¿El Fin de la Guerra? (Y lo que nos toca)
por Gabriel Luna
Hace más de un mes, Estados Unidos e Israel atacaron sorpresivamente a Irán el 28 de febrero del 2026, ¡mientras negociaban acuerdos con Irán! Ese mismo día asesinaron a 168 niñas con un misil Tomahawk (de origen estadounidense) que cayó en una escuela, y horas después asesinaron al ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo iraní; y asesinaron al jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas, Mousavi; al ministro de Defensa, Aziz Nazirzadeh; al comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, Pakpour; y al secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamkhani.
Aprovecharon una negociación, una gestión diplomática que ellos mismos habían convocado, para provocar una distracción y asesinar a la cúpula del Gobierno iraní; y antes asesinaron a 168 niñas demoliendo una escuela cercana a la Casa de Gobierno.
Además de un crimen horrendo e imperdonable, se trata de un ataque a traición entre países en un contexto de derecho internacional. ¿Esta es la ética de los gobiernos de EE UU e Israel? ¿Lanzar un ataque a traición, sin declaración de guerra, a un país que no los agredió? Porque además siguieron bombardeando y asesinando a civiles durante semanas sin declarar una guerra ni razones válidas para el exterminio. ¿Esta es la ética y el sentido humanitario de EE UU, que se autodenomina -Trump mediante- como la primera potencia mundial y referente de la paz y la democracia en todo el planeta?
Dijo EE UU -Trump mediante- que el ataque se inició para evitar que Irán construyera una bomba nuclear y amenazara la seguridad de la región y también la seguridad de Estados Unidos. Pero Irán no construía una bomba nuclear. Irán es miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y apoya el desarme nuclear; considera el desarrollo nuclear sólo con fines pacíficos para producir energía, y considera las armas nucleares inhumanas. ¡Y EE UU tiene cientos de bombas nucleares!, y ya ha usado algunas contra la población civil provocando devastación, contaminación radiactiva durante años, y decenas de miles de muertos, mutilados y deformes por varias generaciones. Pero eso sí: “en nombre de la paz”. Por otra parte, Israel, el otro atacante traicionero de Irán con fines preventivos “para asegurar la paz en la región”, está haciendo desde hace dos años una devastación, una terrible masacre en Palestina para ocupar la incierta “tierra prometida”. Ya lleva más de 80 mil asesinados entre la población civil, más de 200 mil heridos, y más de 900 mil personas que han debido dejar sus hogares, las ciudades bombardeadas, y se han convertido en migrantes pobres. Se trata de un genocidio. Pero además de todo esto, Israel también, como EE UU tiene bombas nucleares que no declara, y que nadie investiga. Esa es la catadura moral, ética y humana de los dos gobiernos que han iniciado una “guerra preventiva”. No se trata de una guerra preventiva, sino de un ataque. Un dato curioso: “La guerra preventiva es un invento de Hitler, francamente yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante”, dijo el presidente Eisenhower en 1953.
Los motivos de la guerra
Cabe indicar, para esclarecer todavía más el asunto, que Irán no tiene bombas nucleares; y que Irán no ha iniciado en los últimos cien años ninguna guerra, mientras que EE UU ha iniciado abiertamente 34 guerras y ha intervenido militarmente en más de 300 ocasiones durante ese período (a una razón de tres por cada año). La última intervención antes de Irán fue hace sólo tres meses, el 3 de enero de 2026, cuando invadió Venezuela, asesinando a más de 200 personas y secuestró al presidente Maduro y a su esposa con la excusa de que eran narcotraficantes para apropiarse, según dijo el propio Trump más tarde, del petróleo del país.
De modo que los argumentos de hacer una “guerra preventiva”, y del “narcotráfico”, quedaron en evidencia y descartados. Había que inventar otro argumento.
