Los drones no identificados que nadie controla

por Antonio Lizzano

Las pequeñas aeronaves que sobrevolaron el cielo de Buenos Aires el mediodía del jueves 23 de octubre no eran ovnis. «El hexacóptero que sobrevoló la zona de Costanera Norte en horas del mediodía pertenece a una productora contratada por la Empresa», afirmó el comunicado enviado por la empresa Autopistas Urbanas (AUSA) ante el incidente protagonizado por dos drones que sobrevolaron la zona de Aeroparque y obligaron al cierre de la terminal por 45 minutos, ante el peligro que corrían los vuelos que llegaban o salían del lugar. “En su vuelo, el hexacóptero tomó imágenes de la avenida costanera Rafael Obligado”, precisó el informe enviado por la Empresa y agregó: “La Empresa a cargo de los trabajos está especializada en este tipo de producciones, y ya en otras oportunidades habían sido realizada actividades similares en la zona sin que se generen inconvenientes”.

Los drones son pequeñas aeronaves con una determinada autonomía de vuelo que suelen filmar objetivos; sus modelos más avanzados fueron utilizados por el ejército de Estados Unidos en Afganistán para eliminar objetivos militares. No sólo pueden filmar, sino también pueden convertirse en eficientes armas de matar, con la ventaja de que son manejados a distancia, sin riesgo alguno para su operador. La capacidad de acción y la ventaja de volar los hace llegar a lugares donde las videocámaras no pueden, se limita el espacio privado y su uso genera controversias. No existe en el país una regulación sobre esta tecnología.
A fines de mayo, un grupo de legisladores presentó en un pedido de informes al Gobierno de la Ciudad para saber “si es cierto que la Policía Metropolitana está produciendo drones para videovigilancia y si tiene la voluntad de comenzar a utilizarlos en las próximas semanas”.
Los legisladores que realizaron el pedido de informes, Gustavo Vera, Pablo Bergel, Jorge Taiana, Alejandro Bodart, Gabriela González Gass, Pablo Ferreyra, Edgardo Form, Marcelo Ramal y Susana Rinaldi no tuvieron una respuesta oficial.
Por eso, el 12 junio, se presentó en la Legislatura, un proyecto para regularlos. En el proyecto se deja en claro el uso que podrán tener los drones: “Su utilización debe ser autorizada por un juez, y limitarse al vuelo con carga de videocámaras para la captura de imágenes, que colaboren con el trabajo en zonas con situación de emergencia real, producto de incidentes mayores que pongan en riesgo la integridad física de las personas y los bienes”.
Por su parte, Alejandro Fabri consideró que la situación de los drones es muy parecida a la de las cámaras de seguridad. “Los drones siguen el mismo camino que las cámaras porque se manejan de manera autoritaria. Si se manejaran democráticamente serían una herramienta útil. Para que esto suceda la información debe ser abierta a los ciudadanos y no cerrada, como ocurre ahora. Si la tecnología no se democratiza termina afectando las libertades del ciudadano. Democratizar significa tener leyes que regulen estas tecnologías. Por eso es imprescindible saber para qué se utilizan los drones”, le dijo Fabri a Periódico VAS.

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