Cuerpos de Oktubre

por Emiliano Blanco.

Una vez más, la imagen es resistencia.
Leí por ahí que, con la travesti embanderada, estamos todos.
Lamento decir que al lado de ese testimonio valiente estaba su amiga trava.
No estaban los gremios ni los sindicalistas. No estaban los dirigentes… sino su amiga trava.
Una travesti con la bandera Argentina. Una travesti con identidad de Patria… porque en el territorio de lucha, en la calle, saben de antemano que la policía y otras fuerzas son violencia.
Lo saben porque las zonas rojas, espacios de refugio para circular, también son hostigadas. Porque son terriblemente visibles… y porque una vez más, una amiga trava va a ‘bancar la parada’.
Ojalá fueran más los machitos valientes… ojalá fuésemos más, sumadxs ahí con la bandera.
Y mientras la represión pasa y viralizamos la imagen, nos decimos que no es el momento, que no están dadas las condiciones, que hay que esperar… ¿Pero resistir? Todavía nos interpela la soberanía de esa resistencia en estas fotos, por su potencia transformadora y por su transformación. Por su coraje transpirado… porque ni varón ni mujer: por travesti.
Sigue retumbando el escándalo delirante de los periodistas cómplices, pero no opaca la saña con la que disparaban a sus colegas que cubrían la represión: foco duro de las balas de goma y los gases lacrimógenos fueron las y los fotoperiodistas.
Siguen circulando los registros de cómo cazaron manifestantes aleatoriamente, mientras en las noticias del día siguiente (de hoy) truena la farsa de los destrozos. Todavía siguen detenidos y sabemos sobre el pedo duro que recibirán por ley estos Estudiantes y Docentes.
Se reprimió una marcha educativa, ciudadanxs con fuerza de transformación por embanderar un sueño y un reclamo legítimo: el cumplimiento de una ley de financiamiento.
La voluntad política para reprimir es costosa, tiene presupuesto y no tiene auditoría.
Es violenta la provocación de las y los diputados agrediendo verbalmente a manifestantes y a  transeúntes. Es violento que se presenten en los medios para justificar tanta perversión. Incluso es abuso de poder.
Tenemos que animarnos a llamar por su nombre a lo que está ocurriendo: TERRORISMO DE ESTADO.
Porque es terrorismo de Estado el uso sistemático de la violencia, la coacción y los recursos del aparato estatal —fuera de la ley— por parte de un gobierno contra opositores, disidentes o la población en general, con el objetivo de infundir terror y desarticular la organización social.
Y estamos resistiendo, pero, ¿para qué…?
Me vienen al corazón algunas invocaciones para resistir:
-Resistir con quienes están sufriendo.
Siendo un abrazo que resguarda. Ahí donde nos toca, un gesto de humanidad.
Resistir con quienes están endeudados, ajustados y sin recursos.
Siendo mesa compartida de amistad y cercanía.
Resistir con quienes tienen hambre, están quedando en la calle y sin lugar; siendo comunidad.
Resistir junto a quienes reciben los palos, gases, balas.
Siendo coraje en su impotencia. Empezar a sumarnos para sostener la bandera. Nuestra bandera.
Resistir con quienes están desocupados.
Recuperando el compromiso de la dignidad.
Y resistir con quienes vienen reclamando condiciones dignas para trabajar.
Resistir con la valentía de no doblegar la esperanza.
Y reconocer que en cada acto de resistencia está esa resistencia compañera.
Con los mismos que terminan en las calles resistiendo.
Y hablando y animándonos a decir que no queremos más tanta crueldad.
Porque creemos que es posible transformar lo que sucede.
Sin indiferencia, sin individualismo.
Queremos que nuestro pueblo crezca. No está sucediendo.
Resistir, como acto patriótico.
Porque la injusticia no siempre tendrá el poder en sus hambrientos ojos plagados de cinismo, infamia y terror.
Esto pasará, con resistencia.
Y no tendremos más vergüenza de caminar en democracia.
Porque seremos patrias, embanderadas y flameantes,
Porque somos nuestra tierra con su memoria y sus sueños.
¡Ven ceremos! Ven-ceremos!
¡VEN SEREMOS!

Las fotos pertenecen a Rodrigo Ruiz y a Pilar Camachx.
5ta Marcha universitaria en reclamo por la Ley de financiamiento universitario incumplida.

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