Memoria, Instrumento de Futuro

por Marcelo Valko

En tiempos donde se banalizan de modo perverso elementales conquistas sociales, donde Milei (autopercibido libertario) asegura: “Los derechos hay que pagarlos”; existen faros que nos permiten entender la importancia de las luchas sociales. Uno de esos faros es “De la Patagonia Trágica a la Patagonia Rebelde: Crónica de una película”, libro póstumo de Horacio Silva publicado por Anarres. Federico Mare, quien además de prologar y ubicarnos en los pormenores del texto, es quien rescata el manuscrito y es responsable de esta fraterna edición junto al entusiasta apoyo de Sonia Balzano, compañera de Silva.

Se trata de una minuciosa investigación que nos introduce en una doble historia, la de los fusilamientos de obreros en Santa Cruz, como los avatares y pormenores de la filmación de la emblemática película, los problemas para autorizar su exhibición, los pocos meses que duró en cartelera en una época de violencia desembozada, hasta la “desaparición” del film y las amenazas a los realizadores, actores y, por supuesto, a Bayer, autor de la investigación en que está basado el guion.

Como reeditando las bandas de la Liga Patriótica que acompañaron al Ejército en la matanza de peones y esquiladores en Santa Cruz, en los años ’70 Argentina fue víctima de los esbirros parapoliciales de López Rega, ministro todopoderoso del gobierno de Juan Perón e Isabel, asesinando sin distinción militantes de base o figuras públicas como Ortega Peña o Silvio Frondizi.

Horacio Silva, quien también es autor de “Días Rojos, Verano Negro”, una investigación central sobre la Semana Trágica de 1919, recrea el clima siniestro de aquel verano en que se filmó la película y que debemos leer en clave de la noche de sangre e impunidad que poco después impuso la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica a partir de 1976.

El autor rescata mil detalles que constituyen mucho más que meras notas de color de la filmación de “La Patagonia Rebelde”. Desde el viento, un protagonista que aparecía de improviso con ráfagas que arruinaban tomas y decorados, las nubes de polvo que llovían sobre el vestuario, el alojamiento del elenco y técnicos, los problemas de las locaciones con enormes distancias filmando en Río Turbio, Gallegos, Güer Aike, La Anita, Jaramillo, Pico Truncado, Calafate y Lago Escondido, todos sitios donde ocurrieron los hechos.

Silva también desmenuza el clima de amenazas contra una filmación que buscaba llevar a la pantalla grande un episodio invisibilizado por la historia oficial del poder. Otro notable mérito de este libro es la impactante reconstrucción del clima de época de 1974 hasta el exilio de Osvaldo Bayer mediante un rastreo minucioso de archivos y entrevistas, donde el hilo conductor es la violencia real y cruda que se cernía de modo impune desde el corazón del gobierno peronista.

Fui amigo personal de Bayer durante casi veinte años y tantas veces en su casa, brindis mediante, frente a esa mesita ratona donde en lugar de un florero tenía una antigua bomba de bronce obsequiada por viejos anarquistas, conversamos sobre las huelgas patagónicas y los problemas y amenazas que atravesó la película, su elenco y el propio Bayer, y les aseguro que la lectura del libro de Horacio me regresó a la nostalgia de aquellas mismas charlas, como si lo escuchara al propio Osvaldo. Tuve el placer de que me invitaran a presentar este libro junto a su editor, Juan Carlos Pujalte, y en cada uno de esos encuentros, advertí la reacción de los asistentes; a muchos, sobre todo a los jóvenes, les permitió conocer tanto lo ocurrido con los fusilamientos como volver a la película; en definitiva, mantener viva la memoria de nuestro maestro Osvaldo Bayer.

El fallecimiento de Horacio Silva en 2023, a los 62 años, sigue siendo una pérdida espantosa, ya que tenía tanto para dar, como lo prueba este libro póstumo, que Federico Mares rescata de modo impecable del olvido. Y es un golpe duro para quienes conocimos a Silva, quienes advertimos su nobleza, su generosidad como investigador convencido de que otro mundo de justicia fraterna es posible. Hoy, en momentos de reflujo de la historia, en los que el gobierno de Milei busca invisibilizar lo comunitario y culpar a los que menos tienen de sus desgracias, textos como el de Silva son más necesarios que nunca.

En este contexto donde la memoria histórica es objeto de una feroz disputa, pienso que esta obra es uno de esos faros que permiten poner las cosas en claro y nos dan motivos valederos para tener presente que las luchas sociales sirven, dan sus frutos, permiten avanzar aunque vengan degollándolas. Termino con una cita de León Felipe: “La historia es larga, las estrellas no duermen y habrá rendición de cuentas”. Es lento, pero viene…

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