Madres

por Mariana Menzulio

Hace 41 años Azucena, Berta, Haydée, María Adela, Julia, María Mercedes, Cándida, Delicia, Pepa, Mirta, Kety, Raquel, Elida, Rosa, María,  y una joven que no dio su nombre hacían pública la desaparición forzada en la Plaza de Mayo, ese lugar en donde desde el 30 de abril de 1977 las Madres de Plaza de Mayo paren a sus hijos en cada «ronda».

Estas historias fundacionales, que comenzaron a contarse aquel 30 de abril, fueron el comienzo de una búsqueda que no termina y clama justicia porque para las Madres sus hijos no están muertos ni van a morir nunca.

La Madres, con un pañuelo blanco en la cabeza, que luego llevó los nombres de sus hijos, comenzaron a girar alrededor de la Pirámide de Mayo. Y hoy siguen girando como todos los jueves en la histórica «ronda de las Madres».

En la presentación de su página web la Asociación Madres de Plaza de Mayo dice: «El horror no sabe que esas mujeres contenían dentro imágenes, fotos, ademanes, pasos, voces de sus hijos; no las hace indestructibles, pero sí indomables, y las entrega a un sino que ya no podrán detener».

Y las Madres-Línea Fundadora dicen: «en un principio nos preguntábamos `¿a vos te pasa lo mismo que a mí?`, no nos importaba, ni nos importa, la ideología, ni la religión, ni la condición social de cada una, marchábamos unidas en el desgarro por el dolor del hijo ausente, enloquecidas porque nos habían arrebatado lo más entrañable». «Con el tiempo el dolor se transformó en lucha y la lucha en resistencia activa que lejos de paralizarnos, nos movilizó y nos dio valor», enfatizan.

Esa lucha y ese valor hizo que tres de las primeras madres: Azucena Villaflor, María Eugenia Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga fueran víctimas del accionar terrorista como  sus hijos.

Las tres fueron secuestradas en diciembre de 1977 por un grupo de tareas de la Marina, llevadas a la ESMA, torturadas y arrojadas vivas al mar.

El 20 de diciembre de 1977 sus cuerpos aparecieron en las costas de Santa Teresita, que fueron enterrados como N.N. en el cementerio de General Lavalle. En 2005 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos, tres de los cuales correspondían a las madres y ellas recuperaron sus nombres.

«Nuestros hijos tienen nombre. Nuestros hijos son y están, todos tienen nombre y apellido, son Beatriz, Juan, Carlos, Irene, Susana…. y son los 30.000 que no sólo están en el recuerdo sino en la vida misma, en la construcción diaria de la memoria colectiva», dicen las Madres-Línea Fundadora.

Azucena Villaflor, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Gard, Delicia González, Pepa García de Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Elida de Caimi, una joven que no dio su nombre, María Ponce de Bianco y Rosa Contreras, parieron las Madres de Plaza de Mayo en el lugar donde nació la Patria.

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