La Ciudad profundiza el ajuste en su Presupuesto 2027

El proyecto enviado a la Legislatura confirma una tendencia de recortes en áreas sociales clave: siete de nueve sectores caen frente a 2026 o siguen por debajo de 2023. Vivienda pierde más del 50% de su presupuesto real, Cultura retrocede 17% y los niveles obligatorios de Educación vuelven a ajustarse. Salud crece por obras, pero los hospitales recortan personal y gasto operativo. Desarrollo Social aumenta, aunque baja la ayuda a los comedores comunitarios y se terceriza la atención a las personas en situación de calle. Un presupuesto que redefine las prioridades del gasto público porteño al tiempo que profundiza el ajuste.

por Cristina Peña

El proyecto de Presupuesto 2027 que el Ejecutivo porteño envió a la Legislatura confirma una tendencia que se viene consolidando desde 2024: la Ciudad recorta o mantiene congelado el gasto en la mayoría de sus áreas sociales, mientras concentra aumentos en infraestructura y en programas tercerizados. El análisis programático realizado por el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) junto al Observatorio Económico de la Ciudad (OEC) muestra que siete de nueve sectores reducen su presupuesto frente a 2026 o permanecen por debajo de los niveles de 2023.
El diagnóstico es contundente: Vivienda pierde más de la mitad de su presupuesto real respecto de 2023, Cultura cae 17%, Educación se mantiene congelada y Seguridad continúa 9% abajo. En contraste, Salud y Desarrollo Social muestran incrementos, aunque con matices que revelan un deterioro en áreas sensibles.

Educación: El ajuste se concentra en los niveles obligatorios
El Ministerio de Educación queda prácticamente igual que en 2026, pero 3,6% por debajo de 2023, lo que equivale a 162 mil millones menos en términos reales. El recorte se concentra en los niveles obligatorios: Primaria, Inicial y Adultos pierden alrededor del 15% respecto de 2023, y vuelven a caer en 2027.
Mientras tanto, crecen los créditos para edificios escolares y comedores, aunque el informe advierte que el aumento en comedores se mide sobre una base subejecutada: a junio de 2026, la Ciudad había gastado 7% menos que el año anterior.

Salud: más infraestructura, menos hospitales
El presupuesto de Salud sube levemente (+0,4%), pero la red hospitalaria —el corazón del sistema— pierde 4,3% frente a 2026 y queda casi 10% por debajo de 2023 si se excluyen insumos que ahora se compran de manera centralizada.
El dato más preocupante es el gasto en personal: 34 de los 36 hospitales tienen menos recursos para su plantel que en 2023, con caídas que llegan al 24% en algunos efectores. Esto ocurre en un contexto de mayor demanda y presión sobre el sistema público.
En paralelo, crecen los fondos para infraestructura (+106% vs. 2023) y para los centros de salud barriales (CeSAC), que aumentan un 27%.

Desarrollo Social: más gasto, pero menos para comedores comunitarios
El área social crece 4% frente a 2026, impulsada por dos programas: Ciudadanía Porteña y Asistencia Integral a los Sin Techo. Sin embargo, el principal programa alimentario comunitario, Grupos Comunitarios, cae 13% frente a 2026 y 19% respecto de 2023.
El programa Sin Techo es el que más crece: se multiplica por 3,7 desde 2023, pero el informe advierte que el 95% del gasto se destina a hogares de ONG y servicios contratados, mientras el personal propio se reduce en un 31%. La Ciudad amplía la atención, pero lo hace casi exclusivamente a través de terceros.

Vivienda: el derrumbe más profundo del presupuesto
El sector de Vivienda es el más golpeado del Presupuesto 2027. El gasto cae 21,5% frente a 2026 y queda 52,8% por debajo de 2023, incluso por debajo del nivel de 2024, año del mayor ajuste.
Los programas de urbanización y mejoramiento habitacional sufren recortes drásticos: Integración y Transformación de Villas (IVC) presenta una caída del 69,9% en relación con 2023. En materia de infraestructura y vivienda, el Barrio Mugica tendrá un recorte del 85,7% respecto a 2023. Mientras que los créditos para la vivienda que se otorgan según dicta la Ley 341 sufrirán una merma del 37% respecto al presente año. El informe destaca un dato alarmante: «El mejoramiento de viviendas en el barrio Mugica pasó de 99 mil millones en 2023 a apenas 8 mil millones en 2026, una caída del 92%».

Cultura: caída sostenida y profundización del ajuste
El ajuste en el área de cultura se consolida como uno de los más profundos del presupuesto. El Ministerio de Cultura sufrirá un recorte de 7,6% frente a 2026, acumulando una pérdida del 17% respecto de 2023.
Los programas sustantivos muestran caídas severas: El Complejo Teatral de Buenos Aires sufrirá una baja presupuestaria del 46% en comparación con el año 2023. Museos de la Ciudad, junto al rubro Música, presentan una caída del 53% cada uno. Festivales habrá pocos en 2027, pues el presupuesto para los mismos se reducirá en un 75%. Por último, la emblemática Usina del Arte sufrirá un recorte del 63,8%.

Transporte, Seguridad y Espacio Público en baja
Estos tres rubros presentan recortes y estancamientos: Transporte cae 12% frente a 2026, aunque sigue por encima de 2023 por obras previas. Seguridad permanece congelada frente a 2026 y 9% por debajo de 2023. Higiene y Espacio Público recorta 4,8%, afectando recolección, reciclado y mantenimiento urbano.

La tendencia estructural se concentra en menos Estado directo y una mayor tercerización, señala el análisis del CEPA que muestra tres patrones transversales en la iniciativa. En primer término, la caída del  gasto en personal, especialmente en hospitales, educación y programas sociales. En segundo lugar, la creciente tercerización de servicios esenciales, como la atención a personas en situación de calle. Y, por último, la prioridad volcada a infraestructura por sobre programas de prestación directa.

El Presupuesto 2027 profundiza un modelo de gasto que reduce la inversión en áreas sociales estratégicas —educación obligatoria, vivienda, cultura, salud hospitalaria— mientras aumenta partidas de infraestructura y programas tercerizados. La Ciudad llega a 2027 con niveles de gasto real inferiores a 2023 en la mayoría de los sectores, y con un deterioro acumulado que impacta directamente en la calidad de los servicios públicos.

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