Presupuesto millonario para la compra de Táser’s

El Gobierno porteño confirmó que destinará la suma de 144.900 dólares para la compra de 60 pistolas eléctricas táser. Este dato lo dio a conocer Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad (ODH), tras recibir la respuesta a un pedido de informes de la Dirección General de Adquisiciones y contrataciones de seguridad y emergencias, que señala que esta dependencia está evaluando las ofertas recibidas tras licitación del 20 de marzo.

Estas armas han sido catalogadas por el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas como “capaces de violentar el deber del Estado de prevenir las violaciones a los derechos humanos, el deber de proteger la vida, integridad física y salud”, es decir, son calificadas como elementos de tortura.

«Con este avance, el gobierno continúa ignorando la denuncia presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2016 para evitar el uso de las pistolas táser, consideradas elementos de tortura», señalan desde la ODH, que en el día de hoy envío la respuesta del Gobierno de la Ciudad a este organismo internacional.

En 2010, Carlos Pisoni de la Organización HIJOS y el ODH iniciaron una acción de amparo para frenar su uso de armas eléctricas. En esta causa  se demostró que las Táser implican un elemento de tortura y se recordó la existencia de gran cantidad de antecedentes a nivel mundial que incluso demuestran que pueden ser armas letales. Tanto por el Superior Tribunal de Justicia como por la Corte Suprema de Justicia Nacional rechazaron esta cautelar.

En 2016 la ODH elevó ante la CIDH una  petición para que la República Argentina y en particular la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no se violente el deber de prevenir las posibles violaciones a los derechos humanos a través del uso de las armas tipo Taser X26 y/o lanzadores less lethal weapon. Este requerimiento contó con el aval de organismos  defensores de derechos humanos, como Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz – SERPAJ, Miguel Ángel Estrella, Presidente de Fundación Música Esperanza y Embajador de la Buena Voluntad UNESCO, APDH, HIJOS, Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH), entre otras agrupaciones y personalidades.

Hasta tanto no se logre el pronunciamiento de la CIDH, los tres poderes del Estado Argentino deben tomar las medidas efectivas para evitar todo tipo de violación de derechos, abuso, maltrato o pena inhumana o cruel por parte de las fuerzas de seguridad. Esto no parece ser materia de preocupación para el Gobierno porteño. Si le preocupa, en cambio de los daños en materia de resarcimiento económico que puedan generar el uso estas armas, que cuentan con una  descarga de 6800 voltios sobre el cuerpo humano. Esta es la razón por la que en el pliego licitatorio  exige que el oferente que se haga cargo de eventuales indemnizaciones. En este sentido, Marcelo Dalessandro, Secretario de Justicia y Seguridad del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad, señala en el informe elevado a la ODH,  “en lo que hace a la competencia de esta Secretaría se informa que el Instituto Superior de Seguridad Pública (órgano rector de la formación y capacitación continua de los integrante de la fuerza de seguridad; cfr. SISP Ley Nro. 5688, Libro IV, arts. 353 y s.s.) se encuentra abocado a la tarea de elaborar un protocolo en línea con los estándares y recomendaciones que emanan del ámbito internacional”.

Con esta información, entendemos que el uso de las táser en estas pampas porteñas es inminente. El Gobierno erogará la friolera de 144,900 dólares para la compra 60 pistolas eléctricas. Cada una de estas herramientas de tortura se cotiza a razón de 2415 dólares. En una ciudad vayada, enrejada, cercada por un anillo perimetral que controla entradas y salidas; en una ciudad vigilada por millares de cámaras de seguridad con capacidad de reconocimiento facial, al parecer, solo falta legitimar estas herramientas tortura para garantizar el disciplinamiento social. La pregunta queda dando vueltas hasta que la alcance una bala o una descarga eléctrica: ¿para que más armas?

Las armas esconden la miseria pero no la solucionan. Mientras el Gobierno porteño invierte sumas millonarias en armas para el control social, cientos de personas se ven obligadas a vivir en situación de calle, la población de los comedores populares crece día a día,  miles niños y niñas no tienen vacantes en las escuelas públicas, ni acceso a Internet, ni un libro, ni a una dieta saludable. El futuro no es de ellos, ni para ellos. Para ellos están las balas, los palos, y ahora, muy pronto, las descargas eléctricas.

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