Y lo que inventaron EE UU e Israel para justificar los ataques fue la intervención en un conflicto interno. Según ellos, el ayatolá Ali Jamenei estaba oprimiendo al pueblo iraní y había manifestaciones en su contra que debían apoyar. Entonces EE UU e Israel intervinieron asesinando a 168 niñas y al Ayatolá y a su gabinete, para liberar a los iraníes y llevarlos a la democracia. ¡Intervenir militarmente en un asunto interno de un país soberano! ¿Esa es la democracia que invocan? ¡Hipócritas! Si de verdad les hubiera importado un poco el pueblo iraní, no lo habrían bombardeado. Además, tampoco sirvió la intervención; el pueblo iraní no cambió la orientación de su Gobierno tras el asesinato del ayatolá Jamenei por la dupla de EE UU e Israel. Todo lo contrario. Puso al frente del Gobierno al hijo de Ali Jamenei, de la misma línea ideológica que la del padre.
De modo que las dos excusas lanzadas (como los misiles) por EE UU e Israel para justificar los ataques y los asesinatos no se sostienen ni tienen blancos creíbles, y caen en el mar de las mentiras.
¿Cuáles son entonces los verdaderos motivos de los ataques? En el caso de EE UU: la ambición y el control del petróleo, como lo fue en el caso de Venezuela (confesado abiertamente por Trump). Pero hay también la ambición de un control geopolítico en la zona de Medio Oriente, para frenar el crecimiento de las potencias orientales de China y Rusia. Hay también la ambición de fomentar la guerra en beneficio de la industria armamentista, la más importante de EE UU. Y hay también la influencia de un fuerte lobby sionista que impulsa al gobierno de EE UU a una guerra en Medio Oriente, llevando como aliado a Israel.
En el caso de Israel, hay un afán de expansión en Medio Oriente, el proyecto nazi sionista de hacer la Gran Israel (desarrollado abiertamente por Netanyahu). Esto explica el avance bélico de Israel en Cisjordania, Egipto, Siria, Gaza, Líbano y Palestina. Y lo que demuestra el carácter nazi sionista del proyecto son los genocidios perpetrados por Israel en Gaza y en Líbano. El nazismo ha triunfado en Israel; Gaza y el Líbano son la prueba.
El mundo está amenazado por una coalición nazi sionista, guerrera, demente y genocida que pretende adueñarse de todo: EE UU e Israel.
Las buenas noticias
En principio, una buena noticia es que la máscara de los demócratas, de los autoproclamados paladines del mundo, defensores del bien, de la humanidad y de la paz, ha caído. La máscara ha caído definitivamente con esta guerra, con las declaraciones de Trump cuando dijo, por ejemplo, que en una noche iba a hacer desaparecer a una civilización entera de la faz de la tierra (¡menudo paladín de la paz y la humanidad!), refiriéndose al pueblo iraní y a la civilización persa. Ha caído cuando Israel siguió bombardeando con mayor intensidad y asesinando civiles en el Líbano, pese al alto el fuego pactado en las negociaciones de paz en Pakistán, repitiendo el genocidio perpetrado en Gaza.
La máscara ha caído y ahora todo el mundo que quiera y esté dispuesto puede ver cómo son en realidad EE UU e Israel, y puede ver el gran peligro que esta coalición nazi sionista capitalista guerrera nos depara. Es una buena noticia ver con claridad qué puede impulsarnos a hacer algo para sobrevivir.
