Mondongo vuelve a sorprender

Una década de trabajo silencioso, papeles cortados y un baptisterio en movimiento

En el corazón del microcentro porteño, ArtHaus vuelve a encender la escena cultural con Pintura Cortada, la nueva exposición del Grupo Mondongo —la dupla integrada por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha— realizada en colaboración con el escritor y dibujante Sergio Bizzio. La muestra, que reúne 108 obras creadas a lo largo de diez años bajo un método colectivo, rotativo y casi ritual, confirma una vez más la potencia experimental de uno de los

¿Quiénes son Mondongo?

Fundado en 1999, el Grupo Mondongo se consolidó rápidamente como una de las propuestas más disruptivas del arte contemporáneo argentino. Su nombre —tomado del guiso popular— funciona como declaración estética: una mezcla de materiales, técnicas y referencias que desafían las jerarquías tradicionales del arte. A lo largo de su trayectoria han trabajado con plastilina, hilos, panes, galletitas, balas, oro, vidrio, y una infinidad de materiales no convencionales, siempre con una precisión obsesiva y un espíritu lúdico.

Sus obras han sido exhibidas en museos y galerías de España, Estados Unidos, Francia, Alemania, México y China, y forman parte de colecciones públicas y privadas de relevancia internacional. Aunque las notas consultadas no detallan premios específicos, la presencia sostenida del colectivo en instituciones globales y su participación en ferias y bienales los posicionan como referentes indiscutidos del arte argentino contemporáneo.

Pintura Cortada: diez años, tres autores y un método casi secreto

La nueva serie presentada en ArtHaus nació hace una década, cuando Laffitte, Mendanha y Bizzio comenzaron a reunirse alrededor de una mesa rectangular. Cada uno ocupaba siempre el mismo lugar. Cada uno iniciaba un dibujo. Y, sin hablar, lo pasaba al siguiente en sentido horario. El silencio era parte del procedimiento; la música, un cuarto integrante.

El resultado: 108 piezas de papel cortado, realizadas con papeles industriales de colores saturados, algunos brillantes, que evocan tanto los cut-outs de Henri Matisse como la estética surrealista y la teoría del color de Johannes Itten, figura clave de la Bauhaus.

Los títulos —propuestos por Bizzio y votados por los tres— funcionan como un poema expandido, cercano a la poesía automática de la Generación Beat. Cada obra, enmarcada en pana y madera negra, parece un fotograma detenido donde conviven figuras humanas, criaturas oníricas y escenas que bordean lo narrativo y lo enigmático.

En el centro de la sala, una presencia inquietante: Luciana, la muñeca-bruja creada entre 2014 y 2017, repintada para esta ocasión y suspendida del techo, sosteniendo la última obra de la serie. Su rostro multicolor y sus ojos rojos iluminados refuerzan la atmósfera inmersiva de la instalación.

El Baptisterio de los colores: una obra viva que vuelve a transformarse

En el nivel más alto del edificio, ArtHaus inaugura simultáneamente la Transformación II de El Baptisterio de los colores, una obra monumental adquirida para exhibición permanente. Compuesta por 3.276 bloques de plastilina polícroma, amasados manualmente a partir de mezclas de colores primarios, secundarios y acromáticos, la pieza es —por definición— una obra en movimiento: los bloques pueden intercambiarse para generar nuevas configuraciones.

Esta segunda transformación presenta dos ojos enfrentados, construidos a partir de contrastes de colores complementarios y juegos de claroscuro. La obra, que Mondongo concibió originalmente en 2021, dialoga con la muestra de papeles cortados al poner en primer plano la mutabilidad de la materia y la idea de que toda imagen es un estado transitorio.

Entre la experimentación y el regreso a lo pictórico

Las notas especializadas señalan que Mondongo atraviesa un momento de búsqueda: un alejamiento parcial de la plastilina —material emblemático del grupo— y un acercamiento a técnicas más pictóricas, sin abandonar la experimentación radical que los caracteriza. Pintura Cortada parece condensar ese espíritu: un trabajo que, según Laffitte, “los conecta con la alegría del hacer”, lejos del sacrificio y la intensidad técnica que suelen demandar sus obras monumentales.

Las muestras pueden visitarse:

  • De martes a domingo, de 13 a 20 h
  • Visitas acompañadas: viernes, sábados, domingos y feriados a las 17 h
  • Entrada libre y gratuita
  • ArtHaus — Bartolomé Mitre 434, Ciudad de Buenos Aires

 

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