Buenos Aires sin patrimonio ni memoria

por Federico Coguzza

Marzo de 2018. Alejandro Fantino saluda a sus compañeros y compañeras de mesa y camina por el estudio para sentarse frente a Martín Lousteau. Las preguntas del conductor son un centro tras otro a la cabeza del diputado nacional por la coalición Evolución Ciudadana: desde las ventas online a la irrupción de las criptomonedas, pasando por su rol en “la 125”. Todo marcha bien hasta que le pregunta por su deseo de ser presidente. El invitado lo niega y afirma: “solo quiero contribuir”. Acto seguido insinúa que la referencia a su deseo presidencial proviene de alguien que ya no forma parte de su espacio y al que parece no querer nombrar. Fantino le pone nombre y apellido: Roy Cortina. Lousteau endurece su gesto y dice “él no es vocero de nuestro espacio y se fue porque quiso tener un cargo que le dio Horacio Rodríguez Larreta”. Su rostro se vuelve a relajar, y entre sonrisas afirma “Larreta todo lo que puede comprar lo compra y todo lo que puede vender en términos inmobiliarios lo vende”.

Diciembre de 2021. La Legislatura porteña vota las autorizaciones para que se lleven a cabo los emprendimientos inmobiliarios en Costanera Norte, en el predio de Costa Salguero y en Costanera Sur, en el predio de la Ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, conocido como Costa Urbana. También otros diez convenios urbanísticos (a pesar de que en los medios hegemónicos se habló de nueve) y la amnistía inmobiliaria para obras que violaron el Código Urbanístico. La mayoría de los votos afirmativos provienen del espacio dirigido por Larreta, sin embargo, el espacio liderado por Lousteau (UCR – Evolución) y el propio Roy Cortina (Partido Socialista) aportan los votos necesarios para que tenga lugar el mayor saqueo de tierras públicas en la ciudad de Buenos Aires. Todo a pesar del 98% de rechazo de las personas que participaron en la Audiencia Pública.

Despatrimonialización y Desmemoria

“El proceso de privatización que se dio con el macrismo/larretismo es escandaloso. Y la gestión de Larreta aceleró el proceso de extractivismo urbano en una proporción geométrica, y esto viene de la mano de la destrucción del patrimonio, porque la sanción del código urbanístico implicó la despatrimonialización de muchísimos bienes” sostuvo en dialogo con Periódico VAS, María José Lubertino, abogada eco feminista, doctora en Derecho y especialmente en Derecho Ambiental. Y aclaró: “patrimonio no son sólo aquellos bienes individualmente valuados que tienen una trayectoria histórica o que han sido construidos o diseñados por arquitectos de élite y que tienen características únicas e irrepetibles. También es parte del patrimonio, el conjunto de bienes que la sociedad, el pueblo, la ciudadanía, consideran valioso, y que hacen al paisaje, a la identidad de un barrio o de una ciudad; en ese sentido el nuevo código urbanístico que permite destruirlo todo, está arrasando el patrimonio cultural identitario de los barrios”.

Al respecto y en conversación con Periódico VAS, el arquitecto y miembro de Basta de Demoler, Carlos Blanco, sostuvo: “Desmemoriar es el objetivo. Eso implica un debate en el que está impregnado el concepto del «progreso» y los negocios que tiene la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad de Buenos Aires. Una vez que se desmemoriza se puede volver a escribir un nuevo relato, y sobre esa tabula rasa ejecutada aparecerán nuevos valores e identidades fragmentadas, donde la realización colectiva se subordina a la individual. Entendemos desde Basta que ésa no es la herencia que deseamos transmitir a las generaciones futuras. Nuestra militancia en los derechos a la ciudad da testimonio de la depredación a las generaciones actuales y futuras, ésa es nuestra contribución”.

El reconocido abogado laboralista Pedro Kesselman, que desde hace años preside la Fundación Alfredo Palacios, ubicada en la que fuera la casa del primer legislador socialista de América, le dijo a VAS: “yo me fui adentrando en la temática de la lucha por lo patrimonial y la memoria cuando fue la venta fraudulenta del Parque 3 de febrero, que fue por decreto y se vendió sin pasar por el Congreso a un precio vil. Después participé activamente en la defensa del Parque Las Heras, al que querían destruir para hacer un estacionamiento abajo, cuando ahí están las piezas históricas de lo que fue la Penitenciaría Nacional. Podría agregar también la intención que tuvo Mauricio Macri de hacer un restaurante temático en la que fuera la casa del poeta Evaristo Carriero, en la calle Honduras. Lo que demuestra el desinterés absoluto de la gestión del macrismo/larretismo por el patrimonio cultural y material de la ciudad, donde su único propósito es convertir el espacio público en un lugar para negocios, manejando una legislatura absolutamente funcional. Es tal la caradurez que el Gobierno de la ciudad considera espacios verdes los cementerios”

Inmobiliaria Larreta S.A

“El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires es una enorme inmobiliaria y su único propósito es vender tierras públicas con excepciones inmobiliarias. La legislatura actual repite la historia del viejo Concejo Deliberante de los años 30´, que negoció las concesiones de la compañía de electricidad. Yo la denomino unión transitoria de empresas” afirmó tajante Kesselman consultado por Periódico VAS sobre la caracterización que hace de la gestión de Larreta.