Otra buena noticia es que ocho semanas después de haber iniciado los ataques el 28 de febrero, EE UU e Israel están perdiendo la guerra. Irán y sus aliados vieron con claridad el peligro y desplegaron una resistencia. Irán atacó con misiles bases militares yanquis en Medio Oriente, también barcos de guerra; atacó ciudades israelitas rompiendo el escudo antimisiles. Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo crudo del mundo, controlando así el mercado de hidrocarburos. La gasolina aumentó en EE UU provocando protestas, que junto a la política antiinmigrante de Trump, implementada en el ICE (Servicio de Inmigración y Control Aduanero de EE UU), llevó a las calles a 8 millones de estadounidenses. Por otro lado, el alcalde de Nueva York acusó a Trump de gastar más de 500 millones de dólares diarios en bombardeos sobre Irán y el Líbano, en vez de ocuparse de gastos básicos y necesarios para los estadounidenses, como alimentos, educación, vivienda pública y reparación de infraestructura. Con este frente interno, más el poderoso frente externo iraní —que no merma y responde cada vez con más fuerza a los ataques del eje EE UU – Israel—, Trump quiso dar por terminada la guerra adjudicándose un triunfo, que evidentemente no tenía. Pero el lobby sionista por la expansión de Israel se lo impidió. Y tampoco Irán cedió a las condiciones triunfalistas que pretendía imponer Trump para retirarse. En concreto, el tratado de paz se suspendió porque, mientras se negociaba en Pakistán, Israel atacó al Líbano, rompiendo la tregua.
Lo que nos toca
Los proyectos expansionistas de Netanyahu y Trump, de la Gran Israel y de la Gran América del Norte —que propone un mapa ininterrumpido para EE UU desde Ecuador hasta Groenlandia— podrían provocar desde el eje EE UU – Israel una Tercera Guerra Mundial. Eso nos afecta a todos.
Pero lo que nos toca en particular a los argentinos es la dependencia colonial con EE UU e Israel. Desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023 hasta hoy, Milei ha realizado 15 viajes a EE UU y 3 viajes a Israel. ¿Cuántos viajes han realizado Trump y Netanyahu a Argentina durante ese período? Ninguno. ¿Por qué hago énfasis en esto? Porque quiero que quede muy claro. No hay una relación bilateral o de aliados con EE UU e Israel, como algunos pretenden. Hay una dependencia colonial. Somos una colonia de EE UU e Israel, de la mano de Milei. Milei no viaja como un jefe de Estado para negociar acuerdos convenientes para su país. Viaja para recibir instrucciones. Y como fue notable la semana pasada en Israel, viaja para que le soben el lomo, para cantar canciones de Nino Bravo, bailar como un payaso, y para abrazar eufórico a su “amigo Bibi”, dice refiriéndose al criminal de guerra Netanyahu. Milei, que ni siquiera es judío, juega a ser religioso y sionista montando una escena con su kipá en el Muro de los Lamentos Quiere ser protagonista. Más que el presidente de una nación, Milei en sus viajes parece un chico festejando el cumpleaños con sus mayores, buscando reconocimiento.
Esto es lo que nos toca. En medio de la amenaza de una Tercera Guerra Mundial, Milei nos pone prácticamente al servicio de los países agresores. Y también en función de sus economías capitalistas de ultraderecha, que no son solidarias y democráticas, sino concentradas y despóticas. Todo esto pone en riesgo a millones de personas. Pero hay más. Atraído por el modelo dependiente y genuflexo de Milei, se ha instalado en Argentina un peligroso tecnomagnate de ultraderecha: Peter Thiel. ¿Por qué es peligroso?
Peter Thiel intenta imponer un control corporativo del mundo, al margen de la democracia, y es fundador y dueño de Palantir, una empresa estadounidense especializada en el análisis de datos masivos para la cibervigilancia y la guerra. Palantir procesa datos de salud, registros de conducción, direcciones, etc., para conocer en tiempo real la ubicación de inmigrantes y que el ICE pueda vigilarlos, detenerlos, deportarlos o asesinarlos, como ha sucedido en varias oportunidades. Además, Palantir, la empresa de Peter Thiel, trabajó y sigue trabajando con el Ministerio de Defensa de Israel para implementar la masacre en Gaza, determinando blancos y el movimiento de los migrantes tras los bombardeos. Además, Palantir, procesando datos y haciendo análisis mediante IA, determinó para el Pentágono los blancos para los ataques en Irán, entre los que estaba la escuela de las 168 niñas asesinadas con un misil Tomahawk.
Este dato, con Thiel en Argentina y su huella mortal en Medio Oriente, redondea y cierra la nota, ¿verdad?
