“Buscamos que el cannabis no se asocie solo a la risa por lo bizarro”

por Maia Kiszkiewicz

La semilla estuvo en Montevideo, durante 2019, cuando un grupo de personas organizó el primer Festival Cinecannábico. Evento que, al año siguiente, se convertiría en el Festival Internacional Cannábico (FICC) al extender sus raíces en tierras argentinas. “Y explotó. La devolución de la gente fue impresionante. Se agotaron las entradas, se llenaron los talleres, las mesas”, dice la codirectora y coordinadora de programación del FICC, Malena Bystrowicz, en comunicación con Periódico VAS.
“Fue una iniciativa nuestra, pero también había una necesidad. La comunidad cannábica precisaba un espacio de encuentro, algo que sirva como excusa para conversar de todos los temas que están ahí, tapados. Porque todavía es difícil”, reflexiona Malena. Con este análisis, y tras el éxito de años anteriores, quienes organizan el festival decidieron sumar espacios de charla y debate para compartir ideas e información. “Las películas están buenísimas. Permiten que las personas se acerquen, es un momento de disfrute, de encuentro. La cultura siempre es interesante para hacer estos caminos. Pero es necesario complementarlo con paneles y mesas de discusión”, dice la codirectora.
Por eso, esta edición, que tendrá lugar entre el 3 y el 19 de febrero, contará con espacios para escuchar y conocer experiencias diversas acerca de Feminismo, cannabis y tareas de cuidado; Reprocann —Registro Nacional de personas autorizadas al cultivo controlado con fines medicinales y/o terapéuticos—, leyes y derechos y Cannabis en las universidades. “Además, habrá una mesa sobre el uso veterinario del cannabis. Es algo que está creciendo mucho. Tanto, al punto de que invitamos a algunos referentes, se corrió la bola entre los grupos internos de veterinaries, se quisieron sumar y van a venir representantes de todo el país. Gente que trabaja por su cuenta y, a partir de esta oportunidad, se va a conocer y armar un entramado comunitario que puede resultar en trabajo colectivo. Por eso, aunque el cine es lo que nos motoriza, sabemos que lo que hacemos en el festival tiene un sentido más amplio que el de buscar películas y programarlas”, cuenta Malena y aclara que, aunque todas las actividades serán gratuitas, para asistir a los talleres de Historia del cannabis en el cine y Cannabis para la salud es necesario inscribirse en [email protected].

Se van a proyectar 29 películas. Algunas producidas en Uruguay, otras en Holanda, Macedonia y Grecia, Argentina, Chile. Lugares muy diversos en su historia, su sociedad, su cultura. Y, en particular, en su relación respecto al cannabis. ¿Cómo repercute, en lo que se transmite y comunica en los films, esa diversidad cultural que sucede en la producción?

Lo que se ve es diverso. Buscamos que así sea. Queremos que haya distintos puntos de vista, diferentes perspectivas. Por eso hay material de tantos países. Y organizamos las películas en tres ejes: salud cannábica, activismo cannábico e historias cannábicas. Hay desde cosas re específicas, como un corto que habla de la molécula que hay en el sistema nervioso central, hasta un videoclip en el que le hicieron una canción a la planta. Hay ficción, material que no habla del cannabis en profundidad pero en el que aparece naturalizado, animaciones. De todo. Eso es lo importante. No queremos que sea solo la clásica comedia. Buscamos variedad, que el cannabis no se asocie solo a la risa por lo bizarro.

Es decir, la búsqueda es por que no haya una historia única.

Sí. Creemos que a partir de ver películas se puede generar empatía, sensibilidad y acercar a personas a historias o situaciones que de otra manera quizás no llegarían. El cine atrae a un público amplio. Más que las charlas. Quizás alguien es habitué de las proyecciones de la Casa del Bicentenario, que es una de las sedes, va y se encuentra con una película que habla del cannabis. Se acerca a la temática. El cine es la excusa para poder hablar de estos temas, salir del closet.
Hay un montón de gente usuaria que no lo dice por vergüenza. Hay mucho prejuicio en Argentina. Esa es una diferencia con Uruguay. Allá es legal desde 2013 y la sociedad lo naturalizó. Nadie se sorprende de que haya un festival de cine cannábico, la gente vaya fumando o usen aceites. Es como si fueran a tomar una cerveza o comer una pizza. Acá todavía hay mucho que hacer en ese sentido.

¿Qué criterio usan para elegir qué participa y qué se muestra?

Lo que hacemos es un Festival de cine. Por eso, nos preocupa que exista cierta calidad cinematográfica. Además, que esté la temática del cannabis, que haya diversidad y que sea una oportunidad para material producido en nuestra región, sobre todo en Argentina y Uruguay. Y buscamos equilibrio. Si hay muchas películas sobre un tema, elegimos una o dos. Priorizamos las que están dirigidas por mujeres.
Pero hay de todo. Hay una peli que se llama El ingrediente secreto, por ejemplo. Es de Macedonia. Y una puede pensar que es un país lejano, que no tiene nada que ver con nosotros. Sin embargo, trata sobre un trabajador ferroviario, su padre tiene cáncer, a él no le alcanza el sueldo para comprar los remedios y termina recurriendo al cannabis. Es muy conmovedora, tiene humor y es un universo lejano y, al mismo tiempo, cercano y compartido. También se va a exhibir un documental colombiano, llamado Bajo Fuego, que habla sobre los campesinos colombianos después del tratado de paz. Supuestamente iban a hacer que dejen de plantar coca y cannabis, que son cultivos ilegales, pero eso nunca sucedió. Lo interesante es que habla desde otro punto de vista, el de los campesinos. Y son pelis entretenidas que, de otra manera, no llegarían a proyectarse en el país.
Además, este año incorporamos las categorías de competencia, logramos conseguir premios en dinero. Entonces es, también, una forma de incentivar a que haya más cine cannábico, producciones que están en aumento. Lo que sucede, también, es que se va legalizando en diferentes países y eso hace que se hable más. El cine siempre refleja lo que pasa en las sociedades. Y el festival es, a la vez, una forma de aportar a los directores y directoras que están trabajando sobre la temática.

¿Está la posibilidad de ver el festival online?

Lo más lindo e interesante es lo presencial. Por la experiencia colectiva. Las proyecciones serán en patios, todo al aire libre. Pero, igual, 21 de las 29 producciones van a estar online para que puedan acceder las personas que viven en otras partes de Argentina, Uruguay, o para aquellas personas que por alguna razón no puedan ir. Esta modalidad se habilitará cuando empiece el festival. Sobre todo porque está relacionado con una de las ternas, el premio del público. Entonces la idea es que incluso quienes van a ver la película a alguna de las sedes, salgan y puedan votar. Las funciones serán en la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985, CABA), Lumiton Usina Audiovisual (Sgto. Cabral 2354, Munro, PBA), la Quinta Trabucco, (Carlos F. Melo 3050, Florida, PBA) y el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces, (Perú 222, CABA). Toda la información se encuentra disponible en Festival Internacional Cinecannábico del Río de la Plata – FICC.

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