Desgarra tu cuerpo en mí

Desgarra tu cuerpo en mí.
Rómpeme,
hazte una conmigo,
raja mis heridas hasta no quedar ninguna abierta y bésame,
muérdeme, desgájame;
rasga mis entrañas para arrojárselas a los caranchos,
a los pájaros que todo lo olvidan incluso nuestra memoria
como votiva ofrenda que lo que hacemos
no merece expiación alguna.

Desgájame en cuartos de hombre,
conviérteme en hombrecitos pequeños que reunidos no hagan uno;
búscame con tus manos hasta enlazar las mías
y álzate sobre mis pasos con tus pies
porque ya no puedo con este ardor adentro mío,
este ardor quemándome y por afuera el deshielo,
esta sed de desierto
escuálido
y por afuera la selva.

Arráncame de ti,
toma de mis venas flacas y extírpame tu nombre,
tu cuerpo de madreselvas y tu vientre
de canelas sobre el mío.
Escupe mi sangre en la tierra,
que tu boca rabiosa encuentre mi boca
y recorra todo mi cuerpo con tus labios furiosos.
Deja que penetre en lo profundo de tu espesura
porque esta vez te necesito,
y te necesito de veras.
Lo han matado al Nahuel,
han matado al hombre niño,
han matado al niño tigre[1].

Poema de Paulo Padrós Garzón, dedicado a Rafael Nahuel, joven mapuche de la comunidad Lafken Winkul Mapu, asesinado el año pasado durante un procedimiento realizado por las fuerzas de seguridad a cargo de la ministra Patricia Bullrich en la provincia de Río Negro.

El 24 de noviembre del año pasado, durante un procedimiento de desalojo en Villa Mascardi, ordenado por el  juez  federal Gustavo Villanueva, el grupo especializado Albatros de Prefectura nacional ejecutó por la espalda, con una  pistola ametralladora  MP5, a Rafael Nahuel. Según el informe de la autopsia la bala ingresó por un glúteo y se alojó en el tórax; el joven cayó al piso reclamando: “No puedo respirar, no puedo respirar…”. En ese momento, Fausto Jones Huala y Alejandro  González, integrantes de  la  comunidad mapuche, bajaron hacia  la  ruta  con su compañero en  gravísimo  estado.  Sin  embargo, ambos  fueron  detenidos  y  Nahuel  no  llegó nunca a recibir atención médica. Murió en medio del operativo. Al día de hoy se desconoce la identidad del autor material de este crimen y recién el lunes 29 de enero se informará sobre los peritajes realizados en las armas utilizadas en este operativo. La identidad de cada arma está determinada por las estrías que tiene, y que quedan marcadas en cada proyectil. A la única conclusión a la que arribaron los peritos es que la bala que mató a Nahuel está intacta, tiene las estrías indelebles. Esto podría arrojar alguna certeza en el entrecruzamiento de las armas secuestradas.

El 25 de enero, al cumplirse dos meses y un día del asesinato de Rafael Nahuel, la tradicional ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo se pobló de una multitud de organizaciones sociales y representantes de pueblos originarios exigieron al Gobierno nacional el inmediato esclarecimiento del crimen.  El mismo día, en que el presidente Mauricio Macri aseguró en el Foro de Davos que los sudamericanos somos dilectos descendientes de las Europas.
Desconoce el primer mandatario, la existencia de los pueblos originarios de nuestra América, al tiempo que olvida la población afrodescendiente, producto del tráfico de esclavos, que habita nuestro continente. La fuerza de trabajo africana constituyó una fuente de enriquecimiento para los colonizadores que, efectivamente, aunque fueron una minoría, eran de origen europeo.
Para ser más precisos, un mapa genético de la Argentina, realizado por expertos de la Universidad de Buenos Aires en 2005[2], arrojó que el 56% de la población de nuestro país desciende de pueblos originarios. En tanto que estudio del Centro de Genética de la Facultad de Filosofía y Letras de esta misma universidad, estimó que un 4,3 % de los habitantes de Buenos Aires y del conurbano tienen marcadores genéticos africanos. ​Finalmente, el Censo Nacional de 2010 estableció que la población afrodescendiente de Argentina alcanzaba el 0,4% de la población total, cuales el 92% eran afroargentinos en tanto que el 8% provenían de otros países, en su mayoría americanos.

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[1] El nombre “Nahuel” es  de  origen  mapuche, que  en  su  lengua  originaria llamada mapudungun, significa “gran felino”, en referencia al jaguar o yaguar, el  tercer  felino  más  grande  del  mundo. El nahuel estuvo  diseminado hasta  el  Siglo  XIX por  toda Mesoamérica  hasta  la  Patagonia.  Hoy  ha  desaparecido  en  vastas regiones, y en otras está en peligro de extinción.
[2] Clarín Sociedad  16/1/2005 EL MAPA GENÉTICO DE ARGENTINA | ESTUDIO DE EXPERTOS DE LA UBA. El 56% de los argentinos tiene antepasados indígenas. Lo determinaron mediante análisis genéticos. El resto de la población es de origen mayoritariamente europeo. Entre las personas que poseen huellas aborígenes en su ADN, el 10% es indígena puro.

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