Vicente Camargo

por Norberto Galasso*
( Aprox. 1775 – 1816 )
 
Escasamente conocido en el mundo escolar e inclusive, en el universitario, es una de las figuras más importantes de la heroica lucha desarrollada en el Alto Perú, contra los ejércitos absolutistas. Puede argüirse que su origen indio haya jugado en esta discriminación, pero parece más razonable imputarla a su condición de guerrillero. Si la primera provoca descalificación entre cierta gente, la segunda resulta aún más alarmante. Lo cierto es que tanto Camargo, como otros luchadores de esa zona (Lira, Chinchilla, Lanza, Warnes, Padilla, Azurduy, etc.), no han sido recreados por nuestra literatura, ni se le otorga un lugar importante en nuestra historia. Lo mismo cabe señalar respecto a la cinematografía pues mientras los norteamericanos abruman con sus historias de indios, la nuestra no se ha interesado por el tema, no obstante el carácter épico de esa lucha. Así, se ha dicho con razón que los argentinos conocemos a los indios norteamericanos (el indio comanche, los sioux, “el último de los mohicanos”, etc.) pero no a los nuestros.
El indio Camargo, uno de esos silenciados, nace en Moroncoro, provincia de Chayanta, en lo que hoy es Bolivia. Apoya la revolución de 1810 y colabora con su propio esfuerzo e incluso con aportes pecuniarios, pues parece haber poseído alguna fortuna. Apoya al Ejército del Norte conducido por Belgrano y éste le otorga el grado de coronel.
Tenía enorme ascendencia sobre los indios del valle de Cinti y valles adyacentes desde el Pilcomayo hasta Cotagaita, alcanzando influencia hasta las zonas de Orán y del Chaco. Se lo considera el jefe de la republiqueta de Cinti.
Profundo conocedor del terreno, ello le permite las maniobras necesarias para debilitar al enemigo, compensando la falta de armamento con la táctica de guerrilla. Sus hombres van armados solamente con hondas, no obstante lo cual logran infligir duras derrotas a los ejércitos monárquicos. “Derrotó en varias ocasiones a las tropas realistas”, sostiene Siego Abad de Santillán. En combinación con fuerzas militares del sargento mayor La Madrid, derrotan a los realistas, a principios de 1816, persiguiéndolos hasta Cotagaita. El 2 de febrero, vuelve a derrotarlos en la quebrada de Uturango.
Durante varios años, la acción de hombres como Camargo, como asimismo la guerrilla comandada por Güemes, cierran la frontera norte a los intentos monárquicos, dando tiempo a San Martín para levantar su ejército, liberar Chile e invadir luego Perú.
El 27 de marzo de 1816, Camargo es derrotado en los cerros de Aucapuñima y pocos días después, en un enfrentamiento con fuerzas realistas comandadas por Centeno, es herido de un balazo y tomado prisionero, siendo degollado en el acto.
Bolivia lo recuerda hoy dándole el nombre de Camargo, al viejo pueblo de Cinti. Los argentinos le debemos todavía un reconocimiento pues, aunque una calle de Buenos Aires lleva su nombre, continúa siendo un desconocido para los sectores llamados “cultos” de nuestra sociedad.
 
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.