La bronca florece en las páginas de VAS
Periódico VAS Nº 211 reúne siete notas atravesadas por el clima social, político y económico de la Argentina de 2026. La Marcha de la Bronca, el Presupuesto 2027, la pobreza y una Buenos Aires subastada recorren una edición que combina investigación, crónica, teatro y literatura.
por Melina Schweizer
Las fresias rojas parecen campanas y las campanas, cuando suenan demasiado fuerte, pueden anunciar dos cosas: que algo termina o que alguien se cansó de esperar. Así llega el Periódico VAS Nº 211, gratuito, con flores que anuncian revuelta y primavera y una palabra que atraviesa casi toda la edición sin necesidad de repetirse en cada página: bronca. No la bronca abstracta de las redes sociales, rápida y descartable, sino aquella que empieza en el bolsillo, continúa en la calle, se mete en las conversaciones familiares y termina por hacerte preguntar cuánto más puede ajustarse una vida antes de dejar de llamarse vida.
La edición abre precisamente donde esa bronca dejó de ser privativa de una agrupación partidaria. “La Marcha de la Bronca” recupera la movilización realizada en Avenida de Mayo contra el gobierno de Javier Milei y encuentra en las fotografías y en el coro de aquella canción de Pedro y Pablo una forma de conectar tiempos políticos distintos. La elección no es inocente: una canción argentina nacida en otra época vuelve a servir para nombrar un presente en el que la protesta social recupera palabras antiguas porque algunos problemas, convenientemente modernizados, se resisten a jubilarse.
La calle funciona entonces como puerta de entrada, pero VAS no se queda allí. “Crónica de una Buenos Aires subastada” desplaza la mirada hacia la ciudad y hacia aquello que ocurre cuando el territorio comienza a pensarse fundamentalmente por su precio. Buenos Aires deja de ser solamente el escenario donde se protesta contra el ajuste nacional para convertirse ella misma en objeto de disputa. La pregunta por lo público atraviesa así la crónica: qué pertenece todavía a quienes habitan una ciudad cuando terrenos, edificios y patrimonio empiezan a entrar en la lógica de la venta.
Ese recorrido conduce casi naturalmente a “La Economía de la Bronca”, dedicada al Presupuesto 2027 propuesto por Milei. Porque detrás de cada porcentaje presupuestario existe una decisión política y, detrás de muchas decisiones políticas, alguien descubre que aquello que hasta ayer tenía dejó de estar garantizado. La economía abandona aquí el idioma aparentemente aséptico de las planillas para recuperar su consecuencia concreta: presupuestar también significa decidir qué áreas reciben recursos, cuáles pierden capacidad y sobre quiénes termina descargándose el costo de esas elecciones.
VAS Nº 211 construye de ese modo una secuencia eficaz: primero muestra la protesta, después observa el territorio y, finalmente, entra en las cuentas que ayudan a explicar la bronca. La calle deja de aparecer como una explosión irracional y adquiere contexto. Las personas no amanecen una mañana con ganas de marchar porque la Avenida de Mayo sea pintoresca; detrás de una movilización existen salarios, alquileres, alimentos, servicios, endeudamiento y expectativas que se van achicando mientras desde el poder se insiste en que las variables comienzan a ordenarse.
Cuando sobrevivir tampoco alcanza
En “Vivir así no es vivir”, la edición desvía la óptica sin abandonar el problema. La pobreza es observada desde las mujeres y las disidencias, desplazando la discusión desde los grandes indicadores hacia los cuerpos sobre los que las crisis distribuyen desigualmente sus consecuencias. Porque decir que una sociedad se empobreció explica mucho y, al mismo tiempo, puede ocultar demasiado: no todas las personas llegan a una crisis desde el mismo lugar ni disponen de idénticas herramientas para atravesarla.
El título consigue condensarlo sin necesidad de ornamentos. Sobrevivir no equivale necesariamente a vivir. Cuando buena parte de la energía cotidiana queda destinada a conseguir dinero, pagar, cuidar, alimentar, trasladarse y volver a empezar al día siguiente, la pobreza deja de ser únicamente insuficiencia de ingresos. También se convierte en administración permanente de la incertidumbre. Mirarla desde mujeres y disidencias permite introducir además las tareas de cuidado, las desigualdades laborales y otras formas de precariedad que suelen desaparecer cuando la realidad social queda reducida a un promedio.
La edición podría haberse detenido allí y habría construido un dossier político reconocible. Pero VAS hace algo que forma parte de su identidad: deja que la realidad entre también por el teatro y la literatura.
La reseña de Expediente A. R. abre esa puerta. El teatro aparece no como recreo después de las páginas “serias”, sino como otro procedimiento para interrogar el presente. Esa convivencia entre investigación, análisis político y producción cultural evita una división bastante artificial: la idea de que la economía explica la realidad, mientras el arte simplemente la comenta. A veces una escena consigue mostrar una época con una precisión que varias tablas de Excel envidiarían.
Después llega la Crónica VAStarda, que se sube a un bondi rumbo a la Bronca y hace algo todavía más cotidiano: mirar qué ocurre mientras se llega a la protesta. Porque las manifestaciones también están hechas de viajes, encuentros, comentarios, personajes y pequeños absurdos. Antes de convertirse en multitud, cada manifestante fue una persona esperando un colectivo, mirando por la ventana o calculando si llegaría a tiempo. La política también sucede ahí, aunque rara vez consiga entrar en los comunicados oficiales.
De la multitud a una sola palabra
Y después de la calle, las cuentas, la pobreza, el escenario y el colectivo, el periódico termina con “Una”, un relato indómito sobre un desdoblamiento cotidiano. El movimiento editorial resulta interesante porque la edición comienza en plural, con cuerpos ocupando la Avenida de Mayo, y termina reduciendo la escala hasta la intimidad. Entre ambos extremos cabe prácticamente todo lo que VAS intenta contar: aquello que una política pública provoca en una sociedad y aquello que finalmente sucede en el interior de una persona.
Las siete notas —“La Marcha de la Bronca”, “Crónica de una Buenos Aires subastada”, “La Economía de la Bronca”, “Vivir así no es vivir”, “Teatro: Expediente A. R.”, “Crónica VAStarda” y “Una”— no necesitan decir exactamente lo mismo para pertenecer a una misma edición. Su unidad está en la tensión entre una realidad que aprieta y las distintas maneras de narrarla.
Por eso las fresias rojas de la portada terminan siendo algo más que una elección estética. Florecer y protestar comparten una obstinación: ambas cosas implican abrirse paso. Una planta lo hace atravesando la tierra; una sociedad, cuando la incomodidad deja de caber en las casas y termina ocupando las calles.
El Nº 211 de VAS cuenta justamente ese desplazamiento. La bronca sale del bolsillo, atraviesa Buenos Aires, se encuentra con el Presupuesto 2027, entra en la vida de mujeres y disidencias, sube al escenario, toma un colectivo y termina convertida en literatura.
Y mientras el Gobierno habla de números, VAS vuelve a mirar a las personas que tienen que vivir dentro de ellos.
Melina Schweizer es periodista, escritora, compositora y poeta dominicana naturalizada argentina, fundadora y editora de infonegro.com. Coeditó y coordinó la antología Aquelarre de Negras (2021), actualmente en su primera edición impresa, y en 2022 recibió una mención especial en los Premios Lola Mora por su trabajo periodístico en defensa de los derechos de las mujeres. Es autora de la novela El mundo de Laurita: el secreto del museo antártico (2026).
