Casación reabre la causa por la represión a jubilados y expone el “modelo de combate” del Gobierno
La Cámara Federal de Casación Penal ordenó reabrir la investigación por la represión a jubilados frente al Congreso y cuestionó de manera directa el accionar policial y la actuación judicial que había permitido el archivo de la misma. La resolución, que marca un límite institucional al avance del “paradigma beligerante” aplicado en las calles, vuelve a poner en el centro del debate el uso de la fuerza estatal contra sectores vulnerables.
El caso tiene nombre y rostro: Egidio Contreras, 75 años, fractura de húmero, empujado al piso por cuatro agentes de la Policía Federal Argentina durante una protesta pacífica. Las imágenes recorrieron todos los canales. Contreras no estaba armado, no estaba agrediendo a nadie: llevaba una bandera y una pancarta. Eso bastó para que lo tiraran al suelo. No era la primera vez que lo reprimían; había sido gaseado más de una docena de veces en manifestaciones anteriores.
La denuncia había sido presentada por la Comisión Provincial por la Memoria, con la firma de Adolfo Pérez Esquivel, Dora Barrancos y Roberto Cipriano García. Sin embargo, el fiscal Eduardo Taiano pidió desestimarla por “inexistencia de delito”, y la jueza María Servini archivó el expediente. La Cámara Federal porteña —con los jueces Bruglia, Bertuzzi y Llorens— convalidó esa decisión, incluso afirmando que no había uso excesivo de la fuerza.
Casación en cambio categórica: el cierre fue arbitrario, prematuro y sin investigación real. No se identificó a los agentes, no se reconstruyó la cadena de mando, no se tomaron peritajes médicos, ni siquiera se tomó declaración a la víctima. Para los camaristas Alejandro Slokar y Ángela Ledesma, esto constituyó una denegación de justicia y un aval implícito a la impunidad en casos de violencia estatal.
El “modelo de combate” y la deshumanización
Uno de los puntos más fuertes del fallo es la crítica al enfoque represivo que se viene aplicando en las calles. Slokar habló de un “paradigma beligerante de combate”, incompatible con un sistema democrático y especialmente grave cuando se dirige contra adultos mayores. La fuerza pública —recordó— debe garantizar derechos, no impedirlos mediante represión irrazonable.
Casación también alertó sobre prácticas de crueldad y deshumanización hacia quienes se manifiestan por sus derechos, señalando que el operativo contra los jubilados mostró un despliegue desproporcionado frente a personas sin resistencia.
Un fallo que incomoda al poder
La decisión generó un fuerte impacto político y social. Mientras que los organismos defensores de derechos humanos celebraron el fallo como un freno a la escalada represiva. Mientras que distintos colectivos de jubilados destacaron que al fin la Justicia reconoce la violencia que vienen sufriendo cada miércoles frente al Congreso. Mientras que sindicatos y organizaciones sociales advirtieron que el fallo confirma lo que vienen denunciando: la criminalización sistemática de la protesta social. Sectores del oficialismo minimizaron el alcance de la medida, mientras que la oposición la interpretó como un llamado de atención al Gobierno.
¿Y ahora qué?
El expediente vuelve al juzgado de primera instancia, que deberá identificar a los responsables del operativo; tomar declaración a la víctima y testigos; incorporar peritajes médicos y análisis de imágenes y avanzar en la reconstrucción de la cadena de mando. En tanto, Casación ordenó apartar a los jueces Bruglia, Bertuzzi y Llorens por haber convalidado el archivo sin profundizar la investigación.
El fallo reactiva una causa emblemática; al tiempo, abre una grieta en el blindaje judicial que venía protegiendo el accionar represivo del Estado. En un contexto de creciente conflictividad social, la resolución de Casación puede convertirse en un precedente clave para frenar el avance de protocolos que buscan disciplinar la protesta mediante la fuerza.
En palabras de Slokar, la democracia se deteriora cuando la fuerza pública se usa para reprimir derechos en lugar de garantizarlos. Y este fallo, al menos por ahora, vuelve a recordarlo.
