Matías Alarcón: “Hago teatro porque la realidad no tiene sentido”

 por Mei Kisz

La propuesta de “Barvarie (con v corta)” no resulta ajena a quienes conocen de cerca la realidad social argentina. En sus personajes pueden reconocerse situaciones cada vez más frecuentes: un padre docente que ve disminuidos sus ingresos a medida que cierran cursos, una madre que acaba de perder su empleo y un hijo convertido en un adolescente tardío absorbido por el celular y las redes sociales. La obra parte de estas tensiones cotidianas para poner en escena la organización actual de la sociedad. Porque, como explica Matías Alarcón, dramaturgo y actor de la obra, en diálogo con Periódico VAS: “La realidad es un sinsentido y uno necesita expresarse de alguna manera, criticarla. Crear una obra como esta es mi forma de hacerlo”.

Con esta mirada crítica, “Barvarie (con v corta)”, obra que se presenta los sábados de septiembre a las 18:00 horas en Fandango Teatro, ubicado en Luis Viale 108, construye, desde el grotesco y la sátira, una ficción a partir de la realidad. En ella, se expresa una disputa generacional que excede las diferencias familiares. En un extremo se encuentran los libros, la educación, la capacidad de argumentar y la necesidad de comprobar los hechos. En el otro, las redes sociales, los algoritmos y una nueva forma de construir legitimidad en la que las visualizaciones, los seguidores y la popularidad parecen suficientes para determinar qué merece ser considerado verdadero.

Así, “Barvarie (con v corta)” pone en discusión qué sucede cuando la popularidad comienza a ocupar el lugar de la argumentación y cuando aquello que circula más rápidamente parece adquirir, por el solo hecho de ser primicia, el carácter de verdad. Mientras la situación económica de la familia se deteriora, también se pone en juego otra batalla: la posibilidad de conservar la dignidad y sostener una manera de pensar en un contexto donde las certezas parecen estar cada vez más condicionadas por las lógicas de las redes.

Mei: Pregunto por algo que aparece en la obra: ¿Nos está tapando la mierda?
Matías: Sí. Hay una degradación. La popularidad le gana al conocimiento. La gente hace un culto de informaciones falsas. En nuestra profesión pasa que es más importante cuántos seguidores tenés que saber actuar. Con esas ideas empecé a escribir la obra. Y, sí, me parece que todo eso es que nos tape un poco la mierda

Mei: En la narrativa de “Barvarie” aparecen tres posiciones fuertes. Está el padre, docente, que tiene cada vez menos trabajo y no sabe cómo llegar a las personas con el conocimiento. Está el hijo, que pasa de estar sentado sin hacer nada a tener un éxito fugaz en las redes sociales. Y la madre, que en el medio dice, bueno, estamos en esta y nos toca vivir. Hay ahí una tensión planteada desde la construcción de los personajes.
Matías: Los personajes están bien marcados. Alberto, que es el profesor y el padre, es el que se va a hundir. Es él el que empieza a conocer esto de las mentiras que hay en las redes y empieza a chocar generacionalmente. Él se mete en el mundo de las redes y pierde porque no sabe cómo usarlas y porque no puede creer las respuestas que hay en la virtualidad.
Por otro lado, está la madre, la más pragmática. Es la que lleva a Alberto a la cruda realidad. Le dice: “Nos estamos cagando de hambre, nos van a desalojar en cualquier momento. Renunciá a la dignidad y salvá a tu familia”. Es tremendo y en algún punto refleja algo muy profundo. La gente renuncia a su dignidad por hambre. Muchos terminan saliendo a robar. Que está mal, pero la gente ya no sabe qué hacer. Y el problema no es esa persona que sale a robar, el problema es más profundo, es que la gente se está cagada de hambre.
Bueno, estamos en esa: una degradación total de todo.

Mei: En el medio también está esta cuestión de que nos terminan gobernando las métricas, los likes. Hay un personaje que hace políticas públicas a partir de comentarios de redes sociales.

Matías: Es lo que se está viendo. La política real de ahora es eso. Hay candidatos que tienen puestos por medir bien en redes. En la obra el encargado del edificio asciende políticamente sin hacer nada. Alberto, mi personaje, le dice: “No hiciste nada para llegar a donde estás”. Y eso es lo que pasa. Hay gente que no hizo nada más que medir bien en TikTok o en YouTube. El problema es que eso se vuelve en política real. Acá, en Argentina, pero también a nivel mundial.

Mei: ¿Cómo funciona el humor en relación con eso? Porque nos reímos mucho viendo la obra, pero en realidad estamos viendo algo tremendo.

Matías: Eso es lo lindo del género grotesco: reírse llorando y llorar riendo. Reírse de la miseria. Es como en “Esperando a la carroza”, que cuando termina dice: “¿De qué te reís?”, “De nosotros”. Es eso. Nos reímos de la mierda que nos tapó.

Mei: Si nos reímos, es porque en el fondo estamos entendiendo la crítica social y estamos viendo ciertas cuestiones que nos atraviesan. Porque de otra forma no nos daría gracia.

Matías: Uno se ríe porque se reconoce en esas situaciones o reconoce la realidad. Cuando este profesor hace un vídeo de TikTok y habla sobre San Martín que cruza Los Andes, da una información educativa, y le contestan: “Cállate, viejo puto”. ¿Qué está pasando?, ¿cómo puede ser? Ese es un momento en que la gente se ríe mucho porque reconoce la realidad, que es tremenda.

Mei: También en las transiciones entre escenas hay una representación de las personas que se quedan en la oscuridad mirando las pantallas de los teléfonos. En momentos como ese la obra nos enfrenta con algo propio.

Matías: Las transiciones fueron lo último que se nos ocurrió y quedó esta versión en la que las personas sostienen la pantalla como zombis. Y sí, lamentablemente todos estamos así. Yo también uso TikTok; —hay que conocer al enemigo—. Voy al baño y me siento con TikTok e Instagram y me paso un rato ahí. Estamos todos metidos en eso. Hay gente que la sabe pilotear. Pero la mayoría de la gente no.
Y es peligroso. Uno tiene que tener criterio propio, verificar las cosas. Antes, en la época de los diarios impresos, existían las fake news. Ahora con las redes se potenció.

Mei: Y con la inteligencia artificial ya ni siquiera sabes qué es verdad.

Matías: Hay que verificar todo. Porque con la inteligencia artificial te venden muy bien la mentira. Teorías como la de la tierra plana puede tener muchos argumentos en internet. Es peligroso. Está bien armado.

Mei: ¿Qué lugar pensás que tiene el teatro en el medio de todo esto?

Matías: El teatro nunca va a morir por más que salga el cine Super 8 o las nuevas plataformas. El teatro sobrevive porque es algo vivo. Vivo y efímero. Pasa una vez y cada función es distinta, aunque sea la misma obra. Esa magia no se puede matar.
En mi caso, hago teatro porque la realidad no tiene sentido. Yo necesito escribir otras realidades posibles. Y esta oportunidad que tenemos de expresarnos artísticamente es maravillosa. Eso es lo lindo de hacer teatro. De hacer, crear, escribir. Además, hago teatro para que mi niño interior siga vivo y no lo mate la realidad de los adultos.

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