El remate de lo público

por Federico Coguzza

Con la pandemia del Covid-19 han proliferado un sinfín de imágenes distópicas. Sin embargo, hay una que dista de serlo: imaginar un gran cartel de “Se Vende” sobre la Ciudad de Buenos Aires. Entre 2007 y 2020, se privatizaron y vendieron más de 500 hectáreas de tierras públicas. La mayor descapitalización de bienes comunes en la historia de la ciudad. Algo así como cuatro veces Puerto Madero, símbolo de la oleada privatizadora de los 90´, que comparada con la gestión del combo Macri-Larreta resulta un juego de niños.
En paralelo, la Ciudad de Buenos Aires que multiplicó su deuda pública y no resolvió ninguno de los problemas estructurales, se encuentra en emergencia habitacional, ambiental, sanitaria y económica. En el distrito más rico de nuestro país, y una de las capitales con mayor presupuesto per cápita de la región, con un presupuesto equivalente a la ciudad de Roma o Madrid, 1 de cada 3 porteños es pobre, 1 de cada 7 no accede al agua potable y 1 de cada 6 no tiene acceso a la vivienda.

Un informe del Observatorio de Vivienda de la Ciudad del año 2018 da cuenta que el 35% de los hogares porteños son alquilados. En los últimos 14 años la proporción de hogares inquilinos creció 11 puntos porcentuales (pasó de 24% en 2003 a 35% en 2017), mientras que los propietarios decrecieron (64% en 2001 y 52% en 2017).

Un informe del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) realizado en 2019 en forma conjunta con organizaciones sociales y de inquilinos, indica que un 10% de los inmuebles porteños están vacíos en un territorio donde más de 300 mil personas viven en villas y asentamientos y 7.500 se encuentran en situación de calle. Según este documento, entre los años 2005 y 2018 en la Ciudad de Buenos Aires se construyeron más de 195 mil viviendas, de las cuales el 50% son lujosas y con fines especulativos.
Ahora bien, lo que hay detrás del extractivismo urbano que caracteriza estos años de gobiernos es lisa y llanamente el negocio inmobiliario. El 75% de la construcción de nuevas viviendas o ampliación en metros cuadrados se concentraron en las comunas más caras y densamente pobladas. La especulación inmobiliaria encarece la propiedad y vuelve inaccesible el acceso a la vivienda propia para los sectores medios y bajos.

Noticias de ayer y hoy
El pasado 8 de octubre la Legislatura Porteña aprobó, en lo que se denomina la primera lectura,1 un proyecto de ley que autoriza la construcción de un exclusivo barrio naútico en la Costanera Norte, en el predio conocido como Costa Salguero, con edificios de entre 18 y 29 metros de altura, destinados al 5% de los sectores de mayores ingresos.

Si bien la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativa y Tributario de la Ciudad decidió hacer lugar al recurso de apelación impuesto por el Observatorio del Derecho a la Ciudad, cabe aclarar que la sentencia no suspende el tratamiento del proyecto de ley, sino que establece que hasta la finalización de la causa judicial no se puede vender el predio.
En diálogo con Periódico VAS, Eva Kousovitis, ingeniera hidráulica graduada en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires y Coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria afirmó: “La privatización, reprivatización y venta de la Costanera comenzó hace más de 30 años, en la década del 90´ cuando se privatizaron 32 hectáreas entre Costa Salguero y Punta Carrasco. Esta última fue concesionada por 20 años en 1988. En 2008 Mauricio Macri, entonces jefe de gobierno de la Ciudad, prorroga a través de diferentes decretos la vigencia de esta concesión. En 2016 las empresas concesionarias de Punta Carrasco pagaban un valor irrisorio de $5 el metro cuadrado. En el caso de Costa Salguero, as tierras más costosas de la Ciudad de Buenos Aires, el canon era de $1,5. Cuando todo parecía indicar que tantas décadas de privatización de la Costanera llegaban a su fin, la Legislatura porteña aprueba en abril de 2018 la ley 5.921 que crea el Distrito Joven, autoriza también a reprivatizar la Costanera por 10 años, rellenar el Río de la Plata y crear 5 sectores, entre ellos Costa Salguero. El devenir de las sucesivas reprivatizaciones parecía no tener fin hasta el año pasado, cuando el 5 diciembre de 2019 se aprueba la ley 6.289 que habilita la venta definitiva de 17 hectáreas de Costa Salguero.”
La Constitución de la Ciudad establece que los terrenos forman parte del entorno ribereño que es público y de libre circulación, es decir, conforman un parque. Un triunfo en la lucha de asambleas ciudadanas y ambientales, que podría verse opacado si se sanciona una normativa urbanística que avala el avance inmobiliario sobre estos predios costeros.

Consultado por Periódico VAS, Jonatan Baldivieso, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, sostuvo que “Esto representa un fraude democrático, por un lado, porque durante 30 años la ciudadanía ha luchado por sus deseos de recuperar la mirada del río, y por el otro, porque también ha peleado para que la Costanera sea un parque público, contenido y expresado en normativas. Luego de las concesiones de los 90´, se votaron dos ordenanzas que establecían que los espacios verdes no podían ser reprivatizados. Además, se estableció que la rambla de la Costanera norte debía ser de acceso libre y gratuito. Aspecto que se consolidó en el artículo 8 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Luego en el 2009 se autorizó y se aprobó el plano urbano ambiental donde se reconoce que la Costanera es un gran parque público. Ahora el Gobierno y la Legislatura quieren desconocer esas conquistas, la necesidad del espacio verde, la recuperación de la mirada de cara al río. Esta desconexión que tuvo la Ciudad con el río a partir de las privatizaciones, en vez de ser resuelta aprovechando que vence la concesión, se quiere mantener para ofrecérsela a los sectores más concentrados de la economía de la Ciudad.”

