Ni el Día de la Madre salvó las ventas

Cinco años consecutivos de caída y comercios que resignan ganancias para vender

por Melina Orquídea

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 1,4% interanual durante el Día de la Madre de 2026. El ticket promedio fue de $63.197 y cuatro de los seis rubros relevados registraron bajas. Las promociones y las cuotas permitieron sostener operaciones, pero no alcanzaron para revertir la debilidad del consumo.

El Día de la Madre, una de las fechas comerciales más importantes del calendario argentino, volvió a dejar un resultado negativo para los pequeños y medianos comercios. Según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas cayeron 1,4% respecto de 2025, medidas a precios constantes, y acumularon su quinto retroceso interanual consecutivo para esta celebración.

El dato resulta especialmente significativo porque las ventas disminuyeron pese a las promociones, los descuentos y las facilidades de financiación que ofrecieron los negocios para atraer compradores. La fecha consiguió generar movimiento comercial, pero no modificó una tendencia caracterizada por presupuestos familiares restringidos y una creciente selección de los gastos.

El ticket promedio alcanzó los $63.197, aunque esa cifra expresa el valor nominal de las operaciones realizadas y no permite, por sí sola, determinar si las familias gastaron más o menos que el año pasado en términos reales. Para evaluar la evolución del consumo, resulta más relevante la variación de ventas ajustada por precios, que fue negativa.

La encuesta también muestra que el problema no se limita a la cantidad de operaciones. Para concretar ventas, muchos comerciantes debieron ofrecer rebajas de hasta el 20%, promociones de dos o tres productos por el precio de uno y financiación en cuotas. Esas herramientas ayudaron a sostener la facturación, pero también redujeron los márgenes de rentabilidad.

Cinco años de caídas: el consumo no consigue recuperarse

La sucesión de cinco resultados interanuales negativos constituye una señal de debilidad persistente del comercio minorista durante esta celebración. No significa que las ventas hayan caído exactamente en la misma proporción todos los años, pero sí que cada edición registró un volumen real inferior al de la anterior.

La información cualitativa recogida por CAME permite comprender cómo se manifiesta esa restricción en las decisiones de compra. Los consumidores buscaron artículos de menor precio, postergaron adquisiciones importantes y recurrieron a promociones para ajustar el gasto al dinero disponible.

La festividad tampoco tuvo la capacidad de modificar sustancialmente el balance mensual de la mayoría de los establecimientos. El 39,9% de los comercios consideró que su impacto fue moderado y otro 31,7% señaló que contribuyó a las ventas, aunque sin cambiar el panorama general. Un 19,3% afirmó que no tuvo incidencia y apenas el 9% la calificó como determinante para su actividad.

En otras palabras, solo alrededor de uno de cada once comercios encontró en el Día de la Madre un impulso decisivo para sus ventas del mes. Para la mayoría, la celebración representó un ingreso adicional limitado, insuficiente para compensar las dificultades comerciales habituales.

Además, el 32,5% de los establecimientos vendió menos de lo previsto, frente al 16,2% que superó sus expectativas. Aunque el 51,3% obtuvo resultados acordes con sus estimaciones, el balance muestra que los desempeños negativos fueron aproximadamente el doble de frecuentes que las sorpresas positivas.

Los regalos más caros perdieron terreno y crecieron las opciones económicas

El comportamiento de los seis rubros relevados muestra una relación importante entre el precio de los productos, las posibilidades de financiación y las decisiones de consumo.

Electrodomésticos, artefactos del hogar y equipos de audio y video registraron la mayor caída, con una contracción interanual del 3,6%. Los consumidores se inclinaron principalmente por pequeños aparatos y productos de menor valor, mientras que las compras de mayor importe encontraron mayores dificultades para concretarse.

Cosméticos y perfumería retrocedieron 3,2%, al igual que accesorios tecnológicos y celulares. En este último sector, los comerciantes observaron una postergación en la renovación de teléfonos y una mayor preferencia por auriculares, fundas y otros accesorios accesibles.

Calzado y marroquinería también terminó en terreno negativo, con una baja del 2,2%. Las ventas se concentraron en artículos de uso cotidiano y accesorios pequeños, mientras los productos de mayor precio encontraron una demanda más limitada.

En contraste, la librería creció 3,4%, el mejor resultado entre los sectores relevados. Su ticket promedio, de $37.638, fue el más bajo de la muestra. Los libros aparecieron como una alternativa de regalo relativamente accesible, favorecida también por promociones editoriales y actividades comerciales locales.

La indumentaria, por su parte, apenas consiguió mantenerse en terreno positivo, con un incremento del 0,1%. Su desempeño estuvo sostenido por prendas de temporada, ropa deportiva y descuentos agresivos.

