Cómo atravesar las pestes y no morir en el intento

por Rafael Gómez

No es metáfora. Además del neoliberalismo, de la crisis económica, del calentamiento global, los cipayos, la avidez financiera, los negociados políticos, la deuda externa, los fondos buitres, la exclusión y la desigualdad -que podrían denominarse metafóricamente pestes porque llevan a los pueblos hacia la pobreza y la muerte-, además de todo esto (y también como consecuencia), están las pestes propiamente dichas. En este caso son dos: el dengue y el coronavirus, una viene del agua estancada en los barrios y la otra de los vuelos internacionales. Las dos asolan en estos momentos Argentina y particularmente la CABA. Los casos aumentan. El Gobierno nacional ha declarado una cuarentena. Y Periódico VAS y la revista Cítrica entrevistan a un cualificado especialista para intentar esclarecer y ayudar a atravesar las pestes sin morir en el intento, y de la mejor manera posible.
El Dr. Víctor Romanowski es bioquímico, biólogo molecular, investigador del CONICET, profesor titular en la Universidad de La Plata, miembro del directorio de Global Virus Network, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Virología. Una de las personas idóneas más consultadas por el Ministerio de Salud, por los laboratorios de investigación, y también por medios de comunicación.

Respecto a las dos pestes biológicas que nos afectan: el dengue y el coronavirus, una autóctona y la otra importada, ¿cuáles son las cifras y los riesgos en cada una de ellas?

Víctor Romanowski: En lo que va del 2020 se confirmaron 666 casos de enfermos de dengue en Argentina (datos hasta el 7/3/2020). Y dos fallecidos que presentaban un estado previo de salud deteriorado. Respecto al coronavirus se confirmaron 266 casos (datos hasta el 23/3/2020), de los cuales hubo 40 recuperados. Y cuatro fallecidos, también con estado previo de salud deteriorado.
El virus del dengue es transmitido de personas y otros animales infectados a través de la picadura de los mosquitos Aedes aegypti. Y, en parte, llega a nosotros, como consecuencia del calentamiento global que ha causado un cambio climático y el corrimiento de las fronteras de las áreas tropicales hacia el Sur. Así aparecen los casos autóctonos de dengue en regiones que se encontraban libres de esta enfermedad en un pasado reciente.

El coronavirus, también llamado COVID-19 (COronaVIrus Disease-19) surge en diciembre de 2019 -de allí la cifra de su nombre- en Wuhan, Hubei, República Popular China. Se especula que se debe al contacto entre los concurrentes a los mercados donde se venden animales silvestres vivos infectados. Durante la replicación del virus en los animales pueden haberse producido mutaciones, algunas de ellas con la capacidad de infectar al humano. A fines de diciembre de 2019 se identificó este nuevo virus en los pacientes que fueron hospitalizados en Wuhan y también su capacidad de transmisión interpersonal.
El tránsito aéreo ha sido la causa de su rápida dispersión en el planeta; inicialmente, se detectaron individuos infectados en otras regiones de China, en el Sudeste asiático y países del Pacífico, luego, en Europa y en América.
En Argentina se identificaron a principios de marzo los primeros casos en viajeros que habían arribado al país a fines de febrero desde Italia y España.

¿Y los riesgos?

V. Romanowski: La sintomatología del dengue incluye fiebre, dolores articulares, abdominales y hemorragias, mientras que la COVID-19 es una enfermedad respiratoria con fiebre, tos, dolor de garganta y fiebre. Los casos más graves incluyen dificultad para respirar, neumonía, necesidad de asistencia respiratoria y puede llegar a un desenlace mortal en personas con enfermedades preexistentes: afecciones cardiovasculares, respiratorias (enfisema, EPOC), con un sistema inmune deprimido (trasplantados, enfermos de cáncer, diabetes, etc.). Los cuadros graves son más frecuentes en personas mayores de 60 años. Los índices de mortalidad son variables, dependen fundamentalmente de las medidas de prevención y de las capacidades de los sistemas de salud en los diferentes países. Plantel de profesionales. Número de camas de internación. Número de respiradores…

Hablemos de LA PREVENCIÓN

V. R.: En ambos casos consiste en evitar la dispersión del virus y también la saturación del sistema de salud para evitar las muertes.

