Asamblea de las artes escénicas:

“La situación de les trabajadores de la cultura es cada vez más desesperante”

por Maia Kiszkiewicz

Abril empezó con una nueva asamblea. Esta vez, de las artes escénicas. La agrupación es una novedad, pero las denuncias y reclamos del sector llevan tiempo intentando ser escuchados y obtener respuestas. “Desde hace trece meses, los más variados colectivos vienen reclamando y trabajando por medidas que no sólo mitiguen esta gravísima situación económica, sino que colaboren a que la variada escena de teatro y danza de la ciudad no desaparezca”, expone la carta abierta, dirigida al ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro, que compartieron el 21 de abril desde la Asamblea permanente de las artes escénicas.
Antes de la pandemia ya se producía una falta de estabilidad laboral y el intento por vivir trabajando en la cultura se daba en un marco de precarización. “Pero la situación de les trabajadores de la cultura es cada vez más desesperante”, afirma, en comunicación con Periódico VAS, la Asamblea de las Artes Escénicas y agrega que, sobre todo frente al contexto actual de incertidumbre, la necesidad de reivindicarse como trabajadores se volvió urgente. La labor en artes escénicas incluye a quienes actúan, hacen coreografías, escenografía, sonido, música, producen, diseñan, cantan, enseñan y representan espacios culturales. “Nos encontramos en un punto por demás dramático”, denuncian.
La agrupación se pronunció por primera vez en el espacio público antes de las nuevas restricciones, el 1 de abril, en la puerta del Teatro San Martín, ubicado en Corrientes 1530. Con barbijos, aire libre y distancia. En ese lugar se leyó un documento que marcó como eje urgente, importante y esencial dar visibilidad a la degradación sistemática de los artistas como trabajadores y al arte en sí. “Es una historia de pérdida de derechos y conquistas ganadas con esfuerzo. Algo que viene sucediendo como consecuencia de políticas públicas neoliberales en las que los funcionarios, por ejemplo, nos ofrecen trabajar gratis y autofinanciarnos como si nos estuvieran ofreciendo una oportunidad”, expresaron. Ante esta situación, una de las búsquedas es crear un observatorio independiente de políticas culturales que pueda cuestionar los mecanismos de trabajo y participar de la toma de decisiones para proponer alternativas que permitan sostener la actividad.
“El teatro es rito, comunión, presencia. Es un foro comunitario donde podemos filosofar con la mente, el cuerpo y el espíritu sobre el comportamiento humano para desplegar los puntos de vista que conforman una situación de conflicto y develan la rígida normativa en la que estamos inmersos”, definieron el 1 de abril y, en comunicación con Periódico VAS, agregan que la incertidumbre laboral es absoluta. “No sabemos si empezar a buscar un trabajo en otro rubro o endeudarnos mientras especulamos que en ´15 días volvemos´. La interrupción de las funciones, de los procesos creativos, de los contratos de sala, de las clases presenciales, entre otras cosas, nos deja a la deriva. Es por eso, porque defendemos nuestro lugar como trabajadores, que necesitamos un sostén real y material para poder seguir dedicándonos a nuestros oficios y profesiones. Para que la desesperación no traiga la deserción de artistas y, con elles, se lleve puesta a la cultura. Necesitamos una vida digna, no un simple ´sobrevivir´ y proponemos distintas alternativas para hacerla posible”.
La asamblea es permanente y se continúa expresando por medios virtuales, por ahora, porque la intención es recomponer lazos y las redes sociales sirven de poco ante este inmenso desafío, explican. Quienes componen este espacio denuncian y proponen. Exponen situaciones y plantean alternativas. Algunas de ellas son: la constitución urgente de un fondo excepcional que permita otorgar subsidios de desempleo a modo de compensación salarial hasta que se pueda volver a trabajar y la implementación de un circuito de escena virtual, que se difunda a través de las plataformas públicas, y que incluya obras, clases y talleres grabados en instalaciones seguras con técnica y salarios dignos a cargo del Estado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, consideran necesario abrir un diálogo con quienes legislan sobre temáticas que afectan a diversos sectores de la cultura como las ganancias obtenidas por las plataformas digitales, la reactivación de los Premios Municipales y la inclusión, con salario, de cooperativas escénicas en el Complejo Teatral de Buenos Aires. “Venimos pensando y trabajando en las políticas públicas, pero no hay un espacio para discutir las propuestas con el Gobierno de la Ciudad ni con el de Nación. Tampoco para llevarlas a cabo”, explican desde la Asamblea de las Artes Escénicas.
El 1 de abril también se hicieron presentes quienes trabajan en el Anfiteatro de Parque Centenario que denuncian que el Ministerio de Cultura le cedió el espacio a productoras privadas y estas lucran con la venta de entradas desde fines del 2020. Estas empresas, además, querían continuar trabajando ante el creciente número de contagios y sabiendo que había 3 trabajadores con coronavirus y otros 27 en aislamiento. Ante esto, quienes le ponen el cuerpo a la labor conformaron una Comisión de Seguridad e Higiene para decir que, en este contexto, no se puede seguir como si nada hubiera pasado. De esta manera, lograron frenar la situación a la vez que demostraron, una vez más, la importancia de organizarse.
También fueron parte del encuentro estudiantes de artes dramáticas e integrantes del Centro de Estudiantes de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) que denuncian problemáticas de conectividad e infraestructura y le exigieron al Gobierno y al Estado que garanticen su formación. “Es fundamental agruparnos y llamar a la organización conjunta con otros colectivos. Elles tienen un recorrido hecho durante el 2020 en relación a los distintos reclamos que fueron elevados en defensa de sus necesidades. Nos interesa sumar las perspectivas de las distintas agrupaciones para aunar fuerzas en las luchas que tengamos en común”, proponen desde la Asamblea de las Artes Escénicas.
Queda claro, entonces, que el reclamo por sostener la cultura no se limita, se expande. Se enreda, dialoga, se nutre de otras luchas. Crea espacios de encuentro y coordina acciones. Forma un entramado que pone en escena expresiones y acciones reales que, aún en un contexto desalentador, siguen exigiendo las condiciones necesarias para estudiar y trabajar dignamente. O, por lo menos, la posibilidad de diálogo, escucha y participación en la toma de decisiones de las políticas públicas que afectan a cada uno de los sectores.

Foto: Izquierda Diario

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