs registradxs.

“La ley, no se cumple. En la Ciudad cuando nos despiden y queremos hacer un juicio, tenemos un foro especial y no uno laboral. Tampoco podemos cobrar el fondo de desempleo”, cuenta María del Carmen. “Se corre la suerte de tener un patrón piola o no, alguien que cumpla con las leyes laborales, que no nos cubren. En Córdoba, dependemos de una comisión de trabajo de casas particulares, que depende del Ministerio de Trabajo Nacional”.

Violeta afirma que muchas tienen miedo de denunciar maltrato o incumplimiento de la forma de contratación: “Si vos como trabajadora te movés o exigís tus derechos después nadie te contrata, es muy extorsivo todo”.

La abogada laboralista Gabriela Carrete explica que todo lo que concierne a cuestiones laborales del régimen de casa particulares se tramita ante el tribunal del servicio doméstico. “No depende del poder judicial, sino del Ministerio de Trabajo. Y el trámite es mucho más largo, porque son sólo tres jueces quienes resuelven todas las cuestiones”.

Violeta lamenta no tener un sindicato que las represente y defienda como necesitan. “Uno de los principales problemas es tener una obra social vaciada, donde no conseguís turno y el sindicato mira para otro lado”. Es por eso que las trabajadoras de casas particulares agrupadas en distintas organizaciones en todo el país están en tratativas de tener un gremio a nivel nacional. “Queremos poder defendernos entre nosotras”, dice Violeta.

María del Carmen denuncia que hay un abandono muy grande desde el Estado, porque las medidas que se aplican no contemplan la realidad del sector. Las trabajadoras de casas particulares alzan la voz por el empleo registrado, se organizan por el cumplimiento de las leyes vigentes y le reclaman al Estado estrategias para lograr una mayor inclusión: la construcción de políticas que brinden derechos básicos fundamentales.

 

Comentarios

  1. El Trabajo de la Empleada de Casas Particulares es muy esclavo como hay buenos Patrones como hay Malos y mesquinos tambien y el Suelfo que no alcansa paea nada ya que hay veses que no hay para comer un por edo muchas nos enfermamos de Diabetes Tipo 2 y la Obra Social de la Empleada es un Caos ya que no tenemos buen trato por el personal ya que ellos ganan x nosotros que Pagamos el Servicio y no hay buena atencion ellos nos deben dar los Medicamentos Gratis de la Diabetes
    Yo Soy Trabajadora de Casas Particulares y vivo en alquiler y casi no me alcansa ya que pago agu,gas,Luz,el alquiler del Cuarto ,cable,inernet y que me wueda para la Comida y medicamentos ese Sueldo no alcansa
    Lindo seria si nos dieran a nosotras una faciludad de pider arquirir algun departamento y poderlo pagar al alcanse de nuestro miserable sueldo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *