Organización Barrial. Una respuesta a la crisis

por María Fernanda Miguel

Luego del 20 de diciembre de 2023, muchos vecinos autoconvocados decidieron comenzar a reunirse en asambleas. ¿Cuáles son los objetivos de estos nuevos espacios?
En 2001, las asambleas barriales fueron clave para contener a miles de personas en una crisis de representatividad política y una debacle económica, que marcó a fuego la vida de los muchos que decidieron involucrarse políticamente.
Entonces todos los barrios se reunían, salían a marchar y a sostener a los compañeros que no podían llevar un plato de comida a sus mesas. Las asambleas fueron muy valiosas para demostrar que, con el poder colectivo, era posible lograr cambios.

De esto expone a Periódico VAS Mabel, una integrante de la histórica asamblea de Floresta. “Nuestra asamblea surgió el 29 de diciembre de 2001, después de que tres chicos fueran asesinados por un policía retirado en la estación de servicio que estaba en Gaona y Bahía Blanca. Ellos completaron la lista de muertes del 2001 y ese 29 de diciembre estalló el barrio”. Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa estaban mirando televisión y uno de ellos hizo un comentario sobre la represión en las marchas. En ese momento el ex policía y custodio del lugar, Juan de Dios Velaztiqui, sacó su arma y los asesinó a los tres y los quiso hacer pasar por delincuentes. Floresta no dejó pasar este crimen y todos los vecinos salieron a las calles a pedir justicia.
“La asamblea surgió en ese contexto trágico. Luego fuimos armando comisiones de todas las áreas de trabajo, de salud, olla popular, etc. Fueron épocas de mucho trabajo comunitario”, relata.

Con el correr del tiempo y de las diferencias políticas y estructurales, algunas asambleas se fueron desarmando, pero dejaron un legado que hasta hoy se estudia en los manuales de historia. Había que recoger ese guante, o esa bandera, y luego de la gran convocatoria (autoconvocada) que se hizo en el Congreso, tras el anuncio del DNU de Milei el 20 de diciembre de 2023, empezaron a formarse las nuevas asambleas barriales.

“El 20 de diciembre nos juntamos a cacerolear de manera espontánea en la Plazoleta de Caseros y Monteagudo. Esa misma noche hicimos un grupo de WhatsApp y fuimos todos al Congreso. Al miércoles siguiente ya estábamos todos ahí para cacerolear y hacer nuestra primera asamblea formal”, cuenta a Periódico VAS, Maru de la Asamblea de Parque Patricios. En esto coincide Matías Saiet de la Asamblea Lanús Resiste: “Se gesta la Asamblea después de la marcha multitudinaria del 20 de diciembre, donde las organizaciones sociales, las asambleas y los diferentes partidos que combaten este modelo de ajuste y de represión enfrentaron y desafiaron el protocolo antipiquete”, dice Matías.
Ante la pregunta de si estamos ante un escenario con similitudes al 2001, Mabel de la asamblea de Floresta indica que le resulta muy difícil trazar un paralelo o buscar similitudes porque en esa década el nivel de participación “era altísimo”. “Por otro lado, la situación social, aunque ahora es pésima, era peor en aquel momento. Nosotros nos estamos dando cuenta de lo que va a suceder porque capitalizamos aquella experiencia, tenemos una mirada que analiza políticamente lo que vemos. Creo que la dirigencia política está bastante desconcertada. Estamos en una situación de mucha incertidumbre. Hay que tratar de ser inteligentes y poder armar una alternativa”.
Matías resalta: “Si bien no recuerdo cómo fue en 2001, porque era un niño. Ahora se está empezando a gestar una bronca, porque cada vez hay más la gente afectada por todas estas políticas de ajuste, de embate a la clase trabajadora y de querer derribar derechos que fueron conquistados a lo largo de muchos años, simplemente así de la nada y sin ningún reparo y anticonstitucionalmente, como viene haciéndolo este gobierno”.
Maru agrega: “El clima del 2001 era una descomposición política, social y económica mucho más fuerte, de años y años de crisis. No es lo mismo que ahora, pero sí creo que hay muchas cosas que nos recuerdan a esa época. Hay un sector que está bastante alerta y en lucha contra políticas que vemos hace más de 10 años que vienen atentando contra el pueblo. Y en ese sentido, la asunción de Milei marca la continuación de esas políticas de empobrecimiento. Las asambleas son una buena oportunidad para prepararnos desde la organización, desde abajo, para resistir la gran crisis que se puede llegar a venir. En ese sentido creo que las asambleas actuales pueden cumplir un papel similar a las del 2001”.

