El dilema de las redes sociales.

por Melina Schweizer

El documental El dilema social de las redes sociales (The Social Dilemma), de la plataforma Netflix, expone como las redes sociales son utilizadas para manipular, controlar y vigilar a los/as usuarios/as a través de algoritmos, a partir de los cuales se puede predecir conductas y compartamientos. También hace referencia a dilemas éticos tales como la relación de la salud mental y el uso de las redes sociales, las fakes news, el capitalismo de vigilancia y el terraplanismo entre otros tópicos sociales.

El dilema social de las redes sociales (The Social Dilemma)” invita a reflexionar sobre las dos caras de las redes sociales. Si bien estas tecnologías han producido cambios significativos en las relaciones humanas, algunos muy positivos. Debemos preguntarnos si como usuarios/as, alguna vez nos hemos detenido a leer la letra chica ¿Nos hemos acostumbrado descargar una APP sin revisar bien como funciona lo que estamos instalando en nuestros aparatos de computación?

Una profunda reflexión sobre la cara oculta de redes sociales a través del testimonio de ex/empleados/as que ayudaron a crear, programar, desarrollar, y diseñar los algoritmos manipulatorios. Ex programadores de plataformas como Facebook, Instagram, Twitter, Appel, Youtube, entre otras, hablan abiertamente sobre cómo operan estas compañías e introducen el dilema ético y existencial de las redes sociales desde un lugar técnico.

Las ciencias de la comunicación han estudiado y planteado cuales son las estrategias de manipulación mediática que predominan a través de los medios masivos. Noam Chomsky, filósofo y lingüista estadounidense, elaboró las diez estrategias más usadas para la manipulación de masas, una de estas establece que se debe conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismo se conocen.

Chomsky sostiene que en los últimos cincuenta años, el avance acelerado de la ciencia ha generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de las personas sobre sí mismas, y al parecer este tipo de técnica de manipulación ha sido aplicada a la perfección y con un mayor nivel de efectividad en las redes sociales.

En las redes sociales somos un producto para las empresas que compiten por el control, la influencia y el tiempo de sus usuarios. El dilema social de las redes sociales  invita a replantearnos si la tecnología puede ser más humana, a pensar si la industria tecnológica puede diseñar éticamente los productos que nos vende, como también expone la necesidad de una reglamentación y la sanción de leyes que protejan a los/as usuarios/as de prácticas no éticas.

También desnuda cómo estas herramientas creadas para conectar a las personas,  tienen como finalidad erosionar el tejido social. La influencia que ejercen las redes sociales en la subjetividad de las personas jóvenes es determinante: puede llegar a deprimirlas, alegrarlas e influir sobre su personalidad a través de los “me gusta” o “no me gusta” que receptan. Esta distorsión de la realidad, sumerge al individuo en una carrera por la aprobación de los demás, que puede desembocar en trastornos graves como el dismórfico corporal o la búsqueda irracional por parecerse a la imagen que ofrece el filtro fotográfico de alguna de estas plataformas.

Pero, tal vez el problema más serio que se plantea es el desarrollo del “Capitalismo de vigilancia” que no solo ha cambiado la forma de hacer política, sino la forma de comprender y vivir la cultura; a sabiendas de que muchos no son conscientes del panóptico en el que viven. El “Capitalismo de vigilancia” consiste en el rastreo infinito de la actividad de los usuarios que pertenecen a las distintas redes sociales y a partir del seguimiento exhaustivo los algoritmos construyen predicciones acerca del comportamiento de los usuarios.

GOOGLE no es solo un buscador, y FACEBOOK no es solo donde veo cómo viven mis amigos, ambas empresas de comunicación poseen un modelo de negocio cuyo principal objetivo es vender seguridad/certeza, y eso solo lo pueden hacer a través del dominio de la información, en este modelo de negocio compiten por tu atención.

El problema que generan estas industrias informáticas no tiene que ver con que vendan tus datos personales, o la adicción a la tecnología, las noticias falsas, la polarización, o el hackeo, sino con que cincuenta programadores de entre 25 a 30 años en California toman decisiones que pueden afectar a dos mil millones de personas. La influencia de las redes sociales es efectiva, está diseñada para que su visualización aumente su uso: tu permanencia y recomendación a tus amigos aumenta la pauta publicitaria, todos estos objetivos se apoyan en algoritmos que analizan todo lo que ves en internet, todo lo que subes.

Los servicios de internet no son gratis, las compañías pagan para que les muestren a los usuarios sus anuncios, entonces el producto real es el pequeño cambio gradual e imperceptible que sufre nuestra conducta y nuestro pensamiento.

Percibir cómo surgen y toman fuerza teorías conspirativas como la del terraplanismo o el COVID-19, mostrándonos la forma en que la mentira o las falsas noticias corren seis veces más rápido que las verdaderas, señalando que el sistema favorece a la información falsa, no porque quieran sino porque la información falsa ‘vende más y es menos aburrida’. Las redes sociales han transformado la era de la información en la era de la desinformación. En el caos.

Es imposible distinguir la mentira de la verdad porque los buscadores reconocen a los usuarios/as y le dan las respuesta orientada a sus gustos, y creencias. Los algoritmos están diseñados para mostrarnos lo que queremos ver. La inteligencia artificial nunca podrá solucionar el problema de las noticias falsas simplemente porque no está preparada para distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso.

The Social Dilemma, nos invita a ser cautelosos/as con las redes sociales, a reflexionar sobre las formas en que la inteligencia artificial  genera una percepción distinta de la realidad sin que los usuarios/as logremos percibirlo siquiera, con el único fin de vigilarnos, persuadirnos, y distraernos de la verdad. Hasta  transformarnos en adictos/as  útiles de un sistema de control y manipulación.

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