Ciudad: La Educación Pública en la mira
El Gobierno porteño apunta, esta vez, contra el Instituto del Tiempo Libre y Recreación, la única institución pública de la Ciudad que se especializa en esa formación. Ordenó cerrar la mitad de las comisiones de una de sus tecnicaturas a partir del segundo cuatrimestre del año. De cumplirse, la medida dejaría sin trabajo a más de 20 docentes, además de comprometer la trayectoria académica del estudiantado.
por Jesi Farias
Bajé en la estación Agüero y caminé unos metros por avenida Santa Fe hasta llegar al 2778. Y así llegué al ISTLyR, como la mayoría de las personas llaman al Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación. Lo dicen con tanto amor que se les ilumina la mirada apenas anuncian esas letras sueltas que, juntas, dicen mucho más. Fue creado en 1987; sí, ya casi tiene cuatro décadas. Es público y gratuito, y agrupa a decenas de personas alrededor de las tres tecnicaturas que ofrece: Pedagogía y Educación Social, Comunicación Social orientada al Desarrollo Local y Tiempo Libre y Recreación. Sobre esta última recaen las municiones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: en su sistemático recorte de presupuesto, va contra docentes y estudiantes. Todes insisten: “no nos achicamos”.
La Asamblea de Docentes, Estudiantes y Graduades del ISTLyR, que lo defiende, denunció la decisión del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires de cerrar la mitad de las comisiones de la Tecnicatura Superior en Tiempo Libre y Recreación a partir del segundo cuatrimestre del año: lo insólito es que están abiertas las inscripciones para empezar a estudiar en agosto. Si la medida entra en vigor, afectaría la continuidad de las trayectorias educativas de cientos de estudiantes y dejaría sin trabajo a docentes de la única Tecnicatura en Tiempo Libre y Recreación en la Ciudad de Buenos Aires. “Este no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proceso de vaciamiento que incluye reducción de cargos docentes, recortes presupuestarios, dificultades para el ingreso de estudiantes, precarización laboral y falta de reconocimiento institucional de las carreras que se dictan en el Instituto”, subraya la comunidad educativa.
El ISTLyR no se achica
“Quieren achicar la cantidad de comisiones de Tiempo Libre y Recreación, que tiene 45 docentes: con el recorte, aproximadamente 25 se quedarían o con medio cargo o sin cargo básicamente. Eso también impactaría en les estudiantes porque, entonces, las materias dejarían de ser optativas y solo se podrían cursar en cierto horario algunas materias”, me dice Emi Casado, estudiante de tercer año de la tecnicatura en riesgo. Está en la mitad de la carrera y sabe que la decisión de la Dirección de Educación Técnica Superior de la Ciudad de Buenos Aires —que depende del Ministerio de Educación porteño— de cerrar el 50 por ciento de las comisiones, repercutirá en la vida de cada una de las personas que transitan esos pasillos porque van a tener que “empezar hacer malabares para cursar en un contexto donde ya estamos haciendo muchísimo para poder llegar a fin de mes”, agrega.
—Porque tenés 400 laburos para poder sobrevivir, le comento.
—Exacto —responde cansado, pero sin perder la sonrisa.
El vaciamiento del Instituto también perjudica a la comunidad educativa ampliada: escuelas, organizaciones sociales, programas socioeducativos, espacios culturales, instituciones de salud y organismos públicos que cotidianamente cuentan con profesionales formados en este campo. En ese sentido, desde la Asamblea señalan que hay 2.000 profesionales que, luego de formarse en el ISTLyR, trabajan en áreas vinculadas a la promoción de derechos, la inclusión social, la salud comunitaria y el desarrollo integral de niñas, niños, adolescentes, personas mayores y personas con discapacidad.
Sí, sobran los motivos para luchar y evitar que vacíen el Instituto. “Es la única institución pública que trabaja y te permite capacitarte en tiempo libre, recreación y juego, que no hay en otros espacios”, cuenta Emi, que sigue: “La verdad es que el ISTLyR, además de ser muy inclusivo, nos desafía académicamente a formarnos para reconocernos, para acompañar procesos de otres y generar herramientas para cuando salgamos a la calle; pero también están nuestros propios procesos acá adentro, porque acá nos encontramos y nos angustiamos, nos reímos y nos pasan muchas cosas. Y entender eso en este lugar, en este momento, es un montón”.