Dengue. El número de mosquitos debe controlarse mediante fumigación y eliminación de sitios y recipientes con agua estancada donde se desarrollan los huevos. Es una manera efectiva de control del insecto vector con el fin de prevenir la dispersión del virus del dengue (que pertenece a la misma familia que el virus de la fiebre amarilla). Se han desarrollado vacunas para prevenir el dengue, pero su uso tiene restricciones en lugares donde circulan dos o más genotipos diferentes del virus dengue.

Coronavirus. El aislamiento de individuos con historia de viajes de significado epidemiológico (provenientes de regiones con circulación del virus) es una de las medidas más eficaces para frenar la infección de otros individuos. A los viajeros y sus contactos cercanos (se incluyen personas que hayan estado en contacto con individuos infectados confirmados) se los confina en sus domicilios para impedir el contacto con individuos sanos y evitar la dispersión de la infección. La cuarentena dura dos semanas, en las que se manifestarían los síntomas si el individuo estuviera incubando una infección contraída antes de llegar al país. No hay vacunas listas para su uso inmediato, pero hay dos candidatos vacunales recientemente desarrollados que en estos días comienzan la fase I de ensayos clínicos en humanos voluntarios. Se estima que dentro de un año (tiempo récord, teniendo en cuenta la complejidad de los estudios clínicos) habrá más de una vacuna disponible para prevenir la COVID-19.

Al 24/3/2020 el coronavirus supera ya las 417.000 infecciones y alcanza 18.600 muertes en el mundo.
Este aislamiento preventivo inclusivo, no sólo para los viajeros sino extendido a la mayoría de los ciudadanos, decretado en Argentina y en otros países, que tanto condiciona la vida social y la economía, ¿tiene un límite determinado o debe observarse hasta que la enfermedad remita?

V.R.: Existe incertidumbre acerca de la evolución de la enfermedad. Sin embargo, se puede predecir que las medidas de aislamiento permitirán retrasar la expansión del número de casos de manera tal que las necesidades de internación nunca saturen la capacidad del sistema de salud, en particular de las unidades de terapia intensiva. Así se evitaría poner a los médicos en la situación que hoy se encuentran en Italia (donde no se impusieron a tiempo las medidas de aislamiento), que deben decidir a quién salvar y a quién dejar morir.
La economía del país y las economías individuales, de una gran parte de la población, se verán afectadas, sin ninguna duda. Por eso, las medidas tratan de armonizar el aislamiento con el mantenimiento de servicios y actividades esenciales, como sanidad, producción y distribución de alimentos, de combustibles, garantizar transporte público. Y hay también intervención del Estado en el control de precios, en el otorgamiento de facilidades a pequeñas y medianas empresas. Y en el otorgamiento de subsidios a los sectores de menores recursos, como jubilados con la mínima -bono mensual de $ 3000- o familias cuyos ingresos dependan de monotributos de categorías A y B -bono mensual de $ 10000-.
A esta altura de la pandemia que tocó nuestro país, es difícil de aventurar una proyección de la evolución de la curva de casos en función del tiempo. Sin embargo, tomando como espejo la evolución de los casos de infección y las medidas de control implementadas en China, es posible que en dos meses estemos en una etapa de franca remisión.
También considerando La Prevención, es importante destacar que el otoño y el comienzo del invierno se encuentran asociados a otras infecciones respiratorias virales y bacterianas para las cuales se indica la vacunación.

Al 25/3/2020 el coronavirus tiene 387 infectados y 8 fallecidos en Argentina -se ha duplicado la cantidad en dos días-. Y la mayoría de casos ocurren en la CABA -147 infectados y 3 fallecidos-. No se conocen cifras oficiales del dengue, desde el 7/3/2020. Pero hay datos al 25/3/2020 de 902 infectados y 7 fallecidos en el país, en lo que va del año, 4 fallecidos en la provincia de Córdoba.1

Respecto al contagio del coronavirus, denominado por gota, y su expansión, ¿qué número de infectados puede preverse?