¿Cuál es el rol de las asambleas hoy?
Una pregunta que circula en todos los barrios y lleva al debate, pero el rol se va forjando a medida que pasan los días y las luchas.
“En lo particular asocio mucho la conformación de las asambleas con la crisis de representatividad que hay respecto de los partidos tradicionales y de las centrales sindicales. Muchos laburantes no se sienten representados ni defendidos por sus sindicatos, que están tomando una postura muy pasiva respecto a los ataques contra los trabajadores. Es por esto, que la gente empieza a buscar otros espacios de organización. También vienen otras personas que no están organizadas ni partidaria ni sindicalmente. En algún punto las asambleas barriales funcionan como ese espacio de reunión. El rol de las asambleas puede ser conectar o acercar las luchas de cada sector de laburantes del país. Estamos en un momento de aprender a organizarnos y de crecer”, sintetiza Maru desde Parque Patricios.
Para Matías Saiet agrega “el rol de las asambleas es la participación, que cada vez se sumen más vecinos y llevar adelante un plan de defensa contra todos los sectores atacados, como, por ejemplo: la educación pública, la lucha de las mujeres y diversidades”.
“Qué no se arrebaten nuestros derechos. Que no recorten ni jubilaciones ni pensiones ni planes sociales”, continúa diciendo Matías, y enfatiza “Reivindicamos a los 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos en la última dictadura cívico-militar, no queremos que en base a la posverdad se quiera cambiar el discurso o la historia real de este país. Invitamos a participar a la gente, que no se sienta sola ni  tenga miedo. Porque la lucha viene de abajo, y muchos partidos están jugando a la burguesía total: a dejar que hagan y después aparecer como los salvadores. Hay por delante muchas vidas en riesgo, mucha pobreza avanzando hacia nosotros y al futuro de nuestras infancias”.
Mabel advierte: “Se está motorizando mucho el tema de las asambleas, pero por nuestra experiencia se está repitiendo lo que pasó en aquel momento con la intervención de los partidos de izquierda y la intención de cooptar y de bajar línea. Hay que frenarlos porque si no, esto se sostiene durante poco tiempo”.
El mecanismo de las asambleas es el de la democracia participativa. Se debaten temas en asamblea y luego se acuerdan diversas acciones a tomar a mano alzada. Muchas veces este mecanismo se ve un poco desvirtuado debido a la injerencia de ciertos partidos y sus militantes que llegan con órdenes “de arriba”, y el espíritu asambleario se ve delimitado por esto. Algunas asambleas con mayor experiencia logran que esto no pase, como es el caso de la de Floresta que se mantiene independiente desde su formación.
Mabel sostiene que “la salida es la política, nosotros lo tenemos clarísimo. El rol de las asambleas es ser un dinamizador de las fuerzas políticas, pero no podemos reemplazar a las organizaciones políticas. Aunque creemos que tenemos que seguir trabajando en ese sentido para espabilar un poco a los partidos para que recuperen la representación de grandes sectores de la sociedad que quedaron afuera. Porque hay que construir una propuesta alternativa que nos permita que la sociedad vuelva a creer que es posible mejorar la vida de todas y todos”.

Actualmente, las asambleas de todo el país organizan diversas movidas relacionadas a festivales solidarios, acompañamiento a diferentes luchas de trabajadores despedidos, y también intervenciones. Una de las más visibles fue el “Molinetazo” que se realizó en diferentes estaciones de tren y subte. Una de las fotos más conocidas es la de un joven en silla de ruedas al que alzan sus compañeros. Ese joven es Matías y sobre esa experiencia cuenta que fue para “simbolizar la lucha y la solidaridad con la gente que está afectada por el tarifazo; y si bien yo podía pasar tranquilamente sin pagar porque tengo el CUD, quise demostrar la unión, la conciencia de clase, la unión de fuerzas y de lucha para llevar todo esto adelante”.
A diferencia del 2001, el “que se vayan todos” no es lo predominante en estas nuevas organizaciones, sino que el foco está puesto en los problemas que surgen a diario: despidos, cierre de organismos del Estado, falta de comida en los barrios, entre otras dificultades que van surgiendo a diario con un Gobierno que no tiene una sola buena noticia para la sociedad. Ahora se le suma la lucha estudiantil por mantener la educación gratuita con el presupuesto correspondiente para no cerrar las universidades, lucha a la que las asambleas barriales también se suman.
Y queda pendiente dejar sin efecto el DNU, porque ni la justicia ni en las fuerzas opositoras se muestran con interés de debatir esto que es tan importante para la vida de toda la sociedad. La respuesta será nuevamente en las calles de la mano de las asambleas, como ese 20 de diciembre de 2023. Los barrios volverán a tomar un rol protagónico en una sociedad que necesita nuevas referencias para salir a luchar.

 

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