El espacio abierto como carencia
El arquitecto Rodolfo Livingston sostiene que “así como la música y las palabras necesitan de los silencios, el espacio habitable necesita de vacíos, plazas, verde, juego para niños. Porque el espacio abierto no debe ser percibido como una carencia sino como una presencia, y sumamente necesaria.”

En relación con esto, Eva Kousovitis, afirma: “La Ciudad de Buenos Aires es una de las capitales del mundo con menos espacio verde por habitante y con mayor desregulación del mercado inmobiliario. Mientras los estándares internacionales establecen como saludable que tengamos un árbol cada 3 habitantes, en la Ciudad de Buenos Aires tenemos uno cada 7 habitantes; mientras los estándares internacionales establecen como saludable es que los centros urbanos tengan 10 metros cuadrados de superficie verde por habitante, en la Ciudad de Buenos Aires tenemos un promedio tan solo 6 m2, mientras que en las villas, asentamientos y barrios populares tenemos 0,1 m2. La Ciudad de Buenos Aires tiene dos amenazas naturales: las inundaciones y las olas de calor. Por lo tanto, es un contrasentido, en el marco de la agenda climática, privatizar el borde costero. El borde costero debe destinarse a un espacio verde público, para poder regular la temperatura, mitigar las olas de calor; las inundaciones y permitirnos, además, poder afrontar un eventual ascenso del nivel del Río de la Plata. En este sentido, la venta del predio de Costa Salguero no solo es la pérdida definitiva de una parte la Costanera, que tendría que ser patrimonio del conjunto de la ciudadanía para su disfrute irrestricto, sino que también es el inicio de la densificación poblacional y constructiva a lo largo de todo el eje costero.”
La gestión del combo Macri-Larreta ha tenido un eje arquitectónico que se basa en entender la política como el arte de hacer de lo público algo privado. El único uso que se le ve a la tierra es el que genera rentabilidad y ganancia a los desarrolladores inmobiliarios. Con otro eje no menor: evitar el uso social y cultural de los espacios verdes. “La Ciudad necesita más espacios verdes y más superficie de espacios verdes,” sostiene Baldivieso, y agrega que “el Gobierno cambió los indicadores con los que mide estos datos, si antes eran los metros cuadrados, ahora es la distancia que hay desde tu vivienda, o sea hacen una plazoleta a cuatro cuadras de tú casa y el dato varía.”

Según el informe “La Década vendida. Política de suelo de las gestiones PRO en la Ciudad: enajenación de dominio público y negocios inmobiliarios”, elaborado por el legislador del Frente de Todos Matías Barroetaveña y su equipo de asesores de política urbana, en la superficie de tierra desafectada de la Ciudad se podrían haber construido viviendas para 86.275 personas, teniendo en cuenta que el tamaño promedio de los hogares es de 2,4 integrantes, según datos del Censo. O, si se toma el tamaño promedio de los hogares en villas, que a 2019 era de 4,5 integrantes, se podrían haber desarrollado viviendas para 161.766 personas. O se podrían haber ampliado los espacios verdes de la ciudad en un 39,7 por ciento.”

Algo está por pasar. Algo está por venir
Sin embargo, y a pesar de todo, la Inmobiliaria Larreta S.A no deja pasar oportunidad para seguir haciendo negocios con los desarrolladores inmobiliarios. Mientras en la Legislatura se suma al temario de tratamiento otra excepción urbanística que permita la construcción de una torre de departamentos de lujo de 50 pisos en Juana Manso al 300; en el Parque La Isla de La Paternal, segundo pulmón verde la ciudad, se ha comenzado a construir un megaproyecto de once torres.
Según Jonatan Baldivieso “en los últimos años, el Gobierno se ha focalizado en dos sectores: por un lado, la Costanera, en realidad todo el entorno ribereño, donde se otorgó un usufructo de 75 años para el Tiro Federal y ya se autorizó la venta. De hecho, se está vendiendo de a poco, por parcela. Mientras que el otro enfoque ha sido el conocido Parque Guillermo Brown en la Comuna 8, otro pulmón metropolitano de la Ciudad (que comprende al Parque Roca, Parque de la Ciudad, Parque de la Victoria, Autódromo y el Parque Indoamericano). Un sector que se ha fragmentado y destruido, y paulatinamente está desapareciendo.”

Por su parte, Eva Kousovitis, para quién “los 13 años de la gestión Macri-Larreta en la Ciudad de Buenos Aires consolidó un modelo urbano basado en la concentración del suelo urbano y en la precarización de todas las dimensiones de la vida urbana”, advierte que “el Gobierno de la Ciudad ha comenzado la proyección del colector cloacal norte para poder abastecer de servicios sanitarios a los futuros emprendimientos inmobiliarios que van a construirse sobre las tierras públicas vendidas. Este colector se va a desarrollar desde Vicente López y va ir colectando los desagües cloacales de los suntuosos desarrollos inmobiliarios costeros hasta Dock Sud. Este colector que va a pagar el conjunto de la ciudadanía porteña se estima en 160 millones de dólares, mientras tanto los porteños y las porteñas que habitan las villas continúan sin acceder al agua potable.”

“Imaginemos una ciudad toda de edificios, toda de autos, todo ruido, todo tapado con carteles, todo cemento. ¿Sería habitable?”, se preguntó hace años Livingston para concluir: “Quizás sea por eso que los porteños necesitamos tanto de las escapadas. Cuando sabemos que sólo se escapan los prisioneros”.

1. El artículo 90 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece que las leyes que modifican el Plan Urbano Ambiental deben ser sancionadas bajo el procedimiento doble lectura, una vez celebrada la audiencia pública correspondiente.

3 comentarios en “El remate de lo público”

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