En esa línea, Lubertino explicó “La caracterización de las políticas públicas de Horacio Rodríguez Larreta en lo que se relaciona con el espacio público y el patrimonio es nefasta. Desde 1996 hasta la fecha el funcionamiento de la Legislatura es lamentable. Una de las sesiones más escandalosas fue la del último 2 de diciembre, donde se autorizaron todas las ilegalidades juntas: reurbanización de la costanera norte para su venta, segmentación de un humedal, reurbanización de la costanera sur para hacer torres, se aprobaron convenios urbanísticos que implican excepciones al actual código de edificación y se reformó el código de planeamiento urbano. Estas normativas constituyen el peor daño al ambiente y al buen vivir de los vecinos y las vecinas de la Ciudad”.

Por su parte, el arquitecto Blanco sentenció: “Es la profundización del modelo político en el cual nuestra ciudadanía ingresó en 1989. Generacionalmente es la herencia del menemismo. El actual intendente Larreta es el gestor que implementa la sintonía fina para desposeer al ciudadano de sus derechos a la Ciudad. Entre esos derechos está el patrimonio y el acceso a un ambiente saludable, que sólo se logra con la democratización del espacio público en toda la geografía del territorio”.

Pensar y luchar por la Ciudad que queremos

Consultada sobre cuáles son los aspectos centrales para lograr la Ciudad que queremos, deseamos y anhelamos, Lubertino afirmó: “Hay que seguir apostando a la democracia participativa ambiental. Lo establece la constitución de la Ciudad de 1996 cuando habla de democracia participativa. Y lo que está sucediendo es que se malogran las instituciones participativas, no se respetan las audiencias públicas, ni el planeamiento urbano estratégico conformado por organizaciones de la sociedad civil, ni las 53 mil firmas de una iniciativa popular para hacer un parque público en la Costanera Norte. Esto es lo que está pasando. Están atentando contra la más mínima lógica de la democracia”.

En relación con esto, Carlos Blanco le dijo al Periódico VAS: “Se necesita de 2 componentes que se articulen, el primero es la democratización institucional en los 3 poderes, con libre acceso a la información pública y el segundo es la participación ciudadana en todas sus escalas. Como sociedad nos debemos un debate transversal con todas las fuerzas políticas, que consensúe un modelo de desarrollo, con pleno ejercicio del derecho de todos sus habitantes a la ciudad. Nuestra Constitución en su art. 1 dice en forma explicita que el modelo de sociedad debe ser participativo. A partir de este olvido los ciudadanos han pasado a ser clientes de la casta gobernante. Todo lo que se pueda mercantilizar para el acceso lo están ejecutando, colonizando los 3 poderes, la justicia, el legislativo y como es obvio el ejecutivo”.

Por su parte, Pedro Kesselman afirmó: “Hay que luchar contra la incomunicación. No hablo de gente, hablo de pueblo porque así lo dice la Constitución Nacional. No me asusta el concepto de populismo. Pero acá se ha seleccionado y hay una política donde determinados sectores sociales podrán acceder al río, mientras que el resto de la población no podrá hacerlo. Buenos Aires se caracteriza por tener una identidad en cada barrio, donde ahora se van levantando cajas de zapatos en alto. Poco a poco va desapareciendo y pareciéndose cada vez más a lo que ellos desean: una suerte de Dubai, pero en vez de estar en el desierto está frente al río. Llegar al río hoy es una hazaña, ¡imagínese si se concretan todos los negocios que se están perpetrando!”.

Entre la navidad y el fin de año está el día de los inocentes. Quizás por eso, ante la cámara que lo enfoca y el conductor que lo observa, Martín Lousteau dice sin pruritos: “nosotros tenemos una visión absolutamente distinta al PRO en la Ciudad, porque no quieren que las cosas se discutan de cara a la gente”. Esa misma gente que les dejó en claro que ninguno de los negocios aprobados eran deseados y que la Ciudad que realmente desean de a poco va desapareciendo.

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