“Año de la Memoria, la Verdad y la Justicia – FIUBA”
La comunidad de la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA) se prepara para un nuevo acto de memoria colectiva; este miércoles 13 de mayo a las 16 h se colocará una Baldosa por la Memoria en homenaje a estudiantes y trabajadores de la institución víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica en nuestro país (1976‑1983).
El encuentro tendrá lugar en Av. Paseo Colón 850, primer piso, pasillo del Consejo Directivo, y contará con la presencia de la nieta restituida y referente de derechos humanos Victoria Montenegro. La actividad se inscribe en una tradición que comenzó en 2005 con el colectivo Barrios x Memoria y Justicia, que impulsa la confección y colocación de baldosas recordatorias en el espacio público para señalar los lugares donde vivieron, estudiaron, militaron o fueron secuestradas personas detenidas‑desaparecidas. Estas baldosas funcionan como marcas urbanas que recuperan historias silenciadas y permiten a familiares, amigos y comunidades reconstruir memorias fragmentadas por el terrorismo de Estado.
El proceso de construcción es colectivo: familiares y allegados eligen palabras, objetos y símbolos que integrarán la pieza, y el acto de elaboración se convierte en un espacio de encuentro, diálogo y reparación. La colocación en el territorio —frente a escuelas, casas, lugares de trabajo o instituciones— reafirma la presencia de quienes fueron arrancados de la vida social y denuncia la violencia estatal que los desapareció.
En la Ciudad de Buenos Aires ya existen más de 500 baldosas registradas, parte de un mapa vivo de memoria que invita a recorrer la ciudad desde una perspectiva histórica y de derechos humanos. La colocación de esta baldosa se suma a un movimiento social que, desde hace dos décadas, transforma el espacio urbano en un territorio de memoria activa.
La universidad como territorio de disputa durante la Dictadura
La FIUBA, como otras instituciones educativas, fue profundamente afectada por las políticas represivas de la dictadura. Las universidades públicas sufrieron intervenciones, expulsiones, cesantías, persecución ideológica y desaparición de estudiantes, docentes y trabajadores. Investigaciones académicas muestran que los servicios de inteligencia operaron dentro de las universidades, especialmente entre 1974 y 1976, y que la represión se intensificó durante el período 1976‑1983, con cierres de carreras, vigilancia, listas negras y violencia directa contra la comunidad universitaria.
Documentos del CONICET y estudios sobre el sistema universitario argentino confirman que la dictadura desmanteló estructuras académicas, intervino organismos científicos y persiguió a investigadores, estudiantes y trabajadores, muchos de los cuales fueron detenidos‑desaparecidos.
En este contexto, la construcción de una baldosa en FIUBA no solo homenajea a las víctimas, sino que también recupera la historia de resistencia y compromiso político de quienes formaron parte de la institución.
Victoria Montenegro: identidad, memoria y lucha
La oradora invitada, Victoria Montenegro, es una figura emblemática del movimiento de derechos humanos. Hija de militantes del ERP, fue secuestrada a los pocos días de nacer y apropiada por el coronel del Ejército Germán Tetzlaff. Su identidad fue restituida en 2001 gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo. Desde entonces, Montenegro se ha convertido en una voz central en la defensa de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, y actualmente reflexiona sobre los desafíos democráticos a 50 años del golpe de Estado.
Su presencia en FIUBA aporta una dimensión testimonial y política que conecta la historia personal con la memoria colectiva.
Organizaciones convocantes
Este acto es organizado por la Asamblea Popular Plaza Dorrego – San Telmo; la Comisión de Reconstrucción Permanente de la Memoria; el Centro de Estudiantes; la Comisión Interna de APUBA y el Área de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos de FIUBA. Este homenaje contará con la actuación del músico Rodrigo Osore. En un contexto, como el actual, donde los consensos democráticos son permanentemente estigmatizados, este tipo de prácticas comunitarias reafirma el compromiso con la verdad, la búsqueda de justicia y la defensa de los derechos humanos.