V.R.: El contagio “por gota” consiste en la proyección de microgotitas de secreciones respiratorias durante la tos o los estornudos de los individuos infectados. Los virus en esas gotas pueden alcanzar más de un metro. Por eso se indica tapar la boca y nariz con el pliegue interno del codo o con un pañuelo descartable. Estas microgotitas y aerosoles no duran mucho tiempo en el aire, pero contaminan superficies de mesas, paredes, barandas, etc. Y de allí pasan a las manos que tocan esas superficies. Para prevenir la dispersión del virus y la infección se indican medidas muy simples de implementar: limpieza y desinfección de las superficies y lavado frecuente de manos con agua y jabón. El detergente y el agua con jabón desarman de manera inmediata la estructura de los virus que poseen una envoltura lipídica (grasa) destruyendo eficientemente su capacidad infectiva. El alcohol al 70%, que puede usarse en gel por comodidad, y la lavandina, a razón de un pocillo de café por cada litro de agua, también destruyen al virus.
Debe evitarse en forma consciente el acto común de llevar la mano a la cara antes de lavarse las manos con agua y jabón.
La mano contaminada es casi tan efectiva como una jeringa a la hora de facilitar el ingreso del coronavirus a través de las mucosas de la nariz, la boca y los ojos.
Aislamiento e higiene, dos medidas simples no farmacológicas que resultan muy efectivas para disminuir notablemente las infecciones y evitar así la saturación del sistema de salud.

Considerando cuestiones tales como: la guerra comercial entre China y EEUU, la crisis financiera mundial, la necesidad planteada por el neoliberalismo de “solucionar” el problema de la súper población de adultos mayores, y también la crisis del calentamiento global. ¿Es posible que el coronavirus haya sido creado en un laboratorio, manipulado o impulsado y exagerado mediáticamente en función de determinados intereses?

Víctor Romanowski: Existen estudios científicos que analizaron estas especulaciones difundidas por algunos medios de comunicación y descartan de plano las posibilidades de una manipulación genética de virus relacionados con la COVID-19. Para ello, se aislaron cientos de virus de animales silvestres y pacientes, se determinó la secuencia de sus genomas y se analizaron las similitudes y diferencias mediante herramientas de bioinformática.
Con respecto al calentamiento global, de incidencia clara en el caso del dengue, o del avance en general del hombre sobre el medio ambiente, sí pueden establecerse relaciones con los virus. Un caso local es la fiebre hemorrágica argentina, que surgió en los años 50, cuando se amplió la frontera de los emprendimientos agrícolas. Se la llamó “mal de los rastrojos”, justamente porque el rastrojo es lo que queda después de cosechar el maíz o el trigo. Los granos que quedan en la superficie de la tierra son un alimento espectacular para los roedores silvestres. Y al aumentar la superficie de la pampa húmeda cultivada, aumentó también la población de roedores, que pueden soportar la infección del virus Junín, el agente etiológico de la fiebre hemorrágica argentina. Aumentaron las chances de contacto de los agricultores con esos roedores, se produjo la transmisión del virus desde el roedor al hombre, y así se expandió rápidamente la fiebre hemorrágica argentina.
El caso de los coronavirus, es un ejemplo de lo que llamamos infecciones emergentes. Se trata de virus que normalmente circulan en animales silvestres y entran en contacto con la población humana. Estos virus pueden haber sufrido mutaciones que los capacitan para infectar al ser humano. Pero esas infecciones no se producirían si el ser humano no avanzara sobre el medio ambiente y se acercara a esos nichos ecológicos donde no pertenece. Se trata siempre de animales silvestres que normalmente vivirían tranquilos sin entrar en contacto con los humanos. En el caso de China, se especula, se sospecha, porque no se sabe a ciencia cierta, que provienen de animales silvestres vivos llevados a los mercados, la gente que los manipula está en un contacto muy próximo y tiene más chances de infectarse.

Al 26/3/2020 el coronavirus tiene 502 infectados y 9 fallecidos en Argentina. En el mundo los infectados son 510.000 y los fallecidos: 23.004. Los países más afectados, según la cantidad de muertos son: Italia (8165); España (4145); China (3287); Irán (2234); Francia (1331); EE UU (1081).
La buena noticia es que parece haber una remisión en China, donde comenzó la pandemia. China tuvo 81.285 infectados y ya tiene hoy 74.051 recuperados. Si se considera que la pandemia comenzó allí a fines de diciembre de 2019, podemos darle a la peste una extensión promedio de tres meses, siempre que no colapse el sistema de salud u ocurra otro incidente.

Conclusión
Para atravesar las pestes sin morir en el intento, quedarse en casa. Millones de personas están haciendo cuarentena en el planeta. Calcular una extensión de dos meses. Morigerar la producción y el consumo. Soledad y solidaridad. Reuniones en redes, música, gimnasia, buen cine, buenos libros. Contemplar sin rencor esta experiencia única, jamás vista, y reflexionar sobre otro mundo posible.

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  1. Ver diario La Voz
    https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/otras-dos-muertes-y-pico-historico-de-casos-de-dengue-902-infectados
  2. Las fotos que ilustran esta nota fueron producidas por: Télam

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