Mientras hablamos, unos pasitos más allá, el SUM se llena de elementos y nervios: es que en unas horas se realizará la Expo Juegos. La actividad se hizo en el marco de la materia Taller de experiencias lúdicas. “Lo hermoso es que no fue algo cerrado para quienes cursamos, sino que se abren las puertas a quien quiera venir. Nuestro grupo eligió el cuento El pueblo que no quería ser gris para armar las dinámicas: al agregar lo lúdico le vamos a devolver el color”, anticipa Maga Sahakian que está en el primer cuatrimestre del primer año. Se la ve exultante, contagia. Esa es otra razón para no achicar el ISTLyR.
El cuento fue escrito por Beatriz Doumerc e ilustrado por Ayax Barnes, y se publicó en nuestro país en 1975: “Había una vez —comienza— un rey grande, en un país chiquito”.
En el país chiquito vivían hombres, mujeres y niños. Pero el rey nunca hablaba con ellos, solamente les ordenaba. Y como no hablaba con ellos, no sabía lo que querían; y si por casualidad lo sabía, no le interesaba.
El rey grande del país chiquito, ordenaba, solamente ordenaba: ordenaba esto, aquello y lo de más allá, que hablaran o que no hablaran, que hicieran así o que hicieran asá. Tantas órdenes dio, que un día no tuvo más cosas para ordenar. Entonces se encerró en su castillo y pensó, hasta que se decidió: ´Ordenare que todos pinten sus casa de gris´. Y todos pintaron sus casas de gris. Todos menos uno; uno que estaba sentado mirando el cielo y vio pasar una paloma roja, azul y blanca”. ¿Les suena familiar?
¡A jugar, mi amor!
El instituto, desde sus tres tecnicaturas, se propone formar para interpretar el territorio y a sus actores; para contribuir al desarrollo de las personas, organizaciones sociales y otras instituciones con el fin de mejorar sus entornos; para educar en la ampliación de derechos.
¿Y entonces por qué el gobierno de Jorge Macri propone destruirlo?
Como informan desde la Asamblea, usan “la trampa de la matrícula”, es decir, apelan a eso para definir el futuro de las carreras “en una lógica meritocrática que oculta las verdaderas razones del ajuste y que ignora el impacto social de la carrera”.
Desde la comunidad educativa del ISTLyR aclaran que el argumento sobre la caída de la matrícula invisibiliza las propias políticas restrictivas del Gobierno que han dificultado el acceso a la educación superior técnica en los últimos años. “Un día llegó un mail random diciendo algo así como ‘bueno, va a pasar esto’ -el cierre de la mitad de las comisiones-, pero nunca se habló de las personas que se quedan sin trabajo, ni sobre cuántas entran cada año con un sistema de inscripciones que no anda o anda muy mal porque no podés hacerte el usuario o se cae todo el tiempo; pero una vez que entras ahí, hay un examen de filtro de ingreso que también es complicado”, ejemplifica Emi. Es que el volumen de la matrícula se vio afectado negativamente por esas medidas implementadas por el propio GCBA que, tras la pandemia, dispuso exámenes para el ingreso y un sistema único de inscripción online.
Y sí, el ISTLyR no debe achicarse porque se necesitan más profesionales especializadas y especializados en recreación, no menos; y más espacios de formación para quienes trabajan promoviendo el derecho al juego, la participación comunitaria y el acceso a propuestas educativas y culturales de calidad. Porque estudiar y jugar son derechos que hay que cumplir ahora y para siempre.
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LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE DEFIENDE EN COMUNIDAD En junio, docentes y estudiantes de Tiempo Libre y Recreación hicieron una actividad en el frente del Instituto. “Hicimos una ronda y contamos un poco de qué va cada materia a modo de una clase abierta rápida. Incomodamos al peatón, gritamos un poco, aplaudimos. Luego se sumaron un rato un par de profes de las otras carreras. Les estudiantes contaron acciones concretas que se están planificando, sumaron palabra y compromiso. Pequeñas acciones para visibilizarnos”, explicaron en la cuenta https://www.instagram.com/istlyr.no.se.achica, el perfil de Instagram en donde comunican cada paso. Además, junto a Vanina Biasi, legisladora porteña del Frente de Izquierda, presentaron un proyecto de declaración para rechazar el cierre de comisiones y la reducción de la oferta académica en el ISTLyR y en los IFTS N.º 6, 13, 27 y 28. Y no pararon: en julio se movilizaron frente a la Legislatura porteña porque “la Educación pública se defiende en comunidad” e hicieron una jornada en defensa de la educación en la explanada del ex CCK. “Frente al recorte, respondemos con lo que ellos quieren mercantilizar: nuestro tiempo y nuestro juego. Nos encontramos para visibilizar que, cuando recortan en educación, recortan nuestra capacidad de imaginar otros mundos posibles”. |