Estos resultados no permiten afirmar que todos los consumidores reemplazaron regalos caros por libros, porque el relevamiento no sigue las decisiones individuales de cada comprador. Sin embargo, sí muestran que los rubros con mayores dificultades fueron aquellos donde las compras suelen requerir desembolsos importantes o financiación, mientras que las alternativas más económicas encontraron mejores condiciones para sostener la demanda.

Las cuotas ayudan a vender, pero también exponen el deterioro del poder de compra

Uno de los aspectos más reveladores del informe es la dependencia de los comercios respecto de las promociones y el financiamiento.

En calzado, los planes de tres y seis cuotas y los descuentos de hasta el 20% resultaron fundamentales para concretar operaciones. En indumentaria, las promociones 2×1 y 3×2 contribuyeron a sostener el volumen vendido. En electrodomésticos, la posibilidad de acceder a financiación fue determinante, mientras que la ausencia de cuotas sin interés restringió las compras de artículos de mayor valor.

Sin embargo, estas estrategias tienen un costo económico para los negocios. Las bonificaciones reducen el ingreso por unidad vendida y la financiación puede implicar comisiones o costos adicionales, dependiendo de las condiciones acordadas con las entidades financieras.

Por eso, mantener la facturación no necesariamente significa mejorar la rentabilidad. Un comercio puede vender una cantidad similar de productos y, al mismo tiempo, obtener un margen menor si necesita aplicar descuentos importantes para concretar cada operación.

Los comerciantes también señalaron que algunos consumidores enfrentaban límites disponibles insuficientes en sus tarjetas de crédito. Este dato es relevante porque muestra que el problema no se resuelve simplemente ofreciendo cuotas: para utilizarlas, las familias necesitan conservar capacidad de endeudamiento.

Cuando esa capacidad se encuentra comprometida, las promociones pierden efectividad y las compras se reducen o postergan.

El comercio electrónico amortiguó parte de la caída, pero no cambió el resultado

El informe también identificó diferencias entre los canales de venta. En electrodomésticos, las operaciones digitales mostraron un comportamiento más dinámico que los locales tradicionales, mientras que en librerías parte del público recurrió al comercio electrónico.

Las condiciones climáticas adversas también afectaron la circulación comercial en el Área Metropolitana de Buenos Aires y otras localidades, especialmente durante las jornadas previas a la celebración. El sector de cosméticos y perfumería señaló que las lluvias limitaron la concurrencia a los establecimientos físicos.

No obstante, el impacto del clima debe distinguirse del problema general de demanda. Las precipitaciones pudieron reducir las ventas presenciales en determinadas zonas, pero el resultado agregado negativo y la dependencia de descuentos y cuotas revelan restricciones económicas que exceden las condiciones meteorológicas de un fin de semana.

El mayor dinamismo de las plataformas digitales tampoco garantizó una mejora generalizada de la rentabilidad, porque las comisiones de comercialización y los costos de cobro pueden reducir el margen de cada operación.

El problema de las pymes ya no es solamente vender menos, sino ganar menos por cada venta

El resultado del Día de la Madre expone una dificultad doble para el comercio minorista: la demanda continúa debilitada y, para sostenerla, los establecimientos deben aceptar condiciones que pueden reducir sus ganancias.

La caída real del 1,4% confirma que las promociones no alcanzaron a recuperar el nivel de ventas de 2025. Al mismo tiempo, la información sectorial muestra que los descuentos y la financiación fueron esenciales para evitar un desempeño todavía peor.

Esta combinación resulta especialmente delicada para las pequeñas y medianas empresas, que necesitan cubrir alquileres, salarios, servicios, impuestos y reposición de mercadería con ingresos provenientes de sus operaciones cotidianas.

Cuando las ventas disminuyen y los márgenes se achican, se reduce el excedente disponible para afrontar esos compromisos. Si la situación persiste, las empresas pueden enfrentar dificultades para invertir, renovar existencias o sostener su estructura de costos.

El relevamiento de CAME no permite determinar cuántos negocios están operando con pérdidas ni establecer un impacto directo sobre el empleo. Pero sí identifica un comportamiento comercial que puede comprometer la sostenibilidad de los establecimientos más vulnerables.

El Día de la Madre dejó así una conclusión económica importante: el consumo no se recupera simplemente porque los comercios bajen precios u ofrezcan más cuotas. Esas medidas pueden facilitar compras puntuales, pero no sustituyen la capacidad de gasto de los hogares.

Después de cinco años consecutivos de retrocesos interanuales para esta fecha, el dato más preocupante no es solamente que se haya vendido 1,4% menos. Es que una de las celebraciones que tradicionalmente impulsan al comercio necesitó descuentos, financiación y menores márgenes para sostener una actividad que, aun así, volvió a caer.

 

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